Eran aproximadamente las ocho de la tarde cuando llegábamos a los aparcamientos de la Escuela de Música de Roquetas, situada junto al IES. El Parador, que es donde se celebraba el festival. Pese a que llegábamos tarde, y viendo el no demasiado repleto aparcamiento, pensábamos que el festival aún no había comenzado. Sin embargo, una vez dentro del instituto, comprobamos que el sonido nos iba llegando conforme rodeábamos el edificio, hasta “despeinarnos” al salir a las pistas deportivas traseras, donde se ubicaba el escenario.
Echando una ojeada general, vimos que ya actuaba el primer grupo de la tarde, Namur. Pese al fuerte viento, que no ayudaba mucho a la acústica, he de decir que me sorprendió el buen sonido ya desde el primer grupo, y más teniendo en cuenta las anteriores ediciones del festival. Y entonces pude ver que era Manolo Salas el que estaba a los mandos, técnico de sonido de la ya extinta sala El Rockero.
La afluencia, aunque no era apabullante, estaba bastante bien dadas las características del festival. En un principio pensaba en que se notaría el hecho de que la fecha coincidía con el Lorca Rock, pero realmente la diferencia de estilos musicales entre ambos eventos no creo que diera pie a muchas bajas (salvando quizá a seguidores de los death metaleros Nexus). Entre 400 y 500 personas, pude calcular. Cuando llegamos, apenas unas 50 personas se ubicaban al pie del escenario, algo dispersas y no muy “predispuestas”. El grueso de la gente se distribuía entre la barra y las gradas, estando el ambiente aún algo frío.
Tras saludar a unos cuantos conocidos, bajamos a la pista para presenciar la actuación ya comenzada del primer grupo.
NAMUR
Poco pudimos ver de esta joven banda de Aguadulce, ya que cuando llegamos apenas tocaron un par de canciones antes de concluir su concierto. Por lo poco que pude escuchar, el grupo se mueve por el Rock alternativo, y pese a ser su primer bolo, sonaba más o menos compacto y bien ejecutado. Todos salvo el vocalista, que contrastaba enormemente con el resto de sus compañeros, profiriendo una voz bastante desagradable y desafinada, al menos en los temas que yo presencié.
Tampoco puedo sacar muchas conclusiones, ya que no tuve tiempo de apreciar realmente su música. Espero volver a verlos pronto en mejores condiciones, y así forjarme una opinión más contrastada.
MÜNICH
Tras la primera actuación, nos acercamos a la barra gastar la consumición incluida con la entrada, que consistía en una cerveza y una tapa. Todo un detalle, por tan sólo 5 euros que valía la anticipada.
Ya se preparaba sobre el escenario Münich, que se incorporaron al cartel a última hora tras las bajas de Ice Cream y UCO 197. Otro grupo primerizo en lo que a conciertos se refiere, pero que por la edad de sus miembros y su actuación, diría que ya tienen experiencia sobre las tablas con otras bandas.
Volvimos al pie del escenario para ver el concierto. La verdad es que no sabría como catalogar a este grupo, ya que no me muevo mucho por esos géneros musicales. Me atreveré a decir que era algo así como Pop / Rock alternativo, aunque seguramente esta definición sea demasiado genérica y ellos tengan algún apelativo más adecuado para su música. A mí, quizá por mi ignorancia, me pareció una apuesta bastante original.
Del grupo, cabe destacar a su frontman John, todo un torbellino en las tablas, que no paraba de animar (infructuosamente, por desgracia) al apalancado público, que seguía manteniendo una prudente separación con el escenario. Sólo unos pocos, al parecer conocidos del grupo, se movían y animaban el cotarro. El vocalista incitaba a la gente de la barra y las gradas a bajar y a sumarse a la fiesta (no serían los últimos), pero de poco o nada sirvió. Caben destacar algunos temas como “Hero” o con el que cerraron, “The Question”.
Como anécdota, podemos decir que el vocalista comentó que, a quien no le gustara su música, podía ir a comprarse un disco de, por ejemplo, Paramore. Ello provocó algunos comentarios indignados ya que la siguiente banda, Neverlose, versionaban varios temas de dicho grupo y estaban fuertemente influenciados por ellos.
En definitiva, Münich hicieron un muy buen concierto (sobre todo si tenemos en cuenta que fue el primero), muy correcto a nivel musical y “perfectamente incorrecto” a nivel de actitud, quizá solo les faltó que la luz del día hubiera desaparecido algo antes y que el ambiente hubiera estado más caldeado y propicio.
NEVERLOSE
Volvimos a la barra para echar combustible, esta vez en forma de litro. Cuando regresábamos al escenario, nos sorprendió ver que un gran porcentaje de la gente que se hallaba sentada en las gradas estaba ahora concentrada frente al escenario, “comiéndose” prácticamente los monitores. Dada la media de edad de dicho público, supuse que lo que venía a continuación era una banda local muy joven (entre los 16 y los 18 años, quizá) que daba su segundo concierto. Y así era.
Neverlose saltó a las tablas con las últimas luces de la tarde. El respetable gritaba y animaba al grupo, pero por desgracia un gran porcentaje de esos chavales volvería a sus asientos en la grada una vez finalizado el concierto de sus amigos, sin prestar demasiada atención al resto de grupos. Sin embargo, he de decir que de aquí en adelante el público estuvo más animado y participativo, manteniéndose esta actitud hasta el final del festival.
En mi opinión, Neverlose disfrutó del peor sonido de la noche. Sabiendo del buen hacer de los técnicos que estaban a los mandos, y teniendo en cuenta como habían sonado los otros dos grupos, imaginé que ello se debería a la poca experiencia de los músicos tal vez aumentada por la baja calidad de sus instrumentos, aunque igual también se debía a problemas en las pruebas de sonido.
El caso es que el grupo comenzó con su recital de versiones, de las cuales he de reconocer que apenas conocía ninguna, aunque por la información que tengo de ellos creo que eran de grupos como Paramore, Good Charlotte, Green Day… Sara, la vocalista, animaba al público con gritos que, siendo sincero, eran bastante desagradables y perforaban el tímpano. Pese a que no canta mal, esta chica debería tener en cuenta algo llamado “dinámica vocal”, ya que había ocasiones en que apenas se le oía y en otras la presión sonora era casi insoportable. Cuando se ve que los cantantes se alejan el micro al gritar o subir de intensidad, no es porque queda bonito o estético.
Neverlose defendió las versiones más o menos aceptablemente, con un público volcado que no paraba de animarlos. Esto hizo quizá que ellos se crecieran, y aunque hubo muchos fallos de ejecución durante su actuación, al menos no pecaron de falta de actitud. La única versión que conocí de las que tocaron fue “Song 2” de Blur, que a mi juicio estuvo algo desacertada, sobre todo a nivel vocal.
Al final del concierto, como anécdota, ronda de autógrafos a su salida del escenario. Sólo espero que no se les suba demasiado a la cabeza ésto, ya que es muy engañoso, y no siempre tocarán rodeados de amigos que les adulen. El batacazo a posteriori puede ser de escándalo. Teniendo en cuenta su juventud y que era su segunda actuación, no estuvo mal, aunque les falta aún mucha experiencia (tanto individual como a nivel de grupo) y, por supuesto, componer sus propias canciones.
ALERTA ROJA
Ya entrada la noche, Alerta Roja subieron al escenario. La primera mitad de su actuación la vi desde la zona de la barra, ya que el hambre empezaba a apretar y aprovechamos para pedirnos unos bocatas y otro litro de birra. Después volvimos a bajar y nos ubicamos cerca del chiringuito de los técnicos de sonido, con diferencia donde mejor sonaba.
Tuve ocasión de ver a Alerta Roja en la anterior edición del festival, hace unos dos años, y he de decir que han mejorado bastante a nivel de ejecución. Sonaron bastante compactos y profesionales (dentro de su estilo). Este grupo disfrutó también del beneplácito de la chavalería, ya que también son bastante jóvenes (no creo que pasen la veintena) y de Aguadulce, lo que mantuvo a mucho público del concierto anterior.
Alerta Roja hacen un Pop / Rock español bastante estándar, sonando a grupo clónico de los 40 Principales, ya sea El Canto del Loco, Pignoise o similares. Canciones monotemáticas (“no soy nada sin ti, no te olvidaré, te quiero mucho, me has hecho daño…”) y bastante lineales, lo que hizo el concierto bastante aburrido. Además, el grupo no hacía demasiado por conectar con el público, apenas hablaban entre canción y canción y se mostraban muy distantes y fríos. Salvo las primeras filas, que supongo que serían conocidos del grupo, el resto del público andaba un poco amodorrado.
En resumidas cuentas, un concierto simplemente correcto, sin rastro de intención ni talento, sin rastro ninguno de personalidad ni originalidad por parte del grupo, con un contenido vacío y trillado orientado a quinceañeras y con una evidente falta de madurez, a mi parecer al menos.

Tras la insulsa actuación de Alerta Roja, un chico y una chica salieron al escenario. Recordando anteriores ediciones del festival, supuse que serían una especie de presentadores. Deduzco que también saldrían antes de que comenzara el primer grupo. Los presentadores anunciaron el ecuador del festival nombrando a las bandas que quedaban por tocar, y también comentaron que los cuatro primeros grupos entraban en un concurso, cuyo premio sería la grabación de una maqueta en Estudio Silencioso. Me pareció fantástico que se cuidaran tantos detalles en el festival, como el concurso, el sorteo de una guitarra, merchandising, recogidas de firmas para locales de ensayo, etc. Aunque la verdad no me quedó claro como funcionaba el concurso ni quien era el jurado, ya que no se anunció nada durante el resto de la noche, ni se proclamó ningún ganador.
Una vez abandonaron los presentadores del escenario, volvió la música de fondo mientras Nexus se preparaban. Desde la última vez que los vi, habían sufrido cambios en su formación, estando ahora a la batería Alex Salas (Vengeance Soul). Aunque no estoy completamente seguro, creo que ese era el primer concierto con la actual formación.
Hubo algunos problemas con la intro que tenían preparada, al parecer por culpa del reproductor de CD. Sin embargo, finalmente pudieron lanzarla. Una lenta balada antigua, como de los años 30, con sonido de viejo tocadiscos, creaba una extraña atmósfera. De repente, el sonido se cascó, y entró en una especie de bucle. Lo primero que pensé es que el reproductor de CD les había hecho una faena, pero en breve descubrí que era parte de la intro.
El grupo entró con una fuerza atronadora. Uno de los mejores de la noche, sin duda. El sonido, como en casi toda la velada, bastante bueno, aunque quizá un pelín embarullado en graves (por el estilo y la afinación, quizás). Abrieron con un tema desconocido para mi, o al menos no lo identifiqué. Empezaron a formarse pogos en las primeras filas a ritmo de Death melódico. Por lo que pude ver, el nuevo componente se adaptaba a la perfección, sonando la base rítmica muy potente. Chester voceaba y se movía animando al personal, entregado a los pogos y creando un gran ambiente.
Tocaron algunos temas conocidos, pertenecientes a su maqueta, y algunos nuevos, que me gustaron bastante. El único punto negativo que les encontré en su actuación es el que les he encontrado siempre: las voces melódicas. Chester no acaba de manejarse con soltura por las melodías, en contraste con su magnífica voz gutural. Los coros de Pablo no ayudaban mucho tampoco, sobre todo porque sonaban por encima de la voz principal. Creo que es una asignatura pendiente de este, por otro lado, gran grupo. Deberían currar para mejorarlo, o bien eliminarlo de sus temas.
Para finalizar su actuación, su gran “hit”, “The Future Is History”, tema perteneciente a su primera demo y aparecido en el recopilatorio “Spain Kills” de Xtreem Music. Buena guinda final a una muy buen show por parte de Nexus. Los grupos tocaban sobre 30 minutos cada uno y, unido a los rápidos cambios de backline, hicieron que el concierto no se hiciera nada pesado y que el público estuviera animado hasta el final del evento. Sin embargo, no me hubiera importado que Nexus tocaran al menos un par de temas más.
INSERT COIN?
Cuando escuché a los presentadores, antes de la actuación de Nexus, hablar de este grupo y de lo que hacían, pensé que había sido un error su colocación horaria dentro del festival. Estilo libre, basado en la improvisación, pudiéndose englobar en algo así como Rock experimental. Y para colmo, instrumental. Y digo esto porque creo que igual afectaba negativamente en el buen ambiente fiestero que había bajo el escenario en aquellos momentos, y que podría perjudicar a los grupos posteriores. Yo los hubiera colocado o bien al principio, para ir calentando motores y estando la gente aún “fresca”, o bien cerrando el festival, a modo de desfase etílico final. Pese a todo, he de decir que hicieron un buen concierto, aunque fue el que más largo se me hizo de todos.
Insert Coin? lo forman tres músicos. Entre ellos reconocí a Carlos (SoundFused, Storm Of Torment, The Dry Mouths) y a Alberto (Funk You). Reconozco que es innegable su calidad musical, porque salir al escenario a improvisar (sobre unas bases preestablecidas, eso sí) y hacerlo tan bien como lo hicieron no es nada fácil. Ritmos enrevesados, siempre acompañados de un bajo muy elaborado, hacían de base para unos acompañamientos de guitarra muy psicodélicos. Iban de los pasajes más frenéticos a las partes más lentas y pausadas.
El público, como yo esperaba, estaba un tanto apagado. A parte de lo bizarro de la música y de la duración de las canciones (instrumentales para mas inri), el grupo tocaba “p’adentro”, es decir, concentrados en la música y en ellos mismos, como si de un ensayo se tratara. No había comunicación, y ello hizo que gran parte de la gente se diera una vuelta por la barra y la grada.
Resumiendo, una banda con un concepto diferente y una apuesta arriesgada, que pese a estar un poco “fuera de lugar”, derrocharon inspiración y calidad por los cuatro costados.
AT LEAST…
Llegaba el turno de At Least…, el grupo más veterano de la noche, con diez años de historia, dos demos y un disco a sus espaldas. Mis temores sobre la afluencia de público tras la actuación de Insert Coin? fueron infundados, ya que la gente volvió a agolparse en las primeras filas. Tenía ganas de verlos de nuevo, porque aunque no me gusta demasiado el estilo de música que hacen (Post-Punk, Metal alternativo, Screamo… Rock moderno, a fin de cuentas) si que es cierto que en directo se las gastan muy bien y me gustó la energía que transmitieron las pasadas veces que los vi. Esta noche, si bien se acusaba el desfase de algunos de ellos al actuar de los últimos, volvieron a demostrar que la experiencia es un grado.
Comenzaron con una especie de introducción lenta, en la que el vocalista Billy se dirigía al público, advirtiéndonos de que “habían hecho una prueba de sonido de una hora y que nos iban a pisar la cabeza”. Una vez acabada la intro, empezó a sonar el primer tema, “Al caminar”, que fue grabado recientemente para realizar un videoclip que pude ver antes de asistir al festival. Cabe destacar que At Least… siempre habían cantado en inglés, pero recientemente dieron un vuelco y empezaron a componer sus nuevos temas en castellano. Supongo que este hecho será un intento de centrar su futura trayectoria en el territorio nacional, que nunca ha sido terreno amigable para las bandas que cantan en inglés (para las españolas, claro, para las extranjeras sí…).
Otra sorpresa fue ver aparecer a Chris, vocalista del grupo roquetero Alaja, acompañando a Billy en las voces rajadas de este primer tema. Una colaboración un tanto extraña, debido a las diferencias en el estilo de ambos grupos, pero que pareció agradar al público que se volcó ya desde el principio.
Tras despedir a Chris del escenario, y con algunos comentarios bastante indescifrables por parte del frontman de At Least…, continuó el show con varios temas nuevos, cantados todos ellos en castellano. La gente se movía, animada por el espectáculo de Billy, que no paraba de bajar del escenario, mezclarse con el público, tirarse al suelo… Incluso, en uno de los temas, se permitió organizar un tímido “wall of death”, que si bien no hizo gala de la violencia que suele desplegar este acto, demostró que la gente estaba disfrutando el concierto y participando en él.
Tras varios temas nuevos, el grupo inició una recta final con temas más clásicos de la banda, cantados en inglés, e incluidos en su disco, como “Leonard Shelby” o “Russian Roulette”. He de decir que tuvieron, probablemente, el mejor sonido de la noche en cuanto a fuerza y nitidez se refiere. Desde mi posición, junto a los técnicos de sonido, podía apreciar claramente todos los matices y los detalles de cada instrumento.
La actuación llegaba a su fin, pero la gente empezó a corear aquello de “otra” “otra”, y tras dar las gracias al público por su entrega, se lanzaron con otro tema. Para ésta ocasión subió al escenario otro colaborador, en este caso el vocalista de Jenna Suffers. Tras varios revolcones por el suelo y el reloj cerca de las 1:00 de la mañana, At Least… se despedía agradeciendo nuevamente al público y recomendando que no nos fuéramos y nos quedáramos a ver a Corso (buen detalle por su parte).
CORSO
Entrábamos en el último tirón del festival con la actuación de los roqueteros Corso. Otro grupo que repetía, al igual que Alerta Roja, respecto a la anterior edición del Posidonia Rock. En aquella ocasión recuerdo que me gustó bastante su actuación, con su peculiar mezcla de Rock urbano, Punk y toques Folk. Sin embargo, y quizá por la larga espera hasta su turno, esta vez creo que su concierto dejó bastante que desear.
El concierto comenzaba con un tema bastante rockero y con marcados toques folk, con temática pirata incluida haciendo gala del nombre del grupo. No en vano apareció José, el vocalista, ataviado con pañuelo y sombrero corsario. Éste tema estuvo bastante bien, con el público animando en la recta final de la velada. Le siguieron varios temas más que me gustaron, incluida la versión de “Si tu te vas” de Platero y Tú que, como en otras ocasiones, les funcionó bastante bien en directo.
Sin embargo, hubo un momento en el que el concierto cayó bastante de calidad. Fue con un tema en el que el vocalista se armó con una guitarra acústica, y que fue un desastre a nivel de ejecución, con constantes fallos de tiempo que arrastraban al resto de miembros del grupo. Una pena, ya que su concierto empezó bastante interesante, pero llegados a este punto la cosa empezó a decaer. Es curioso observar, que mientras el grupo incurría en una serie de errores acusables a la falta de ensayo y experiencia, más aumentaba su interacción con el público y mejor parecía pasárselo la gente. Deberían intentar equilibrar la música con el espectáculo, de manera que no se descuide demasiado ninguna de las dos.
Seguían con su show, tocando algunos temas propios más, e incluyendo una nueva versión, en este caso “María del Mal”, del grupo homónimo. Pude observar como un desfasado rastafari subía al escenario a pegar berridos en los micrófonos de coros, cosa que me molestó bastante. Un fallo por parte del festival no tener a alguien encargado de solucionar este tipo de incidentes, que suelen joder bastante a los grupos y al público. A mí por lo menos no me gusta tener que soportar a este tipo de cafres.
Pero, en vez de eso, el vocalista José animaba al resto del público a que se subiera al escenario a cantar la siguiente canción, una versión del grupo Piperrak, en este caso “Kualkier día”. La gente no se hizo de rogar y allí se subió una marabunta de personas, que no creo que hiciera mucha gracia a los técnicos de sonido. La versión fue un desastre, con todo el mundo metiendo voces y los músicos, sumergidos en la maraña de gente, no paraban de equivocarse. Un momento “gracioso”, pero que a mi parecer estuvo de más.
Después de este tema, la gente volvía a bajar del escenario, ya que Corso se disponía a cerrar con un tema de cosecha propia. Sin embargo, el “porculero” rastafari mencionado anteriormente insistía en seguir metiendo voces y no dejaba al grupo empezar a tocar. Al final consiguieron que se bajara. Hicieron su tema final, “La huella”, y así concluyó un concierto bastante mediocre, bastante perjudicado por la actitud excesivamente “desfasada” tanto del grupo como de algunos personajes del público.
Al terminar la actuación de Corso, se procedió al sorteo de la guitarra, un buen detalle por parte de la organización. Y una vez más, el jodido colgado de las rastas dando el coñazo, esta vez se hizo con el micrófono y se puso a “rapear”. Lo peor de todo es que parte del público (no sé si conocidos de este personaje), se dedicaban a jalearle y a animarle, lo que lo incitaba a seguir molestando y acaparando el micro. Una vez consiguieron deshacerse de él, se hizo entrega de la guitarra al afortunado ganador y el escenario quedó vacío.
En resumen, un buen festival, bien organizado y realizado. Una buena muestra de que se pueden hacer cosas interesantes, promocionando a los grupos de la provincia, sobre todo a los más noveles. Poco después de la finalización del evento, nos enteramos que en esta edición la Asociación Posidonia ha sido tan sólo un apoyo, siendo la tarea de la organización cosa de los miembros de los grupos. Algo que engrandece aún más la labor de esta gente, y que sin duda es un ejemplo a seguir en esta provincia, tan conformista y cuyos grupos se dedican más a competir que a aliarse por el bien común. Esperemos que la cosa haya salido bien, no sólo a nivel musical y de organización sino también económico, y podamos volver a disfrutar de la siguiente edición el año que viene.
Texto: Ren
Fotos: Münich & MySpace IV Posidonia Rock
