LEYENDAS DEL ROCK – Sábado 15 de agosto de 2009, Colegio Carrión (San Javier, Murcia)

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Había estado sólo en la primera edición del Leyendas, y a pesar de algunas deficiencias ya comentadas en su momento en la reseña que subimos a The Sentinel, guardo, más o menos, un buen recuerdo de esa edición. A los dos siguientes Leyendas no asistí, aunque por aquí están las reseñas del amigo Rubén y del tristemente fallecido “Angus68”.

De hecho decidí volver al Leyendas del Rock este año al fallecer el amigo Pepe “Angus68”. Era seguidor y amante del Rock y Metal nacional, y no había faltado a ninguna cita del festival, y así sería una pequeña manera de acordarse de él y homenajearlo. Aunque eso lo hicieron muy bien, y les estoy muy agradecido de corazón, Óscar Sancho dedicándole a él (y a Manu “Obiwan1979”) el tema “Viejo rockero”, y luego Marcos Rubio antes del pequeño homenaje a Javier Gálvez.

El día antes tenía lugar en el mismo recinto la segunda fiesta de bienvenida. El cartel estaba compuesto por los grupos finalistas de un concurso: Ted Striker, Nudo (quienes se alzaron finalmente con el primer puesto), Sense y Malavergüenza. Además de para cerrar la noche, los conciertos de Darknoise, El Callejón del Mico (un tributo a Barricada) y La Leñera (el gran trío que homenajea a Leño). Pero nosotros teníamos, y tuvimos, bastante con el día fuerte. Y es que si eres de la zona no está de más la fiesta – concierto de bienvenida, pero a alguien de fuera le supone más gasto y si no se coge un alojamiento en condiciones, pues cansancio acumulado, aunque a veces ni el estar en un hotel significa que se repongan fuerzas (aún recuerdo la última edición del Rock Machina, con noche en el hotel y no descansé lo suficiente).

Quedaba el sábado por la mañana a eso de las ocho con el amigo Sera para partir rumbo al pueblo almeriense de Vera. Allí compramos comida y bebida que metimos en la nevera y de paso recogimos a la querida amiga Loly. No pensábamos que el trayecto hacia San Javier se hiciera tan largo, y eso que fuimos los tres bastante a gusto en el coche.

A las inmediaciones del sitio donde se celebraba el concierto llegamos sobre las doce del mediodía y no tuvimos ningún problema en encontrar un aparcamiento cercano al recinto. Antes de ir a las taquillas nos hicimos unos sandwiches y echamos las primeras cervezas fresquitas del día.

Cuando aún guardaba cola en la taquilla habilitada para prensa (había tan sólo dos ventanillas, una para “juntaletras” y otra para entradas), la cual iba más lenta que el caballo del malo, y mientras departía con Begoña y Carlos del grupo Sibila, quienes me presentaban al actual manager de Beethoven R., los granadinos Azrael comenzaban a sonar con una puntualidad británica, tal y como se había anunciado, a las 12.40 h.

Así que entre que llegó mi turno para la acreditación, colocándome en una de mis muñecas dos pulseras de feos colores casi fosforitos (rosa y amarillo)… ¡¡¡del Lorca Rock!!! (¡vale que haya crisis y hay que reciclar, pero queda de un cutre!) y que una vez dentro del recinto nos fuimos a la sombra que daba la gran carpa que cubría la extensa barra, y allí Carlos (Sibila) nos invitaba a las primeras cervezas, y nos encontrábamos a los gaditanos Huma al completo (excepto bajista), reconociendo de primeras el baterista al amigo Sera de cuando estuvieron tocando en marzo pasado en Almería…. Pues ustedes me perdonen pero no presté mucha atención a los dos primeros temas con los que abrieron su concierto Azrael y no les puedo decir.

Luego el vocalista sevillano Miguel Carneiro se dirigía por primera vez al público y animaba con un “¡arriba, San Javier!” antes de la power metalera “Jehová”. Aunque no estoy del todo seguro que fuera ese tema, pero creí escuchar que decían en la letra “y la ilusión…” (y así anoté en mi libretilla), y esa frase se encuentra en la letra de dicho tema que está en su tercer álbum, “Mafia”.

Un grupo de valientes (más de lo que esperaba) estaban posicionados frente al escenario viendo la descarga de los de la ciudad de La Alhambra. Con el Sol de justicia que hacía nosotros preferimos seguir viendo el concierto desde la sombra, encontrándonos por allí también a conocidos como Antonio “Estacado” y su pareja, más tarde a la bajista y al guitarrista de los jienenses Berrinche…

Al hardrockero y pegadizo “Tan sólo libre” (de su hasta ahora último trabajo, “Libre”) le siguió “Sacrificio”, cantada a dos voces, ya que fue invitando a subir un cantante que desde donde me encontraba no reconocí (y tampoco llegué a escuchar si lo presentaron o no, supongo que sí). Luego viendo las fotos cedidas muy amablemente por el amigo Joaquín (AldeaRock Radio) me di cuenta que fue Marc Riera (de los ibicencos Dark Elf, y también ahora de los renovados granadinos Absolom, con tres componentes de Azrael: el bajista J.M. Salas, el guitarrista Enrique Rosales y el baterista “Maolo”).

Siguieron con más caña con la powermetalera “Tarde ya”, y dedicaban a la gente que daba por culo “Mafia”, con esas intervenciones vocales al inicio de los guitarristas Mario y de Enrique. Más velocidad power en “Nada que temer”, de aquel “Dimensión IV”, con la cual se despidieron faltando dos minutos para las 13.30 h.

Supo a poco el concierto de Azrael, quienes repetían de la edición del pasado año, aunque en esa ocasión fueron los cuartos del segundo día grande. A pesar de tener la dura tarea de abrir el festival, cumplieron bastante bien.

P.D.: Cuando le doy los últimos retoques y repasos a la reseña me entero que el vocalista Miguel Carneiro ha tenido que dejar Azrael por causas familiares, siendo su reemplazo… Marc Riera (Dark Elf, Absolom). A ver lo que nos ofrece Marc, pero para mi es una gran baja la de Miguel, quien hizo que volviera a interesarme por la banda granadina, ya que la voz que tenía Manuel Moral (quien grabó sus cuatro primeros discos) no era de mi agrado.

Sobre las 13,45 saltaban a escena Beethoven R., bajo un tremendo calor, ataviados todos ellos con pantalones vaqueros cortos, Iván con una camiseta del grupo malagueño Termogenesis (en el que colabora, tocan el 27 de septiembre en las fiestas de Torremolinos).

Beethoven R. son una banda que ante todo tienen muy buenas canciones, ponían a la venta su nuevo disco ese mismo día titulado: “Más vale tarde… que nunca!”, vendiéndolo a 12 euros (me hice con él y como esperaba no defrauda, ha merecido la pena esperar 5 años, conteniendo muy buenos temas de buen Hard Rock de siempre).

Comenzaban con “Prepárate” con algunos problemas (el sonido iba y venía), pero rápidamente solucionados en el siguiente tema “Quién irá a por ti soy yo”. Pese al calor ya había bastante gente en las primeras filas, aunque creo que había todavía más en la sombra junto a las barras de bebidas que cómodamente disfrutaban del sonido “Beethoveniano” mientras se tomaban una birrita.

Con “Siempre unidos al Rock & Roll” la gente ya se iba animando y coreando las canciones, el grupo sonando muy conjuntado, Iván con su sombrero vaquero muy comunicativo con la gente, y José Luis y Chechu muy compenetrados.

Le toca el turno al primer estreno de la noche “Quiero”, un temazo Hard Rock de su nuevo disco, me gustó mucho en directo, dándote ganas de saltar y corear el estribillo. Continúan el show con “Larga vida”, el calor se dejaba notar claramente en los rostros de los músicos (un diez para ellos), creo que no debe ser fácil tocar en esas condiciones.

“Loco” es la siguiente canción, también del nuevo disco que estará a la venta el 25 septiembre, otro tema con estribillo muy pegadizo, Iván hizo honor al título de la canción y se puso como un loco a destrozar una guitarra.

“Un poco más” es el tema siguiente y que antecede a la presentación de la banda, también dieron especialmente las gracias a una persona que llevaba mucho tiempo con ellos de “pipa”. Prosiguen con “Más sexy”, muy coreada por el público, a la que le cambian en ocasiones el estribillo por “más heavy!!”, y se despiden de San Javier con el emblemático “El guardián de tu piel” con tirada de confeti al inicio del tema.

En resumen, un concierto muy bueno. Mucha suerte para Beethoven R. este año con su nuevo disco, y esperemos que no paren de actuar porque son en la actualidad la mejor banda de Hard Rock que tenemos, es mi opinión claro está.

Una parada de unos 20 minutos, lo cual vino estupendo para refrigerarnos un poco, y enseguida salen a escena el grupo 037 acompañados a la voz por Leo ante la atenta mirada de bastantes seguidoras femeninas que estaban situadas en las primeras filas.

Tocaron prácticamente todo el disco “Títere con cabeza” (2009), abriendo el concierto con: “Buitres”, con fallos en el sonido, la guitarra a demasiado volumen y Leo con ese tono de voz que le caracteriza últimamente, es decir gritando demasiado y cantando como si estuviera enfadado con todo (hubo un momento en el que llegaba a molestar al oído). Esa manera de cantar sencillamente no la entiendo, el caso es que a tono bajo – medio es un excelente cantante.

Continúan con “Bebe de él” y más de lo mismo, sonido atronador y una voz histéricamente elevada de tono. Eso sí, las primeras filas estaban disfrutando plenamente del show.

“La danza de Hyde” y “Caminos de agua”, ésta última la que abre el disco me gustó más, y sobre todo me quito el sombrero ante el temazo “Bella Julieta” magníficamente interpretado por toda la banda, y Leo hizo al público emocionarse y corear la canción. De lo mejor de su concierto.

Con “Volar”, otro gran tema, hay una dedicatoria a todos los que alguna vez hayan perdido a un ser querido, bonita letra. Le toca el turno a una versión de Metallica “Enter Sandman”, que hizo las delicias de sus seguidores, y luego presenta a sus músicos: Edu Fernández al bajo (Khael, ex-Stravaganzza, Skizoo), Carlos Expósito a la batería (Stravaganzza) e Ix Valieri a la guitarra (Infernoise, ex-Ángeles del Infierno), quien se empeñó en enseñarnos la marca de sus gallumbos.

Finalmente se despiden con “Desde el ataud”. Un discreto concierto en comparación con todo lo que veríamos después.

El amigo Kamelot te lo ha contado, pero servidor (junto a las amistades) durante la actuación de Leo y su banda nos tomamos un respiro antes de afrontar todo seguido. Nos fuimos donde dejamos el coche y aprovechamos para reponer fuerzas de nuevo con unos sándwiches y refrigerarnos con cerveza cada vez más fresca.

Ya avituallados, nos dirigimos de nuevo al recinto. Preparándome para entrar por primera vez al foso de fotógrafos. Tres minutos antes de que los segovianos tomaran las tablas (16 h.) Rafa Basa presentaba a Marcos Rubio (artífice, junto a su promotora Sufriendo & Gozando y en esta edición también de Factor Q, del festival), quien decía unas cuantas palabras, mostrando el cartel del festival, y mencionando a los colaboradores desinteresados: “Los heraldos del Leyendas”.

Comenzó a sonar una original introducción de un dial de radio que se iba cambiando y escuchándose pequeños trozos de estribillos de temas de grupos ya desaparecidos: los alicantinos Excálibur (“Generación maldita”), los madrileños Rosa Negra (“Paranoicos”), los catalanes Rigor Mortis (“Vete al Infierno”), los bilbainos 16 Válvulas (“16 válvulas”) y los catalanes Bruque (“El Heavy no es violencia”), acabando con el sonido de una explosión. Quizás me equivoque, pero seguro que esa idea fue del vocalista Óscar Sancho, gran admirador, seguidor, coleccionista… y defensor del Metal patrio y sudamericano.

Después de la intro nos sorprendían abriendo con la versión del clásico “Doctor Doctor” adaptada al castellano. Ya desde primeras salieron a matar, con Óscar Sancho llevando las riendas del grupo como excelente frontman, luciendo la indumentaria que orgulloso lució en la actuación de los de la ciudad del Acueducto en el festival Sweden Rock de este año. Vestimenta ideal para jugar a acertar todos los grupos nacionales y sudamericanos que aparecen en ella, y cosida por la madre del vocalista.

Tras consignas a favor del Metal y decir que eran Lujuria arremetieron con “Las tablas de Moi-Sex”, un tema de aires Whitesnake perteneciente a su último álbum, “Licantrofilia”, el cual presentaron por primera vez en la edición del Leyendas del Rock del pasado año (también estuvieron en el segundo), con la peña animando ante el huracán Sancho.

Óscar, como es habitual en él, entre tema y tema casca lo suyo, en esta ocasión sus palabras fueron para apoyar y gritar larga vida al Heavy Metal nacional y atacar al ayuntamiento de Mazarrón (pueblo donde se celebraron las otras tres ediciones) por su comportamiento en la anterior edición y su desinterés en celebrar la presente. Para el Vaticano dedicaba “Sin parar de pecar”, portando un momento el vocalista una guitarrilla de plástico que le arrojaron.

Otro tema y otra dedicatoria, esta vez para los telediarios: “Joda a quien joda”. Y ese temazo de su último disco, “Viejo rockero”, fue dedicada al querido amigo Pepe “Angus68” y a otro colega que se nos iba hace poco, Manu “Obiwan1979”. Todo un enorme detalle para esos dos seguidores y amantes del Rock y Heavy hispano que tristemente nos dejaron hace pocos meses, aunque segurísimo estaban por allí viendo todo el festival.

El single del actual disco, “Cae la máscara”, fue seguido por otro clásico ya de los segovianos, “Corazón de Heavy Metal”. Y la nueva, y estrenada ese día en directo, “La estrella del Rock”, era para otro gran momento emotivo, recordar al manager Javier Gálvez.

“Salgo a matar”, la versión adaptada al castellano del “Shot In The Dark” de Ozzy Osbourne, puso el punto y final del gran concierto de Lujuria, aunque como la mayoría de conciertos del festival fue un visto y no visto.

Era la primera vez que veía a la formación en directo con el teclista Ricardo Mínguez y el baterista Maikel, que junto a los clásicos Óscar Sancho (voz), “Chepas” y “Julito” (guitarra) y Javier Gallardo (bajo) conforman un sexteto que, sin desmerecer en absoluto a anteriores componentes, ciertamente suenan más duros y como un cañón.

Es el turno de Saratoga, me vuelvo a quitar el sombrero esta vez ante el Sr. Nicolás del Hierro, porque si Saratoga sigue en activo es por el trabajo, la perseverancia y el amor al Heavy Metal que tiene este señor y hace que el grupo se mantenga a un grandísimo nivel como demostraron en San Javier el pasado 15 de agosto.

Sobre las 17,15 horas, y con bastante gente ya en el recinto pese al calor, Óscar de Lujuria (otro grande de nuestro rollo) presentaba a Saratoga, que se marcaron una de las mejores actuaciones del festival y de las que les he visto a Saratoga, que ya son unas cuantas. Todos con muchísimas ganas, un Niko tremendo moviéndose constantemente de un lado para otro del escenario, haciendo poses muy fotografiables, con Tony Hernando (¡qué bueno es este tipo con la guitarra!), un Andy perfecto a la batería y Tete Novoa que se ha convertido en una de las mejores voces de nuestro panorama rockero, con mucha seguridad en el escenario y mucha complicidad con el público.

Empezaban el concierto con una intro + “Resurrección” y desde el primer acorde pudimos comprobar que íbamos a asistir a un magnífico show, la gente saltando y coreando el tema.

Siguieron con temas como “El vuelo del halcón” y “A Morir”. Con el tema “Gran mago” Tete (o debería decir pequeño Conan) se queda con el pecho descubierto ante la atenta mirada de las féminas de las primeras filas.

“Ave Fénix” nos hace sentir que son una autentica máquina de hacer Heavy Metal, y como muestra de prueba de la complicidad de Tete con el público a una sola petición de Tete a que hicieran palmas se puso todo el recinto a dar palmas al unísono a mitad del tema.

“Se olvidó” y “Dueño del aire”, con un Tony Hernando muy virtuoso a la guitarra, nos hacen llegar a la imprescindible en cada concierto de Saratoga: “Mi ciudad”, un clásico al igual que “Perro traidor”, la más coreada por la letra tan llena de rabia que tiene, fue de los momentos más álgidos del concierto.

A continuación Andy (el batería) se pone a tocar el teclado para el inicio del tema “Sigues estando en mi vida”, una balada Heavy muy efectiva en directo.

Y llegamos a la parte final del recital con “Ángel de barro” (incluida presentación de la banda) y enganchando con “Vientos de guerra” para finalizar el concierto en honor de multitudes.

Así pues tenemos Saratoga para rato, con un inminente nuevo disco ya grabado (a la venta a partir del 5 de octubre) titulado “Secretos y revelaciones”, siendo el octavo disco ya del grupo y eso que nos alegra, bien merecido se lo tienen.

Siendo sincero, tras la decisión de acabar la historia de Muro con los dos conciertos de despedida a finales de febrero de 2003 (de los cuales te dimos cuenta en esta casa), y acabando tan quemados del negocio musical, creía que Silver y sus huestes no volverían al redil. Pero claro, iluso de mi, si hoy en día cualquier grupo vuelve a la batalla, ¿por qué no lo iban a hacer Muro?, lo malo es que no estaba totalmente la formación clásica, como se pudo ver, entre otros conciertos de los madrileños, en el pasado Leyendas, con Álex Escorza como guitarrista.

Pero la sorpresa se daba con el anuncio de que el guitarrista (y coros) José Manuel Navarro “Largo” volvería a compartir tablas con sus compañeros Silverio Solórzano “Silver” (voz), Juan Ramón Ruiz “Lapi” (batería) y Julio Rico “Julito” (bajo y coros), aunque antes del Leyendas tomaron contacto en vivo en la madrileña sala El Lago. Curioso que en 1988, servidor veía por primera vez a Muro (+ los murcianos Hellbound) en directo con esa formación en la discoteca Clayma de la misma localidad donde se celebraba este año el festival. Veinte años habían transcurrido y volvía a ver en San Javier a esos Muro de los dos primeros discos. Luego se lo recordé a cada componente de la banda en la zona de la barra mientras Warcry tocaban, y Lapi me dejó totalmente sorprendido al recordar perfectamente el nombre de la discoteca.

Antes del concierto de Muro guardé cola en el puesto de firmas situado cerca del escenario, a mano derecha, para agradecer a Óscar el detalla de dedicar “Viejo rockero” a Pepe “Angus68” y Manu “Obiwan1979”. Pero la cola no se movía mucho y cuando me di cuenta el vocalista se encontraba en el escenario junto a Saratoga, los cuatro componentes de Muro, Rafa Basa y Marcos Rubio, para recordar éste a Pepe y luego hacer un pequeño y sentido homenaje para el gran Javier Gálvez. Entregando Marcos una placa en honor al gran mánager del Rock y Metal de nuestro país.

Faltando pocos minutos para las 18.40 h. Basa presentaba a los madrileños, empezando a vociferar repetidas veces la gente esa frase que se hizo célebre en los conciertos de despedida de 2003: “¡¡¡Este Muro, no se cae!!!”.

Con la cámara preparada en el foso de fotógrafos, mientras aquella introducción del disco en vivo “Acero y sangre” sonaba a plena luz del día. Y como no podía ser de otra manera, la primera bala que descerrajaron de ese speedico Heavy Metal fue “Acero y sangre”. “Largo” nunca fue un guitarrista para quedarse perplejo con su técnica, bueno, ni él fue un gran instrumentista, ni ninguno del grupo, y el solo que se marcó fue un tanto regulero. Pero eso siempre me dio igual, y ahora lo mismo, lo importante era con la energía y furia con la que salieron y tocaron durante su actuación.

“Juega fuerte”, como en el disco en directo, fue la siguiente canción, un tema que hacía muchísimo tiempo que no escuchaba y que disfruté. Y la cosa seguía en el mismo orden que aquel disco editado en 1986, con “somos los putos… “Amos de la oscuridad”. A esas alturas, si no recuerdo mal, ya había dejado el foso de fotógrafos y como no sabía por donde andaría mi gente, me posicioné delante de la mesa de mezclas a gozar totalmente del concierto, cabeceando sin molestar a nadie.

Ante la gran respuesta de la gente (aunque he leído por ahí que había menos peña que con Saratoga, por ejemplo) el cantante (con la portada del segundo disco de Silver Fist en la espalda de su chaleco) comentaba a ver si volvían el año que viene, pasando a realizar “Maldición de Kcor”, primer tema del “Telón de acero” que sonaba aquella tarde.

El gran Silver hacía mención al reposo que habían tenido los cuatro juntos, dando paso, según sus palabras: “a la balada del primer disco para romper hímenes”, jejeje. “Mata” sonó atronadora, abriéndola el guitarrista y acompañada con palmas en su comienzo. Nada más acabar la gente volvió a repetir: “¡¡¡Este Muro, no se cae!!!”.

Agradecían la gran acogida y Silver presentaba otro tema del segundo disco, “Juicio final”, apoyado por los coros potentes de Largo y Julito.

Yo seguía en mi mundo, disfrutando al máximo, el grupo frente a mi, y yo ante el grupo. “¡A ver si os suena ésta!”“Traidor” hizo que cantáramos repetidas veces, terminando el tema con Lapi en pie tras su batería.

Recordaba el vocalista que cómo cambiaban los tiempos, viéndose ahora a chicas cantar los temas, no como en su época. La gente seguía volcada con el grupo y volvía a repetir la frase de guerra. Era el momento de presentar a la banda, con gracia Silver comenzó, más o menos así: “¡el hombre de los mandobles, el tío Ramón, Sr. Ruiz: Lapi!”, “la bestia parda, el hombre que le pegó un bocao al Sol y con más cojones del país: Julito!”, “¡un placer tener de nuevo al guitarrista que abandonó hace 17 años: José Manuel Navarro: Largo!”. Julito decía: “¡el cantante más heavy de España y parte del Mundo: Silver!”.

Un intento de “wall of death” precedió al bajo de Julito abrir “Telón de acero”, finalizando Silver colorado cual tomate tras un gritazo final.

Silver comentaba, después de volver la gente a gritar la frase célebre, que era increíble el afecto tras los años. Siendo el primer concierto oficial de la banda principal. Recordando y nombrando a Javier Gálvez, sin el cual Muro nunca hubiera sido nada. Dedicándole “Sólo en la oscuridad”, acompañada con palmas en el comienzo. Los coros finales del tema no me convencieron. Silver acababa diciendo: “¡no estamos solos (mirando al cielo), y vosotros abajo, gracias!”.

Volvían a hacernos rugir las gargantas con “Ciclón”, dejándonos en un momento cantando solos y marchándose, para volver, cantar la peña y retomar el final de la canción.

“¡¡¡Este Muro, no se cae!!!”, seguía escuchándose, comentando Silver que era un placer haber estado en ediciones pasadas (las dos primeras con Silver Fist, y la penúltima y ésta con Muro), y a ver si volvían (¿captado Marcos Rubio y compañía?).

Nos invitaba a cantar a todos y todas la siguiente canción (que sería la de despedida), dedicada a todas las preciosas chicas: “Mirada asesina”, durante la cual Silver bajó al foso. Para seguir la peña cantando a capella, Lapi saliendo de su batería y lanzando las baquetas y Silver arrojándose al público a darse un baño de masas. Después más frase del Muro y retoman la canción, alargándola para que la peña cante y cante el estribillo. Anunciando que nos veían el 5 de septiembre en Alcorcón (allí tocan). “¡¡¡Por siempre Muro, por siempre Metal!!!”, y así se despedían los cuatro juntos.

Uno de los grupos que más me atraía ver aquel día y cumplieron con creces. Fue el concierto que más me gustó y en el que mejor me lo pasé. ¡¡¡Pura actitud!!!, ¡¡¡puro Metal!!!

Salía Rafa Basa para comentar algo sobre las firmas de los grupos… y las bandas que quedaban por salir nombrando a Saurom Lamderth. Fue un error, porque los gaditanos hace años acortaron su nombre simplemente por el de Saurom. De verdad, no sé como aún se sigue contando con él y otros “salvadores del Metal patrio” en festivales y conciertos como “presentadores y animadores”.

D. José Carlos Molina y sus huestes: Ñu, ha sido el único grupo que ha estado en las cuatro ediciones del festival, junto a Warcry. De sus cuatro actuaciones ésta era la primera en la que tocarían aún con el astro rey en lo alto.

La hora prevista para empezar eran las 20 h., pero se demoraron ocho minutos en salir. Mientras esperábamos en el foso de fotógrafos, algunos nos quedábamos maravillados por el órgano Hammond de Peter Mayr (Perfect Strangers). Sería la primera vez que veía a la actual formación de Ñu: J.C. Molina (voz, flauta, acústica…), Manolo Arias (guitarra), Javi Bumper (batería), y los últimos que se incorporaron: Ramón Álvarez (bajo) y el ya nombrado teclista. Dicha formación fue la que tocó en la anterior edición.

Tras la presentación de Basa (el cual fue manager de la banda años atrás) abrían su concierto con “Animales sueltos” y “Manicomio”, temas que en los últimos años son de los primeros en sonar en sus conciertos. Molina se movía por el escenario, cuando no cantaba, acercándose donde estaba colocado el gran instrumento de Mayr (a la izquierda de las tablas según mirábamos). Hacia el final del tema del disco “El mensaje del mago” vimos bromear a Molina con la flauta por entre el arco que formaban las piernas de Arias.

Seguíamos en una supuesta unidad de enfermos mentales con “No hay ningún loco” enlazada a “La granja del loco”. Hasta ahora era prácticamente lo mismo que cuando los veía por última vez, en el primer Leyendas del Rock (aunque por aquella época estaban Gorka Alegre al bajo y Jorge Calvo a los teclados y flautín). Pero si te gusta mucho un grupo como a mi Ñu, ya los puedes ver muchas veces interpretar lo mismo que no te cansas ni te aburres. Aunque sí, ya podrían ir variando, tan sólo un poco, el repertorio e ir metiendo otras canciones, que hay donde elegir de sobra entre la discografía de los de los cuernos.

Molina agradecía los aplausos tras la canción rural, como es normal en él, diciendo: “¡muy amables, muchas gracias!”. Pasando a presentar un tema instrumental que según palabras del genio gustaría a muchos de los que les gusta la época de los pioneros. Desconozco el título de la pieza, que a mi me encantó, aunque a otros cansaría. El sinfonismo de las teclas acompañadas por la batería abrieron “Cuentos de ayer y de hoy”, sonándome a gloria bendita, aunque algo ralentizada.

A pesar de que estaba disfrutando una vez más con Molina y sus grandiosos músicos, al alma máter parece que no le gustaba como estaban sonando interiormente y no pudo aguantar más y soltó por su boca certeramente cual látigo (“A golpe de látigo”) una serie de quejas que al parecer a muchos no les gustaron escuchar y han creado después polémica. Agradecía que le hubieran ayudado a montar todo el tinglado (equipo y sonido), pero decía que no se oía un culo, que eso era consecuencia de haber probado en tan solo veinte minutos y meter tanto grupo, que alguien lo tenía que decir y como los demás eran unos mamagüebos y no tenían cojones de decirlo lo tenía que decir él, además de tener a esa gente de puta madre al Sol pasándolas putas. Que cada cual saque sus conclusiones y opinión, pero personalmente creo que el señor Molina tiene muchísima, pero muchísima razón. Genio y figura.

Tras quedarse a gusto siguieron con “El juglar”, colgándose Molina la acústica. Los toques del órgano Hammond sonaban excelentemente en la canción. La enlazaron a la instrumental “De fiesta”, incluyendo las partes de temas de Purple que siempre hacen, con solo de teclados, y Arias de rodillas alabando a Mayr.

Después de interpretar “El flautista”, Molina pedía disculpas por el concierto que estaban haciendo, pero es que no se oían unos a otros, que aquello era una tomadura de pelo, que perdonáramos, y que esperaba volver por allí para hacer un concierto en condiciones para nosotros.

Acabaron con otro clásico “El tren”, incluyendo una parte instrumental de una conocida película que no recuerdo en estos momentos.

Entre los ocho minutos de retraso con los que comenzaron y los diez finales que no tocaron, nos quedamos sin cerca de veinte minutos más de Ñu. Pero creo que ni ganas tenía Molina de seguir en el escenario en las condiciones de las que se quejó, aunque fuera se escuchaba bien. Es triste que sucedan estas cosas, pero como he dicho estoy totalmente de acuerdo en lo que dijo Molina, y recuerdo que no es la primera vez que pasan cosas parecidas, ¿alguien se sigue acordando del concierto de Zarpa en la primera edición? Y no es ganas de meter cizaña ni crear polémica, pero al parecer en los festivales siempre hay grupos que tienen que pagar, pero más grave es que les pase a grupos históricos que quizás no cuenten hoy en día con un enorme número de seguidores, pero no por ello son menos que nadie, al revés.

Acercándose el reloj a las 21.30 h. Marcos Rubio presentaba a los gallegos. Era su tercera aparición en el festival, desde la segunda edición. Servidor, si mal no recuerda, desde el Lorca Rock de 2003 no los veía.

“Preparados para el Rock & Roll” fue el punto de partida, con un sonido un tanto opaco. Le siguieron “Judas” y “San Francisco Express”.

La versión del poema de Goytisolo “Palabras para Julia”, hizo que la gente siguiera cantando, y a pesar de que Yosi tiene la voz bien quemada, estuvo centrado en el concierto y se portó, no como otras veces que lo había visto. Agarró algo de tela roja que le habían arrojado y al final lo lanzó al público.

Nos daba las boas noites y con ese acento gallego característico comentó que el día anterior estaban a las cuatro en el local de ensayo y les dijeron de ir allí a tocar (claro, claro, así de inesperado surgió la cosa, jejeje). Presentaba el siguiente tema que trataba de la vida y la tristeza, diciendo que hacía diez años (¡¡¡muchos más, más del doble!!!) que lo había escrito: “Sin empleo”. Un grandioso temazo que cerraba el primer disco de los gallegos (“Esta vida me va a matar” – 1982) y que tiene una letra más que vigente en los tiempos que corren. Fue enlazado a “Chou-chou llega el tren”.

En la canción “Maldita sea mi suerte” me acordé especialmente del añorado amigo Pepe “Angus68”, y es que le gustaban bastante Los Suaves. Seguro que por algún lugar andaba viéndolos. Sin parar la unieron a “Dulce castigo”, una de mis composiciones favoritas, durante la cual Yosi aferrado al pie de micro pegaba unos saltos con las dos piernas pegadas a la vez, cual rana. La verdad es que no paró en todo el concierto de moverse y gesticular. Hacia el final los guitarristas Alberto y Fernando, Charly y su hermano, se juntaban en el lado izquierdo del escenario.

De nuevo daba las buenas noches y bromeaba despidiéndose, para seguir charlando, o mejor dicho farfullando, porque apenas le entendí, y continuar con “Si pudiera”.

Seguían cayendo más grandes clásicos como “Malas noticias” y a ésta enlazaron de manera acertadísima: “¿Sabes? ¡Phil Lynott murió” (una canción que hacía muchísimo tiempo no escuchaba en directo), “Antisocial” (la versión de los franceses Trust adaptada al castellano) y “Dolores se llamaba Lola”, soltando confeti, y con Yosi bajando al foso.

Para el bis (en este caso no aplaudía media, como decía el gran “Mártires del Rock & Roll”, si no mucho más) hicieron “El afilador” y la festiva “Ya nos vamos”. Dejando por tocar “Chaquetas de cuero” que la tenían en el listado de temas.

Muy buen concierto de Los Suaves con la banda realizando su trabajo de maravilla, con un Yosi que tiene la voz demasiado quemada, pero sigue siendo un clásico e histórico de nuestro Rock, y que cumplió y se portó correctamente.

Le toca el turno a los asturianos Warcry, por cuarto año consecutivo actúan en el festival y siempre con horario estelar, se lo han ganado a pulso. Sin duda fueron nuevamente los que más gente congregaron, unas 5.000 personas, está claro que el grupo en la actualidad que más gusta a la juventud rockera de este país es Warcry y contratar (pese al caché que tienen) a esta banda es un acierto porque te asegura mucha asistencia de público y a su vez ese público también se queda a ver a otras bandas, por lo que la rentabilidad para los organizadores está garantizada.

Bien entrada la noche, y con una temperatura más liviana, sale la banda con su clásica puesta en escena sobria, con buen gusto, esos focos azulones tenues muy apropiados para su estilo, y comienzan con “La última esperanza”, tema que abre su último disco “Revolución” que por cierto, en mi opinión es su mejor disco, el más completo y el que mejor producción tiene.

Después de “La quinta esencia” que me dejó un tanto indiferente, continúan con “Nuevo mundo”, este sí que me convenció plenamente. El sonido del grupo es impecable, el público que se sabe todas sus letras no para de cantarlas.

“Contra el viento” confirma que Pablo García a la guitarra se basta para llevar el peso guitarrero de Warcry, además se ve muy bien arropado por los teclados de Santi Novoa, ya miembro fijo del grupo. Se muestran seguros y por eso se atreven con “¡Que vengan ya!”, para delicia de sus seguidores que la cantan puños en alto.

Ahora le toca el turno a otro tema del último disco, “Devorando el corazón”, un tema que es fiel reflejo de la evolución del grupo a sonidos más abiertos, a un público más variado, con un estribillo muy pegadizo. Pero tranquilos, porque a sus seguidores más power metaleros de toda la vida les aguarda desafiante nada menos que “Alejandro”. Sin duda Warcry están en su mejor momento con gira inminente por Sudamérica pese a los cambios que han tenido en su formación que definitivamente les ha beneficiado. Rafa Yugueros a la batería les da una consistencia que antes no tenían y Pablo García pudiendo explotar más su tremendo talento a la guitarra.

Continuando con el concierto estamos a punto de asistir a la parte final del show, aquí Víctor felicita a la gente por asistir en un año difícil para el festival y comienza a cantar las primeras estrofas de “… nada hay bajo el sol, que no tenga solución!!…” y todo el público saltando, dando palmas y coreando la letra de “Tú mismo”, con unos arreglos a mitad del tema a cargo de Pablo y Santi colosales, de gran calidad instrumental, fue unos de los momentos de más categoría del show. Pero no queda ahí la cosa porque le toca el turno a “La carta del adiós”, otro gran tema de su último disco con gran ritmo y un final de tema que me encanta.

“El guardián de Troya” nos devuelve esos momentos épicos que tanto nos gusta a muchos de nosotros y “Capitán Lawrence”, otro tema esencial y de los preferidos por los fans de la banda, sonó muy festivo con todo el recinto vibrando y cantando el “… perdóname!! por partir así!!…” y rápidamente sin dejar terminar el tema conectan con las primeras estrofas del “Hoy gano yo”, tema que nunca falta en su repertorio y ya es toda una declaración de principios del grupo y de sus seguidores.

En resumen, Warcry demostraron la categoría de grupo que son en la actualidad y desde aquí les doy las gracias ¡¡porque yo me lo pasé de cine viéndoles!!

Otros que repetían, y es que salvo Leo:037 todos los demás grupos habían estado en anteriores ediciones del festival murciano. Los de Fortu y Paco tan sólo faltaron en la pasada edición. A los veteranos líderes les acompañan hoy en día el grandioso bajista Pepe Bao y un batería del cual apenas se sabe hasta el momento, y cuyo nombre, si mal no escuché es Carlos. Éste junto a Bao forman una endiablada, solidísima, perfecta y engrasada base rítmica.

Tres minutos pasaban de las doce y media de la noche cuando tras la introducción, la pirotecnia daba más colorido en el arranque con “Necesito más”.

Al tema de aquel “Dejarse la piel”, le siguió “La raya”. Estaban arrasando, sonando muy contundentes, con Pepe Bao bestial y Fortu comiéndose el escenario con sus típicas posturitas y chulería. Además, el comienzo por fin lo habían cambiado respecto a las últimas veces en los que los había visto (primer Leyendas, en la sala El Rockero de Almería…)

“Más que un Dios” fue seguida de la gran “Autopista”, con un pletórico grito final de Fortu. El histórico vocalista lógicamente no tiene la voz de antaño, y en ocasiones canta en tonos diferentes las canciones, pero sabe su oficio y sabe dosificar su poderío vocal a lo largo del concierto. En esta ocasión hizo una actuación muy buena junto con la banda.

Seguían cayendo grandiosas canciones que me transportaban aún más a cuando servidor era un poco más joven: “Pesadilla nuclear”, “El que más” y “Juego sucio”, ésta con un ritmo más ralentizado y marcado respecto a la original. Bao y Paco se ponían cara a cara en el centro del escenario y Fortu, con un sombrero, daba clases de cómo se sueltan pulmones tanto al comienzo como al final.

A aquel tema que cerraba el enorme disco “El que más”, el ritmo de la batería lo unía a “Te visitará la muerte”, dejando que la peña cantara, como en otras canciones.

Y seguían sin tomar respiro con la macarruza “Yo sólo lo hago en mi moto”, un tema que con el pasar del tiempo cada vez me ha ido gustando menos. Lo alargaron, dejando a la gente participar con sus voces y con Bao sentado y el vocalista de rodillas dando un gritazo final.

Durante “Que te jodan” Paco y Pepe estuvieron haciendo parte de los coros en el micrófono del guitarrista, acompañándose el tema por palmas e incluyendo, como hacen desde un tiempo, un extracto de “Land Of A Thousand Dances” (aunque anteriormente donde lo metían era en “Dinero, dinero”).

Con “Vamos muy bien” hacia el final Fortu daba las buenas noches e invadía el escenario el confeti. Pero aún quedaba por hacer “Va a estallar el Obús”, donde el vocalista presentaba a Pepe Bao (marcándose éste un solo al estilo de Billy Sheehan), a su hermano, amigo, compañero… Francisco Laguna, éste lo hacía con el número uno de la banda: Fortu Sánchez, quien sobrado de energía hacía su numerito del pino, y por último presentaba a uno de los mejores baterías (según sus palabras): Carlos Miró, escuché. El baterista comenzaba un solo, tocando con gran clase y haciendo malabarismos, hasta por fuera de la batería. Mientras se ponían bidones metálicos que sirvieron para hacer una batucada con Fortu, Paco, Carlos, y Bao sentado tras la batería. Acabaron soltando pirotecnia.

Y para concluir con mucha fiesta, y como nos tienen acostumbrados desde que saliera el segundo disco tras su regreso en este siglo, “Esta ronda la paga Obús”, invitando a subir a parte de público, con Bao dejando el bajo para que lo tocara un niñito y él detrás.

Cuando faltaban diez minutos para las dos de la madrugada, y el cielo se llenaba de fuegos artificiales se despedían. Fue uno de los mejores conciertos de todo el festival y quizás el mejor en los que los he visto en los últimos años.

A estas alturas uno estaba ya reventado, y eso que me dosifiqué algo viendo a Azrael y Beethoven R. desde la zona de la barra, a Leo:037 no lo vi, y durante la mayor parte de Warcry estuve deambulando por la la barra (charlando un poco con los Muro), llegando hasta a salir del recinto, para volver y ver los últimos temas de los astures. Pero entre el madrugón, el Sol, tantas horas en pie… pues uno no es de acero y todo pasa factura, así que me dispuse a ver a los gaditanos con las fuerzas mermadas y un gran dolor de pies y piernas.

Con más de un cuarto de hora de retraso (Obús habían hecho diez minutos más de lo que se anunciaba en los horarios) saltaron los gaditanos al escenario. Eran las 2.16 h. cuando una introducción con ruido de tormenta salía de los altavoces. Las fotos tan sólo se podían hacer desde el lado derecho del foso, debido a la pirotecnia que utilizaron y quizás a la filmación del concierto.

Ya ha pasado tiempo desde que veía a Saurom Lamderth (como se llamaban anteriormente hasta el 2006) presentar su segundo disco, “Sombras del este”, en la madrileña sala Caracol (por ahí anda la reseña). Entre algunos cambios en su formación siguieron sacando discos (tres, los dos últimos ya bajo Saurom) y actuando, pero servidor por unas cosas y otras apenas les prestó atención.

En general estuvieron bien, basando la mayoría del concierto en sus dos últimos trabajos aunque entre el cansancio que acumulaba y algunas canciones demasiado felices y fiesteras que hubieran quedado mejor en otro horario, pues me llegaron a resultar algo cansinos.

Durante su actuación contaron con la participación de una chica haciendo de hada y lanzando confeti, pompas…, además de algún malabarista y saltimbanqui.

Los primeros temas fueron la extensa “El monte de las Ánimas” y “Lejos del mar de Rosas” (ambas de su último disco, editado el pasado año, “Once romances desde Al-Andalus”).

Siguieron con “Dioses eternos” (del penúltimo, “JuglarMetal”), con el vocalista Miguel Ángel (ex-Renno) intentando animar, y parte del público que aún quedaba haciéndolo. De nuevo retomaron a su último álbum con “Laberinto de los secretos” (acompañada por palmas en el comienzo) y “Wallada la Omeya” (un tema con fuerza pero también melódico y melodioso, como pude comprobar en parte de los temas de sus últimos discos).

El cantante comentaba que era un honor tocar allí y continuaban su actuación con “La batalla con los cueros de vino” del “JuglarMetal”, animando a la fiesta y volviendo a hacer sonar la gaita Narci. Había pirotecnia en el final.

Más gaita y flauta y sonidos fiesteros hubo con un tema del pasado y conocido por mi de aquel segundo disco doble (“Sombras del este”) bajo el nombre de Saurom Lamderth: “La posada del Poney Pisador”, con el bajista José “El Trippy” (muy activo durante el concierto) girando sobre si mismo.

Miguel anunciaba que iba quedando menos y nos daba las gracias por esperar tan tarde, y agradecía a gente de Cádiz y Sevilla, dedicándonos a todos: “La musa y el espíritu”.

Narci hacía mención a que próximamente el grupo cumpliría catorce años en activo, comentando que el concierto estaba siendo filmado para un próximo DVD, pasando a hacer la fiestera “Dracum Nocte”. A pesar del cansancio y las horas que eran, había peña que seguía botando.

Y más dosis de marcha con otra más del disco “JuglarMetal”: “La taberna”. Narci dedicaba para su gente del Puerto de Santa María “Historias del Juglar II” (último corte del “JuglarMetal”), con más pólvora quemada.

La peña empezó a seguir a Narci con los cánticos, pero sonaba una outro y el sexteto se despedían juntos de los que estábamos aún al pie del cañón acercándose el reloj a las 3.20 h.

Lograba llegar al final del festival, aunque con una gran fatiga y dolor de pies. Luego tocó mal dormir en el coche, y al despertar y despejarnos, rumbo hacia casa.

Me alegro que finalmente el festival continuara otro año más, a pesar de los problemas para encontrar una nueva ubicación. Al parecer la organización acabó contenta con la respuesta del público y del ayuntamiento de San Javier. Así que supongo que ya se trabajará en la quinta edición, posiblemente en el mismo emplazamiento.

Bajo mi modesto punto de vista el festival debería seguir siendo de un día, conformando el cartel algunos grupos que siempre aparecen y tienen tirón (aunque sin abusar, porque si no se convierte habitualmente en el “sota, caballo y rey” con pocas novedades que ofrecer), pero además añadiendo grupos tanto veteranos como actuales (habría una muy larga lista) que al parecer no cuentan mucho para determinada prensa, organizadores, público… . Y ya lo máximo sería traer algún o algunos grupos sudamericanos, como se hizo en la segunda edición con los chilenos Pánzer y Rata Blanca, y si quieren añadir algún grupo extranjero, que no sean los que son normales de ver por aquí, hay bastantes donde elegir por Europa y Norteamérica.

Luego se tiene que tener en cuenta algunas cosas que con un poco de esfuerzo (y dinero, claro) podrían mejorar, como más zonas de sombras y sitio para sentarse, un escenario más resguardado (no a pleno Sol), un camping decente que me dijeron que el que había daba pena… No hay que intentar sacar el máximo rendimiento con el mínimo gasto.

Agradecimientos a toda la gente con la que compartí y me hicieron pasar un estupendo día (demasiados para nombrar), y especialmente a Marcos Rubio e Isaac (Factor Q).

Toda la reseña está realizada en memoria del gran Pepe “Angus68”.

Textos: Kamelot (Beethoven R., Leo:037, Saratoga y Warcry) & Starbreaker (introducción, Azrael, Lujuria, Muro, Ñu, Los Suaves, Obús, Saurom y final).

Fotos: Kamelot & Starbreaker ; excepto las de Azrael por: Joaquín Domingo (AldeaRock Radio).