Me aburro. Decid lo que queráis, pero el panorama lleva ya más de una década más muerto que el pelo de Lars Ulrich. El otro día un amigo, que entre trabajo, enfermedad y un viaje a Los Angeles andaba algo desconectado, me preguntaba que había de nuevo y yo no supe que contestarle a no ser algo así como que “Barón Rojo Empresa” había perdido dos empleados por motivos salariales. Un respuesta bastante triste por mi parte, lo sé, pero es que hace años que no ando muy al día. Es más, creo que desde aquella lejanísima explosión a principios de los noventa de todo el movimiento de Seattle no ha pasado nada que haya convulsionado el mundo del Rock. Desde Escandinavia hubo una tímida reacción a comienzos de siglo que dejó buenos discos, pero nada más. El auge del Rock (o Metal) progresivo o la popularidad de la música de raíces, eso que algunos llaman “Americana”, nos han dado también buenos momentos, pero tampoco han significado una verdadera revuelta en el aburrido mundo del Rock. Algunos me diréis que soy un exagerado y no lo discuto, pero de lo que más se ha hablado los últimos años fue de la batería de Metallica en el St. Anger o del disco “nunca jamás” editado de Axel & Roses (a ver si ahora para los Juegos Olímpicos de Pekín). ¿La culpa? Echádsela al empedrado o a las autoridades competentes, que yo no se de quien es. Supongo que de todos un poco, pero no me negaréis que andamos en una fase, que dura ya unos años, bastante pobre donde el plagio, el autoplagio y la falta de personalidad están a la orden del día. Decidme que no echáis de menos grupos como los Metallica de Burton o los primeros Maiden. Pues eso.
Decía que me aburría y os mentía. Esta desidia general es buena para rebuscar buenos grupos, que haberlos haylos, o para darse un paseo por épocas más gloriosas. Recordad, como vamos a recordar nosotros en estas páginas, a los olvidados Humble Pie o echar una vista atrás a lo mejor de Clapton. Dadle cancha a aquellas bandas nuevas que tienen algo que decir aunque sean pocas cosas. No sé, hablad de cualquier cosa que no sea Barón Rojo y sus problemas empresariales, ya me entendéis.
Por cierto, una cosa que aburre como pocas pero no puedo dejar de nombrarla, es el tema de los organizadores de eventos en este país. Vale que estamos hasta los huevos de Héroes del Silencio, vale que cuando alguien me dice que son la mejor banda nacional yo le doy la razón, porque lo son, pero eso es para mi como si alguien me presenta el mejor torero ruso. Vale. Pero la que se lió en Cheste no es normal. Es verdad que la gente a veces planifica las cosas como el apoderao del torero ruso pero si es cierto que la organización del concierto debería haber previsto lo que pasó. Además habría que ver la veracidad de que dejaron a gente en la puerta a pesar de tener entrada debido a la sobreventa. Llueve sobre mojado así que esperemos que alguien coja de una vez el toro por los cuernos y meta mano en este asunto. Veremos.
Pues nada más, ojalá yo fuera como el Mariskal y llenara mis editoriales con soflamas políticas llenas de arengas metaleras y esas cosas pero no es mi estilo. “…como si los amantes de los sonidos rebeldes, potentes, aportativos y de culto a los grandes virtuosos fuéramos un batallón de retrasados.” Se refería al anuncio de la ONCE, aquel de los Heavies. Definitivamente no es mi estilo pero hablaremos más sobre eso de “sonidos aportativos” sea lo que sea, que yo todavía no lo sé.
Perico Salinas “Pears”
