RAMMSTEIN – Sábado 14 de noviembre de 2009, Pabellón Bizkaia Arena BEC (Bilbao)

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Seis meses después de haber sacado las entradas por fin había llegado el momento de viajar a Bilbao para presenciar por primera vez una descarga de los controvertidos Rammstein en el BEC de Barakaldo. Hasta allí me desplacé desde la capital del reino británico y allí me reencontré con mi hermano y amigos, que a su vez subían, bien en coche bien en avión, desde Almería.

Como quiera que el reencuentro fue emotivo, para cuando nos vinimos a dar cuenta, entre pinta y pinta en una cervecería anexa, eran más de las 9 de la noche y, entre que entras y no al recinto, resultó que los teloneros Combichrist ya habían tocado y en el recinto se respiraba la tensa calma del respetable, expectante ante la llegada de la hora del concierto.

Eran las diez menos cinco de la noche, más o menos, cuando las luces del BEC se apagan y poco a poco los componentes del sexteto alemán empiezan a perforar un “muro” que tapaba el escenario y a hacer acto de presencia, hasta que por fin aparece el cantante Till, y empieza a sonar “Rammlied”, una canción de su último y polémico trabajo “Liebe ist für alle da” que ya calentó, y de qué manera, el ambiente entre los miles de seguidores que nos habíamos dado cita en Vizcaya.

Acaba la canción y vuelve la oscuridad hasta el comienzo de la siguiente. Esa sería una tónica en todo el concierto, la oscuridad y la ausencia de comentarios hacia el público sería una constante en todo el concierto. Ninguna canción fue presentada. Entonces da comienza otra canción del último ,“B********”, mucho más tranquila que la anterior, seguida de otra de ese nuevo álbum, “Waidmanns Heil”, que no suenan mal, pero los allí presentes, o creo que puedo hablar por la mayoría, estábamos deseando que empezaran a caer los clásicos indispensables.

Y el primero llegaría con “Keine Lust”, del álbum “Reise, Reise”, con el que no haría falta nada más para caldear el ambiente, pero el juego de luces y humos del escenario ayuda a que la comunión banda-público sea total, como lo seguiría siendo con “Weißes Fleisch”, de su primer álbum “Herzeleid”, en el que el teclista Flake Lorenz, el showman de la banda que se tira todo el concierto haciendo kilómetros sobre una cinta de correr, se marca un baile en el escenario, y, sobre todo, con “Feuer frei!”, del celebradísimo disco “Mutter”, donde las llamaradas del escenario subieron la temperatura, en todos los sentidos.

Tras este subidón de adrenalina, los alemanes parecen darnos una tregua con otras cuatro canciones del disco nuevo, “Wiener Blut”, “Frühling in Paris”, “Ich Tu Dir Weh”, en la que el cantante Till se “pelea” con el teclista Flake, lo mete en una bañera, y se sube en una plataforma desde la que le lanza fuego al tiempo que canta el estribillo, y la canción que da nombre a su último trabajo, “Liebe ist für alle da”. Y digo tregua porque, pese a que el último disco no está mal, es cierto que quizás abusaron de él para conformar el nuevo repertorio de esta gira, ya que tocaron 9 en total, dejando fuera clásicos como “Asche zu Asche”, “Du Riecht so gut” o “Amerika”.

Pero de nuevo llegaría el turno de disfrutar y tararear (porque dudo que nadie sea capaz de cantar en alemán) con “Benzin”, del “Rosenrot”, en la que un “espontáneo” nos sorprende tras burlar las medidas de seguridad y subirse en el escenario con tan “mala suerte” de que Till tiene en ese momento un lanzallamas y lo hace arder en llamas… Afortunadamente el tipo está bien y me cuentan que suele hacerlo en todos los conciertos… Después vendría “Links 2-3-4”, también del “Mutter”, en la que la simbiosis del público con la banda fue total respondiendo a las arengas de Till desde el escenario.

En estas que empiezan a sonar los primeros acordes de una canción fácilmente reconocible por todos, “Du Hast”, del “Sensucht”, en la que siguen los efectos pirotécnicos y que fue muy coreada por el público, hasta el punto de que uno no sabía bien si estaba en Barakaldo o en Berlín… Y después llegaría el single de su último disco, el más que polémico “Pussy” (lo que viene siendo coño), también muy cantada, sobre todo el estribillo, que es en inglés, y en la que Till se sube a un cañón de espuma en forma de pene gigante y empieza a bañar con “sus lefazos” al público, al tiempo que unos cañones lanzan papel, de forma que por un momento es casi imposible ver el escenario.

Acaba la canción y es aquí cuando por primera vez Till se dirige al público para dar las gracias, en euskera y castellano, mientras que la banda se retira del escenario. Lamentablemente, sin darnos cuenta, había llegado el tiempo de los bises. Con el típico e incomprensible “oé, oé, oé” se reclama el regreso de los alemanes al escenario, y éstos lo hacen que “Sonne”, del “Mutter”, “Haifisch” del último, y la potente “Ich will”, que mantenía al público encendido, casi tanto o más que el escenario.

De nuevo se apagan las luces y de nuevo la banda desaparece, pero todos sabemos que aún no puede ser el final, básicamente porque el ‘setlist’ era un calco del que venían tocando en los anteriores conciertos y aún faltaban dos temas. Uno de ellos un clásico de la banda, “Seemann”, en la que el showman Flake, como es costumbre, se sube a una barca hinchable y es llevado por el público de un lado a otro, y el otro una canción no menos emblemática, “Engel”, que pone el punto y final a un conciertazo, con una calidad de sonido excepcional y una puesta en escena a la altura de bandas como Kiss, AC/DC, Iron Maiden…

Es cierto que, para mi gusto, el repertorio era mejorable. En mi opinión se abusó en exceso del nuevo disco, aunque tengo que reconocer que, por otro lado, el concierto se me pasó volando y me dejó un magnífico sabor de boca hasta el punto que, como suele ocurrirme, estoy deseando repetir experiencia…

 Texto: Hallowed Land

Fotos: Kr3strO