STONE CALIBER – Sábado 23 de enero de 2010, pub La Cueva (Almería)

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Tenía bastante mono de sentir música en directo, ya que había pasado un mes largo desde que viera mi último concierto a comienzos de diciembre del pasado año (Napalm Death + Aggression + Hybrid + Morvity), como ya te conté por aquí.

La temporada metalera de 2010 en Almería comenzaba el viernes 15 gracias a que la promotora A Day Of Darkness se agenciaba una de las cuatro fechas por España de los suizos Mumakil y los italianos Natron (+ los locales esa noche War Inside). El emplazamiento elegido fue una nueva sala, Concept Club, que permite realizar bolos metaleros, estando ubicada en el pueblo de El Ejido y captada por Navarro “sólo ante el peligro”. No tenía muy claro si ir o no, pero pensándolo razonadamente días antes, durante este mes de enero tenía que hacer una serie de gastos que me dejaban la economía tiritando. Así que aunque me fastidiara no pude acudir a otra de las giras internacionales que nos sigue trayendo Mr. A Day Of Darkness, a pesar de varios varapalos económicos por la poca afluencia de peña. En esta ocasión le salió bien y el público acudió en buen número (si no me equivoco, 150 personas me dijo) y no perdió dinero, cosa que me alegra y espero que siga así en próximos conciertos que organice.

¿Siguientes fechas concierteras?, sin contar el concierto de A Palo Seko + 5 Duros (me chocaba que los rockeros granadinos compartieran cartel con los broncas madrileños) en la capital almeriense de la noche del viernes, que ni me planteé verlo, ya quetuve bastante en la época de los 90 al verlos unas cuantas veces por diversos escenarios de la geografía española compartiendo cartel con otros grupos que me interesaban (¡manda co/o/nes que los viera en San Sebastián compartiendo escenario con Black Sabbath + Slayer + Soulfly + Coal Chamber!). Aunque al parecer el concierto que iba a tener lugar en la sala Jala Jala se suspendió por la poca venta de entradas.

El sábado coincidían dos eventos, por un lado el “Craft Of The Wise Metal Fest” (Visceral Damage + Anvil Of Doom + Daeva + Infernal Funeral) en el pub Salammbo de Retamar y por otro lado los granadinos Stone Caliber en el pub La Cueva de la capital. Me hubiera gustado volver a ver en vivo a los jerezanos Anvil Of Doom, y más con el nuevo vocalista (MG), pero uno se cansa últimamente de tantos “platos ofertados de cemento metalero y extremo armado”, que no digo que esté mal o bien, o que me guste o no, pero siempre casi lo mismo… pues cansa, y pillé como un gran respiro el concierto de la agrupación de Hard Rock clásico. Además, si el festivalillo extremo se hubiera organizado en la capital, pues quizá me hubiera planteado acudir, pero claro, ¿dónde iban a meter cuatro bandas de “traga-tralla” que no fuera en Jala Jala?, pero mi decisión de no ir fue en el momento de enterarme que se celebraría en Salammbo. Desde mi última vez allí, “viendo y escuchando” (con mucha ironía) los grupos que conformaron el cartel del “Pre-BrutAlmería Fest.” (Altar Of Sin + Morvity + Winter Night) me dije que era la última vez que asistía a conciertos en ese local. A pesar de que dice el dicho: “nunca digas de esta agua no beberé”… pero alguna mejora tendría que tener el pub (¡una tarima donde toquen los grupos, aunque sea pequeña, carajo!) o que fuera alguna banda que me atraiga mucho como para ir a tal antro, donde si hay un buen número de gente arremolinada frente al escenario a ras de suelo, en vez de disfrutar del concierto lo padeces.

Tan sólo me había dado tiempo a pegarle una escucha a los tres temas que tienen los granadinos Stone Caliber en su Myspace. Pero había sido suficiente para comprobar que sonaban a buen Hard Rock clásico. Finalmente iría sólo al concierto, así que decidí salir antes de casa para elegir con tranquilidad el sitio donde ubicarme en el pub.

Eran alrededor de las 00.45 h. cuando al bajar las escaleras comprobé que allí no había nada de ambiente de concierto. Tras la barra dos personas, los cinco componentes del grupo y acompañante femenina. Bueno, tras pedirme un botellín de birra (siguen con la mala costumbre allí de no enfriarlos en condiciones, y eso que insistí en que me dieran uno fresco) pensé que a partir de las doce empezaría a llegar gente. Uno de los guitarristas (vestido con chaqueta, corbata y gorra) junto al bajista calentaban dedos tocando, mientras los otros charlaban e iban preparándose con calma. Pasaban los minutos y no entraba nadie, situado servidor al final de la barra, me enteraba sin intención de todo lo que cascaban los granadinos, puesto que la música enlatada no sonaba por algún problema que tenían y que intentaban solucionar las camareras tras la barra y fuera de ella.

En uno de los barriles que sirven como mesas, situado próximo al escenario, habían colocado un puestecillo para vender su primera grabación, “Radiophone” (2009). Tenía intención de comprarla al final del concierto, pero para que se animaran, aunque fuera un poco, viendo el panorama desolador que pintaba el garito al no entrar por allí ni el gato, decidí comprarles un CD.

El vocalista cansado de dar vueltas decidió sentarse en el suelo y ponerse a repasar las letras de las canciones. Pero cuando el reloj marcaba 30 minutos pasadas las doce, empezó a llegar y llegar gente y aquello se puso en condiciones (¡menos mal!). Con buena afluencia de público (00.40 h.) comenzaron su descarga.

Aless Mudder antes de empezar con la primera canción decía quienes eran, de donde venían y que iban a dar un concierto de Rock, acto seguido el quinteto comenzaba “Big Lie”, realizando los coros el guitarrista John y el bajista Nando Strada. En la posición en la que estaba situado viendo el concierto la columna que hay próxima a las tablas me tapaba a ese guitarrista y al batería Dave. Y es que el mayor mal que tiene el pub es esa columna, que según el número de componentes de los grupos, o desde donde te sitúes para verlos, te tapa uno o dos músicos. Dejando el problema de siempre con la columna, hay una acústica en condiciones y los grupos suelen sonar bien, como estaba sucediendo aquella noche.

Si la indumentaria del guitarrista Mathew era casi idéntica a la de Angus Young (cuando empezaba el concierto lanzó la gorra a la chica que les acompañaba, quien se situaba en el puesto de CDs) el movimiento cual “sacudida nerviosa” mientras tocaba su guitarra era también muy influenciado por el pequeño “canguro” Young.

El vocalista se quejaba del calor que hacía en lo alto de las tablas, y es que un foco le daba de lleno. John aprovechaba y se despojaba de su chupa vaquera (más adelante se quitó la coleta). Presentando el siguiente tema, “Tears Of The Devil”, como uno de los que estaba grabado en el E.P. “El hijo de Angus Young” se bajó del escenario para tocar más pegado a la audiencia el buen tema que gozaba de unos buenos y pegadizos coros que volvían a hacer los cuerdas que estaban hacia la derecha, según mirábamos a escena.

Fue acabar el tema y refrescarse el guitarrista quitándose chaqueta y corbata. Aless volvía a hacer mención del calor que hacía, como si estuvieran en agosto. De nuevo decía el nombre del tema que iban a tocar (cosa que siempre se agradece, y más si es un grupo desconocido) y también la traducción al castellano, como hizo en las dos anteriores y en las siguientes. Se acompañó con palmas un poco durante “Good Luck” y las criaturas seguían allí asadas, porque el bajista no tardó en quitarse la camisa y quedarse a pecho descubierto.

El cantante continuaba en su Infierno y pedía un bidón de agua o de cerveza, jejeje, pasando a comentar que compráramos discos, que necesitaba comprarse un pie de micro. Tras el momento publicitario hicieron “You Can´t Save Me”, que me sonó de maravilla.

Para bailar presentaban “Go Down”, creyéndome al decir el título que sería una versión al tema de AC/DC, pero no, aunque el guitarrista ha mamado mucho de Angus Young y también tienen algunas influencias de los australianos, no cayó ninguna versión de éstos ni de ningún grupo, creo no equivocarme. Pareciéndome muy bien que defendieran sus temas en directo, sin el típico recurso fácil de tocar versiones para meterte a la gente que no te conoce en el bolsillo. Y con sus propios temas nos contagiaron a muchos durante su descarga. “Go Down”, como dijo Aless presentándolo, iba en referencia a la maldita crisis, sobre todo la de los músicos. Una composición muy rock´n´rollera y movida, volviendo “Mathew Young” a campar a sus anchas bajo las tablas y aproximándose aún más a la peña.

Antes de seguir con “Good Times, Hard Times”, el guitarra John y el cantante bromeaban para volver a repetir que los discos estaban allí, a 3 euros nada más… Durante el tema, que también está en el E.P., el vocalista meneó la pandereta, como ya había hecho anteriormente en otras canciones. Volviendo a gustarme bastante la labor de coros.

El activo guitarrista, al igual que había hecho su compañero Nando anteriormente, se quedó “en pechos”, jejeje, siendo normal, ya que al calor había que sumarle el derroche de ejercicio y energía. También aprovecharon, y si el bajista había estado bastante fuma que te fuma, ahora encendieron todos un cigarro, menos el batería, al que no veía.

Presentaban otro tema del disco, y volvían a dar la murga para que se comprara, ya que Aless decía, con razón, que necesitaban pasta, porque si no la música no avanza. Creo que nadie se fue de allí sabiendo que vendían el E.P. Una buena melodía de guitarras dio comienzo a “Carry Me”, un tema que me recordó bastante a Deep Purple (con Coverdale) o a los primeros Whitesnake. Durante la parte instrumental “el guitarrista rabo de lagartija” volvía a bajarse de las tablas y John se marcaba un solo genial. Estupendos guitarreos. Y cuando parecía que acababa Mathew siguió con un riff y el vocalista pedía un aplauso para el batería, quien se marcaba un pequeño solo, y tras éste se volvían a pedir aplausos.

“¡Vamos con un Country!”, así dijo la voz principal antes de acometer “West Canyon”, acompañándola con palmas en el comienzo y animando a la peña.

El sonido Blues se apoderó de La Cueva con “Tell The Truth”, regresando a las losas el sudoroso guitarrista y acercándose a la gente de las primeras filas. Habiendo un pequeño duelo entre guitarra y voz, aprovechándose luego para ir presentando a la banda, haciendo cada uno un pequeño solo: Nando Strada, Dave, John, Mathew marcándose éste su solo frente al público a ras de suelo. Jugando a la repetición vocal de “¡yeah!” con la concurrencia. Las guitarras echaban chispas con su clásico sonido hard rockero.

Momento para hacer la petición a la barra de vodka-naranja, dos chupitos de Ron miel (para el bajista)… y preguntar si queríamos otro tema, animando para que chilláramos más. Mientras llegaban las bebidas, el guitarrista a pecho descubierto comentaba que no tenían donde dormir, y cachondeo de que si había alguna moza, o mozo… jajaja, o ¡a la playa! Seguían animando a que la gentepidiera y gritara más para otro tema, acabando con “Highway Son” (si hubiera sido “Highway Song” de Blackfoot me la hubiera sacado, jajaja), para los moteros, preguntando si había alguno, y la rockera “I´m Gonna Shake It On You”, bajando el pequeño guitarra y luego el vocalista, cediendo el micro al público para que cantaran el estribillo. Finalizando metiendo cera descontrolada y recordando el nombre de la banda.

Pedíamos otra, y nos preguntaban si no nos importaban que repitieran, gritándoles alguien del público en tono muy jocoso “¡andaluces!”, jejeje. Amago de “Highway Star” de Purple, pero Nando decía que no se sabía la letra, y así, para los que habían llegado tarde, volvieron a hacer la pegadiza “Tears Of The Devil”, pidiendo el bajista palmas. Despedida de todos agarrados cuando faltaban cinco minutos para las dos de la madrugada, aunque antes el cuatro cuerdas agradecía la acogida y al pub, echando pestes de los garitos y salas en Granada en los que tenías que pagar para tocar, no siendo en La Cueva así. Todo un detalla de agradecimiento y sinceridad. Podéis ver este último tema en dos partes aquí y aquí (los vídeos tienen poca luz y el sonido no es bueno, pero ustedes perdonen, es lo que hay con una pequeña cámara digital).

El grupo, incluso servidor, se creía que iban a tocar ante cuatro gatos y al final triunfaron. Creo que el público acabó bien contento y eufórico y los componentes de Stone Caliber bien satisfechos y orgullosos por haberse ganado al público a base de genuino y buen Hard Rock.

Hubo felicitaciones a los músicos por su actuación, alguna pequeña charla con Aless (al final apunté casi todo perfectamente en mi libretilla, pero muchas gracias por el listado) y su chica, Pilar (creo que se llamaba así, que me perdone si meto la pezuña) al mando del puestecillo de CDs, quien me comentó que le habían dicho los del pub que a ver si próximamente volvían. Espero que así sea y tener la oportunidad otra vez de escuchar en vivo buena música. Correcta elección hice esa noche al ir a La Cueva a descubrir en vivo otra banda a tener en cuenta.

Texto y fotos: Starbreaker