
En breve se cumplirá un año de la visita de The Answer a tierras hispanas. En aquel entonces se encargaron de abrir los conciertos de la gira de AC/DC. Una buenísima oportunidad para darse a conocer y a que por lo menos la gente se aprendiese su nombre.
Un servidor tuvo la oportunidad de verles en el concierto que se celebró en el BEC de Barakaldo, y en aquel entonces las condiciones no les hicieron justicia. A eso le podíamos añadir, que sí, que la gente se aprendió su nombre, pero que durante su concierto el mayor tanto por ciento de asistentes no les hicieron ni puñetero caso, con lo que el resultado final no fue nada positivo.
Y es que por sus características a The Answer hay que verles en una sala con aforo reducido, más familiar, donde el contacto con el público sea más cercano, una sala como el Kafe Antzokia de Bilbao, donde bandas y público comparten absolutamente todo.
El caso es que The Answer anunciaron gira, y Bilbao fue la ciudad elegida para abrir los conciertos que más tarde pasarían por Barcelona y Madrid.
La única duda que quedaba era la respuesta del público debido a que el evento caía en jueves, y quizás eso podría restar asistencia. Todo lo contrario, ya que la respuesta fue más que satisfactoria y el Antzoki tuvo una muy buena entrada.
A las 21:40, con diez minutos de retraso sobre la hora prevista y con “Money Talks” de AC/DC sonando de fondo, salieron a escena Cormac Neeson, Paul Mahon, James Heatley y Michael Waters, que tras un breve saludo y dedicarnos un par de palabras en euskera (es de agradecer), comenzaron la faena sin más dilación.
Y vaya faena señores. Primeros acordes de “Tonight” y automáticamente me doy cuenta de que esto no va a ser nada parecido a lo que vi en su concierto del BEC. Sonido contundente, quizás el de la guitarra un poco saturado, pero aquello era otra historia, y claro, tener a los músicos a menos de dos metros pues también ayuda a meterte en el fregado. Ellos desde el primer momento entregados y concienciados de darnos una buena noche de Rock. Lo consiguieron con notable, y no les daré el sobresaliente por quedarse un poco cortos en el minutaje del concierto. Hora y veinte minutos raspados. Cierto es que fueron ochenta minutos a todo trapo, sin apenas descanso. Nada de solos de batería, ni de guitarra, ni de experimentos sin gaseosa. Ochenta minutos de caña y caña.
Y por supuesto reseñar que tocaron entero su segundo y último disco hasta el momento en estudio “Everyday Demons”, menos el tema “Pride”, relegando a un segundo plano su primer disco “Rise”.
“Demon Eyes” fue la segunda canción de la noche, con la guitarra de Paul Mahon sonando menos saturada y dando más equilibrio al sonido. Ahora bien, el protagonista del invento es sin lugar a dudas Cormac Neeson. Me sorprendió la buena voz que tiene para el directo, es más, cantó con una potencia y una energía impresionantes y para el tercer tema “Come Follow Me” ya tenía una sudada considerable. Eso sí, su afán de idolatrar a Robert Plant debería de controlarlo un poco, y es que casi todos los gestos y movimientos parecían un clon del cantante de Led Zeppelin, pero insisto que esto no le resta absolutamente ningún entero, porque durante todo el concierto su voz estuvo inconmensurable.
“Walkin´ Mat” y “Cry Out” pasaron por nuestras orejas como un auténtico vendaval, con un Paul Mahon ejerciendo una sobria labor con su guitarra y es que al no tener el apoyo de otra guitarra, su trabajo le hace no poder descansar en ningún momento. No es ningún virtuoso ni falta que hace, y a pesar de sus limitaciones cumple con soltura.
De entre todos los temas de la noche yo destacaría “On and On”, ¡bestial!, sonó con una garra y con una contundencia extraordinaria con todo el público moviéndose como loco, y las dos mejores, “Evil Man”, que la ejecutaron un pelín más rápida que su versión en estudio, con un final apoteósico ayudado por la armónica de Cormac Neeson. También nos obsequiaron con algún momento más pausado, y ese llegó con “Comfort Zone” un precioso tema que sirvió para relajarnos y darnos un poco de aire.
Y por supuesto la mejor de la noche y la que más me gusta de “Everyday Demons”, como es “Dead of the Night”, la verdad es que si la hubiesen tocado un par de veces más no me hubiese importado, pasada esta canción fue donde me di cuenta que me estoy haciendo mayor y que mis cervicales no están para muchas tonterías, que le vamos hacer. El caso es que con estos temas la adrenalina del personal subió enteros y sirvió para hacer del Antzoki un auténtico hervidero de Rock setentero. En este tema James Heatley quedó prácticamente exhausto y es que la contundencia con la que tocó durante todo el concierto le hizo pegar muchos tragos al Gatorade de naranja que tenía a su vera, sino llega a meterse esa bebida al cuerpo estoy seguro de que hubiese acabado deshidratado, porque menuda forma de aporrear los tambores. Por cierto, me llamó mucho la atención su batería, muy sencillita, pero con un enorme bombo. Tampoco quiero olvidarme de Michael Waters, muy solvente con su bajo, haciendo muy buena sociedad con su compañero Heatley.
Como escribía anteriormente, su primer trabajo “Rise” pasó más desapercibido en su set-list, aún así no se olvidaron de la buenísima “Under the Sky” o el tema con claras influencias sureñas como es “Preachin´”. Con este tema cerraron la noche y en él la banda terminó desatada con Neeson y Mahon bajando del escenario y descargando parte del tema entre el público y provocando un auténtico fiestón entre el personal.
En definitiva, una muy buena noche de Rock setentero la que nos ofrecieron estos irlandeses, pero en la que no nos hubiese importado haber escuchado un par de temas más.
Set-list:
– “Tonight”
– “Demon Eyes”
– “Come Follow Me”
– “Walkin´ Mat”
– “Cry Out”
– “Never Too Late”
– “Too Far Gone”
– “Why´d You Change Your Mind”
– “On And On”
– “Evil Man”
– “Comfort Zone”
– “Dead Of The Night”
– “Under The Sky”
– “Highwater Or Hell”
– “Preachin´”
Texto y fotos: Bittor Urrutia
