Día del padre, un puente de San José que hacía presagiar vacaciones y reuniones familiares, un día señalado para muchos que de una manera u otra disfrutamos de un día festivo.
Mas allá de tener una asistencia de público flojita, esa tarde se convirtió en una fiesta total, una reunión de público, de chicos y chicas de barrio, algunos venidos desde fuera de Madrid, sus incondicionales de La Elipa y Vicálvaro, todos, o casi todos, no faltamos a la cita y esperábamos ansiosos ese contacto con nuestros queridos Burning.
Momentos antes del concierto, el recuerdo de esas primeras canciones, de sus primeros discos, de pasear por el Pinar de La Elipa y encontrarnos con los Burning cuando ellos jugaban a ser los chicos más macarras del barrio y nosotros a la peonza, el recuerdo de ese primer plástico comprado en las tiendas MF de la “Conce” (Barrio de la Concepción) y de mucho, mucho sentimiento compartido, nos hacía disfrutar de unas cervezas en una animada conversación.
Entramos a la sala y ya estaban sonando sus teloneros, Yakuzas, un grupo que dejó frío al personal y al que no prestamos mucha atención. El único que pretendía enganchar al público era el cantante con un estado de animación por encima del resto de la banda. Sin pena ni gloria acabaron su actuación y todo comenzó a prepararse para la hora esperada.
Después de esperar una media hora preparando trastos y cambiando equipo, salieron Burning, con su gran piano (¡cuánta historia tendrán estas tablas!) a la izquierda, batería y saxo por encima de los dos guitarras y el bajo y su imagen clásica sin adornos ni artificios.
Un, dos, tres, ¡va!, comenzaron con “Tú, ruina total” calentando motores y presagiando en esos instantes un llenazo en la sala. El sonido comenzó de manera excelente y acabó del mismo modo, cada vez tengo más claro que el rollo de la acústicas de sala, tendrá que ver en el resultado final, pero si se quiere (si se sabe), se puede, porque en Heineken este año he visto conciertos horrorosos en sonido (Gotthard) y estupendos (UFO), como ha sido en el caso de este concierto de Burning.
Hacía bastante tiempo que no tocaban por Madrid, todos teníamos ganas de verles de nuevo y de poder compartir una tarde-noche de Rock and Roll. Un concierto de Burning es como tomarte unas copas con unos amigos, en un local cercano, hablando de Rock, de lo mucho que hemos compartido con ellos, de su macarrería, de su chulería, de su buen rollo y sobre todo de esos temas que algunos momentos nos pusieron los pelos de punta. Un segundo guitarra acompañaba a la banda, tampoco os puedo hablar mucho de él, me refiero a Pitu de Pereza, acompañó bien, algo frío, con una vestimenta poco acorde a la personalidad de la banda, con un sombrero calado hasta las cejas que no se quitó en ningún momento, sin mucho adorno, pero que fue una pieza más sin marcar mucho ni restar importancia a Eduardo Pinilla, que es quien verdaderamente clava y llega a dar el sonido Burning.
“Rock And Roll Mama” fue muy bien recibida, todo el mundo comenzó a bailar, a saltar y la temperatura comenzó a subir de una manera increíble, los pies ya estaban calentitos y ya sobraba cualquier prenda de abrigo.
Johnny comenzó a conectar con el público, dando buena cuenta de la cerveza verde que en todo momento era sustituida y colocada en la parte alta de su piano, gesto desenfadado, sus gafas negras que sólo se quitaba para ver el mogollón de público que estaba alucinando con el concierto, atuses de pelo, movimiento sexy y ROCK AND ROOOOOLLL.
“Jim Dinamita” nos recordó muchísimo al bueno de Pepe Risi. “Baila mientras puedas”donde quedaron muy bien los solos de saxo y guitarra, destacando por encima de todo la calidad de Eduardo Pinilla, clásico como siempre al más puro estilo Ronnie Wood, pitillo en la boca y marcando sus riffs rockanroleros.
Poco antes me di cuenta que tenía a mi lado a Coke Maya, bailando y disfrutando del concierto con un grupo de colegas, muy metido y disfrutando como uno más, pero de pronto… abandona su sitio y se cuela por la parte trasera del escenario, no sin antes presentarle Johnny, agradeciéndole que un día tan señalado hubiese querido estar con ellos. El momento sirvió para interpretar “Que hace una chica como tú en un sitio como este” que les quedó francamente bien. Terminado el tema, Coke se descolgó la guitarra y bajó de nuevo a su sitio para disfrutar del concierto.
“Miéntelas” fue cantada de principio a fin por todos, una canción que tocaron más lenta que su versión original, pero quedó perfecta. “Muévete en la oscuridad”, “Ginebra Seca” continuaron sonando y la gente enloquecida saltaba, volaba por encima de nuestras cabezas y alguno se subía al escenario tirándose encima de la multitud ¡acojonante!
“Esto es un atraco nena” marcó el momento de locura colectiva, únicamente faltaba Makinavaja sobre el escenario, siguieron con “Es especial”, otra canción estupenda que continuaba de manera festiva este concierto, en este momento vimos a mitad del tema a Johnny desaparecer y el resto de la banda se quedó finalizando de manera particular, pero Johnny volvió. Sí chicos, aquí estaba él para darnos a todos nuestro merecido, Johnny agitaba una botella de cava y nos empapó a todos celebrando de esta forma el día del padre. Ante este desparramo de fiesta, subió de nuevo Coke Maya para cantar “Mueve tus caderas” (si tenéis oportunidad visitar el Yotube y veréis de manera gráfica este momento: “BURNING Te kiero”). Final de la primera parte.
Pasaron pocos minutos y de nuevo teníamos a la banda al completo sobre el escenario para despedirse de manera sobresaliente.
“No es extraño que tú estés loca por mi” y de nuevo, otra vez a botar y a saltar, el suelo ardía, el humo y el sudor ya ni se notaban, aquello era una caldera donde no podíamos parar…
“¿Queréis máaaas? ¿Queréis máaaas?” Nos preguntaba Johnny, ¡pues claro! Pues no os voy a regalar una, si no dos canciones, no sin antes dedicarnos un: “Chicos os quiero, os comería el morro…”
“No pares de gritar” donde hicieron un fragmento del “All Right Now” de Free, que les quedó de nuevo muy, pero que muy bien.
Para finalizar el momento más terrible, el más esperado, el tema que más ha sonado en mi casa, en mi barrio, en el parque, en nuestras reuniones, allí estaban para tocarnos “Una noche sin ti”, donde Johnny tuvo que dejar de cantar porque le tragábamos con nuestros gritos, no se si fue eso, o el nudo en la garganta que tenía en esos momentos, sobre nuestra cabeza un pensamiento nos invadía, la ausencia de Pepe, la ausencia en otros casos compartida de los seres queridos, miré al público cerré los ojos, escuché a la gente cantar y tengo que confesarlo, alguna lágrima contenida me invadió esa noche.
Algunos pensaban que esa noche sonaría el “Johnny Be Good”, una canción que según ellos debería sonar siempre, porque un concierto sin esta canción no era un concierto de Rock and Roll, lo que no sabían es que Burning, en honor a Pepe Risi, no volvería a tocar esta canción en sus directos a modo de homenaje hacia el artista.
Despedida de la banda y ovación de lujo, hicieron que se retiraran de una manera gloriosa, al día siguiente tocaban en Bilbao.
A mi lado tuve la gran suerte de compartir concierto con una pareja generacional de padre e hijo que disfrutaron como yo de este concierto, el padre, en el primer acorde, sacó sus gafas negras del bolsillo y no se las quitó hasta el final, el hijo, sonrisa en boca disfrutaba con su padre de una noche que seguro les quedará marcada para el resto de sus vidas.
¡¡¡BURNING son de ley, BURNING son lo más GRANDE!!!
Texto y fotos: Carlos Guillén “DIOforever”

