RON & BLUES – Viernes 30 de abril de 2010, sala Rey Louie (Majadahonda, Madrid)

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Hay veces en que hay que rendirse a la evidencia. Por mucho empeño que se ponga, por mucha calidad que se imprima a una banda, hay que saber cuándo es el momento de parar porque la demanda no cubre las expectativas de la banda.

Casablanca había llegado a ese punto, y vista la situación, decidieron tomarse un respiro. Pero la cabra tira al monte, y los músicos que lo son por vocación (la mayoría) no pueden estar mucho tiempo parados. Hace unos meses me encontré por casualidad con Carlos “Nano” Hervás y Juanjo Temiño, a la sazón bajista y cantante de Casablanca, quienes me adelantaron el proyecto que entonces estaba naciendo: una banda de versiones que se nutriría de Rock sureño y composiciones de algunos de los más clásicos artistas de Rock de los ’60 y ’70. En la banda estaría también Pachi Escolano, el histórico guitarrista de Casablanca que hace pocos años abandonaba la actividad musical, pero que no podía tampoco aguantar más tiempo sin subirse a un escenario. El grupo lo completa el veterano batería Celes Albizu.

Un par de meses después de este encuentro, la banda estaba lista para debutar, y yo no me lo pensaba perder. El sitio elegido, una coqueta sala situada en el Zoco de Majadahonda, a las afueras de Madrid. El concierto era gratuito, y el lugar elegido, en pleno “pijolandia”, provocó que el público que se dio cita fuera muy variopinto, con una media de edad relativamente alta y, eso sí, con gran expectativa y ganas de divertirse.

Cuando el dueño de la sala consideró que había vendido suficientes cervezas, dio permiso para que empezara el concierto. Los músicos subieron al escenario, y tras los saludos de rigor comenzaron con “U.S. Blues”, de Grateful Dead, un tema desconocido para la mayoría de los allí asistentes, y es que Ron & Blues ha decidido no tirar a lo fácil y evitar los temas superventas radiados hasta la saciedad, dándose así la oportunidad de recuperar temas menos conocidos para la mayoría del público.

Tras el primer tema de calentamiento, tanto de público como del propio grupo, el segundo de la noche rompió con el agarrotamiento inicial. Fue toda una sorpresa, “You don’t love me”, de The Allman Brothers Band. Y la sorpresa consistió, al menos para mi, en descubrir que Juanjo Temiño, además de ser un gran cantante, es un excelente guitarrista. El tema, muy alargado, alternaba los solos de Juanjo y de Pachi Escolano, al que se veía muy feliz al estar de nuevo sobre el escenario.

Además de los dos guitarristas, el bajo de Carlos “Nano” Hervás es básico en este grupo. Los dos guitarristas se turnan incesantemente para hacer solos y riffs, y Carlos aguanta el tipo en cada canción, dando el soporte vital necesario para que Juanjo y Pachi se explayen a gusto. Y el batería Celes, el músico más veterano de la banda, gozando como un quinceañero, con una cara inmensa de felicidad, demostrando que disfrutaba como el que más con la actuación.

Los inconfundibles acordes de “Green River” (Creedence Clearwater Revival) fueron los primeros que la mayoría del público presente sintió como conocidos. Yo estaba ya gozando como un enano con un puñado de temas que es muy difícil escuchar en directo por banda alguna. Pachi Escolano estaba en su salsa, ya que este tipo de música se adapta perfectamente a su estilo, y estuvo brillante toda la noche.

La acústica de la sala era muy buena, y el sonido en general más que aceptable. Una buena noticia, ya que el concierto se estaba grabando para compartirlo en un futuro con aquel que esté interesado. La instrumental “Revelation” de Robert Ford dio un punto de clase al concierto, un tema elegante en el que no sé si disfrutó más la banda o el público.

La opción (bienvenida sea) de rescatar temas poco conocidos hizo que me costara trabajo reconocer el siguiente tema, «It Takes A Lot To Laugh, It Takes A Lot To Cry», una de las canciones más atípicas de Bob Dylan, ya que no es habitual escuchar un tema tan rockero del viejo Dylan, y porque la voz de Juanjo Temiño es mil veces mejor, y más adecuada, para cantar un tema como este.

Mi viejo amigo Carlos, quien me acompañaba en el concierto, es un gran fan de Rory Gallagher, así que no pude por menos que volverme hacia él con los primeros acordes de“Shin Kicker”. A mi también me entusiasma, así que lo disfruté a lo grande, recordando el conciertazo que dio el difunto irlandés en la sala Canciller hace 20 años. Me fijé además, en el comienzo, ya que este tema tiene la peculiaridad de que el bajo no entra hasta la segunda estrofa, cosa que “Nano” Hervás respetó escrupulosamente. El tema es un torbellino y así lo sentimos esa noche.

Después de la tempestad viene la calma, y el siguiente tema bajó las revoluciones para dejarnos un lento blues, “Blue Jeans Blues”, de ZZ Top, tierno y sentimental. No me esperaba un tema tan lento en el repertorio, todo un acierto el incluirlo en el concierto.

Para continuar, otra de las más conocidas de la noche, “Pride And Joy” del fallecido Stevie Ray Vaughan, todo un lujo para los amantes del blues. La voz de Juanjo Temiño parece diseñada ex profeso para estos temas. Teniendo en cuenta que podemos decir lo mismo de cuando cantaba en Casablanca, la conclusión es que es un gran cantante que es capaz de imprimir su propia personalidad en los temas sin que éstos pierdan su esencia.

Una desconocida para casi todos “Born Under A Bad Sing” (Albert King) dio paso al grandioso blues “Love In Vain”, original del tótem del blues Robert Johnson y llevado al estrellato por los Rolling Stones, razón por la cual todos nos la sabíamos… El tema fue alargado durante varios minutos, dando la oportunidad a Juanjo Temiño y Pachi Escolano para brindarnos un bonito duelo de solos, alternando protagonismo mientras Carlos Hervás y Celes Albizu sostenían el peso de la canción.

Por razones obvias, la selección de temas que estábamos escuchando esta noche me transportaba muchos años atrás, cuando las circunstancias de la vida y las compañías que frecuentaba en mis años de Instituto me instruían en las raíces del Rock. Una compañera de aquella época, a la que llevo 25 años sin ver, era fan absoluta de Janis Joplin, algo que a principios de los ’80 era más habitual que ahora. No pude por menos que recordarla cuando la banda recuperó “Move Over”, uno de los temas más reconocibles de la histórica cantante.

El concierto llegaba a su fin, y yo pensaba que el estilo de la banda no estaba basado tanto en el Rock sureño (que también) como en el Blues y los artistas que pusieron las bases al Rock. Y como si me estuvieran leyendo el pensamiento, el tema elegido para despedirse fue “Whiskey Man” de Molly Hatchet, con el que pretendían terminar el concierto.

De eso nada. Apenas se habían descolgado los instrumentos, y sin bajarse del escenario, fueron “convencidos” de que debían darnos alguna propina. Vale, esto está siempre preparado, pero no deja de hacer ilusión…

Así que se colgaron de nuevo las guitarras, y Juanjo Temiño comenzó a tocar… ¡no me lo podía creer! ¡Aquí teníamos a “La Fina”! Me agarré a mi amigo Carlos y abrazados intentamos cantar cada verso del viejo clásico de Leño lo más fuerte que pudimos. Juanjo Temiño tiene mucha mejor voz y además estaba armado con un micrófono, así que él cantó con soltura y nosotros nos jodimos la garganta pero… ¡cómo lo disfrutamos!

Y para terminar, esta vez de verdad, el clásico “Tush” de ZZ Top puso el punto final al concierto, con la sala casi llena bailando y disfrutando, confirmando el éxito de esta nueva aventura de estos veteranos músicos, y haciéndonos desear verles de nuevo en escena.

Según me contó Carlos Hervás al término del concierto, la intención de la banda es tener un repertorio muy extenso para ir adaptando el set-list a las características de cada concierto, en base al público asistente. Además de ser una maniobra inteligente, es un aliciente para los que, como yo, estamos deseando repetir.

Y tú ¿te lo vas a perder?

Texto y fotos: Shan Tee