Editorial Diciembre 2010: “El Caralibro”

¡ Comparte esta noticia !

Parece que lleva con nosotros toda la vida, pero Internet tiene una vida muy corta. Somos muchos los que hemos vivido muchos años sin este invento que ha revolucionado las comunicaciones entre las personas. En este tiempo, los que lo vimos nacer y crecer a una velocidad de vértigo hemos visto muchas aplicaciones, funcionalidades y métodos de comunicación que han ido apareciendo para darnos servicio. Muchas de ellas nacieron con mucho ímpetu y al cabo de pocos años fueron cayendo en desuso en beneficio de otras más modernas, mejor desarrolladas o, simplemente, más de moda.

The Sentinel va camino de los 10 años de vida, y eso en términos de Internet es una larga trayectoria. En estos años hemos sido testigos, cuando no partícipes, de muchos de estos métodos de comunicación. Durante nuestros primeros años tuvimos muy vivo un canal de chat, aquel #IRC que día sí, día también, tenía en contacto a cuantos lectores y simpatizantes de esta casa querían mantener un contacto en tiempo real, a pesar de los miles de kilómetros que les separaban. Nuestro Foro, que aún sigue funcionando, tuvo épocas de afluencia multitudinaria, a veces agobiante, y algunos de los que estrenamos aquella iniciativa aún quedamos por aquí.

Hace pocos años irrumpió con mucha fuerza el MySpace, un método bonito y muy sencillo de crear en el que tanto grupos como seguidores mostraban a todo el mundo música, fotos y un contacto directo. Nosotros quisimos utilizar este nuevo sistema, y tenemos vivo un MySpace corporativo que es punto de encuentro de grupos y amigos de esta web. Parecía que MySpace iba a consolidarse como la red social idónea para la música, pero en el último año ha caído en picado. Las últimas versiones son tan desconcertantes que el personal anda perdido y, sobre todo, el uso que se le ha dado le han relegado a un mero vehículo de propaganda. Ya casi no es una red social, sino una forma de que los grupos hagan publicidad gratuita, inundando de anuncios de discos y conciertos los espacios de todos los contactos.

Sin embargo, lo que le está dando la puntilla definitiva es la eclosión de Facebook. Después de unos inicios algo tímidos, en los dos últimos años ha tenido una explosión increíble. Vínculo de unión de amigos, conocidos o simplemente personas con un interés común (incluso sin él), esta red social está llevándose todo por delante. Visto el interés del personal, y comprobando que el MySpace y el Foro están quedándose bajo mínimos, hemos querido mantener el contacto por esta nueva vía con todo aquel que tenga interés en aquellas opiniones que desde esta casa podamos tener sobre discos, conciertos y demás temas habituales de la web.

No nos gustaría que el Foro muriera como ya lo hizo el canal de Chat, ni perder el contacto con los grupos y amigos que hemos creado en MySpace, pero no tiene sentido darle de espalda a los gustos del personal. Por eso os invitamos a daros una vuelta de vez en cuando por nuestro Facebook, donde os estamos anunciando las actualizaciones de la web, tal y como hacemos también en el Foro. Estamos abiertos a que utilicéis este canal para, si os apetece, hacer vuestros comentarios, contracríticas o cualquier otra puntualización que queráis hacernos.

Y este mundo que va tan deprisa, hay algunos músicos que son eternos y que pasan por él dejando huella. Unos serán recordados levemente, otros dejarán huella indeleble, otros marcarán una época y unos pocos entrarán en la categoría de leyenda. Una de estas leyendas, esos pocos elegidos que se han ganado a pulso un sitio en la historia, ha decidido colgar el micro y retirarse, antes de arrastrarse por los escenarios. El mundo de la música en general, y el Rock en particular, le debe mucho a Miguel Ríos. Fuimos afortunados al poder asistir a su concierto de despedida en Madrid, y valga este editorial para rendir homenaje a uno de los más grandes, en el momento de su adiós.

Bye, bye, Ríos. Gracias por todo.

Shan Tee