Llevábamos toda la semana pensado en ir la noche del sábado a ver el concierto de los australianos James McCann & The Dirty Skirt Band en el pub La Cueva. Aunque como los conciertos en dicho garito suelen empezar a partir de la media noche habría que salir antes a tomar algo, porque si nos quedábamos en casa esperando la hora próxima del concierto, seguro que, la caraja nos invadía y, al final dejábamos de ir, como en otras ocasiones había sucedido. Esa misma noche también había otras opciones musicales como: el “V Posidonia Rock”, en el I.E.S. El Parador, con un cartel integrado por bandas locales (Funk You, Mutenroi, Loudly Band, Bernardine Pussy, Café con Leche, Ice Cream y Nexus), y también había un concierto en El Zaguán con los murciano / alicantinos Nervia y los almerienses Unsilenced. Pero de éste no estaba muy seguro, porque había estado anunciado en la página de El Zaguán, luego quitada la fecha, y de nuevo añadida incluyendo un cartel tan pequeño que apenas se distinguía nada.
En ocasiones, a los grupos que desconozco, los escucho en sus Myspaces a ver si merecen la pena acercarse a verlos en vivo o no. Ese mismo mediodía entré en el Myspace de Nervia y aunque el nombre me echaba un poco para atrás (uno, que tiene sus manías), después de escuchar las canciones a la ligera, su Heavy & Hard melódico no me desagradó en absoluto. Así que de primeras quedamos con la querida amiga Carmen “Rising” en un estupendo bar cerca de El Zaguán. Y después de tres rondas de cervezuelas con sus correspondientes riquísimas tapas, y estando tan próximos al nombrado pub, finalmente optamos por acercarnos al concierto que tenía lugar allí.
Pasaba poco tiempo de las 23.35 h. cuando entrando al pub nos dábamos cuenta que aquello había empezado ya. Realmente es desconcertante los horarios de conciertos en El Zaguán, unas veces empiezan con bastante retraso, y otras comienzan a su hora, o incluso antes. Sobre el escenario estaban Nervia (no sabiendo en ese instante si los locales Unsilenced no tocaban o si lo habían hecho ya). El caso es que había muy buen ambiente en el local, algo no muy usual en muchos de los conciertos a los que he acudido allí, y menos tratándose de grupos de fuera. Pero esa noche había un buen número de peña apoyando a Nervia, y los más gratificante es que había bastante personal femenino, algo que se agradece enormemente, no tanto tío, jejeje. Desconozco si realmente el grupo de gente que viajó para apoyar a Nervia asisten habitualmente a conciertos de Rock y Metal, o sólo por ser colegas, amigos… van a sus descargas, pero daba igual en este caso, crearon un gran ambiente. Mucho mejor eso que no tener que soportar a algún “auténtico heavy metal” que se dedica a ver el concierto próximo a la barra criticando o deseando que acabe, ¿entonces para qué vas mendrugo, para figurar y decir que “apoyas la escena” (sí, claro, desde hace dos días) y estuviste allí?, ¿y luego se le llena su sucia y negra boca de la palabra “poser”?, ¡¡¡si con esa actitud el gran pintamonas eres tú!!! Inadmisible y patético, pero de ese tipo de personajes habría que hablar, o escribir, largo y tendido y ponerlos en su sitio quitándoles la careta, para que todo el mundo se de cuenta ya de lo falso, interesado e hipócrita que fue, es y será. Aunque realmente lo que hay que hacer es no volver a malgastar más palabras ni parte del tiempo en esa clase de individuos. El mejor desprecio es no hacer aprecio y el tiempo pone a cada cual en su sitio.

“Un camino a la igualdad” era el tema que estaba tocando el sexteto cuando llegamos. Gracias a la información del guitarrista José A. Alguazas “Rubio” días después, pude saber que habían comenzado con “Dioses del Rock” y “Mi Libertad”, todos pertenecientes a su autoeditado primer disco, “¿Dónde están?” (2010).
Pronto los cinco instrumentistas sorprendían con un “medley” de Dream Theater muy bien ejecutado. Fue acabarla y el vocalista Antonio “Pistolo” soltó: “¡ahí queda eso!”.
Regresaban a otra composición de su álbum, la pegadiza “Tras de ti” me sonó muy bien. El cantante saludaba dando unos cuantos nombres de féminas y de peña de su tierra que andaban por allí animando y liándola muy bien.
“Pistolo” nos dejaba con el grupo, que se marcaban una buena versión al “Driving Through The Tunnel” de Jorge Salán. Pasando luego a presentar a sus compañeros, incluyendo con algunos la localidad de donde procedían: “Rubio” (guitarra), Javi (guitarra), Mingo (bajo), Víctor (teclas), Aarón (batería), y él mismo “Pistolo”.
Más versiones, esta vez una a “Lift U Up” de Gotthard, extrañándome mucho que ni se mencionara al recientemente fallecido vocalista Steve Lee. La versión a los suizos la hicieron castellanizada, no atrayéndome apenas nada, realmente. Eso sí, la gente participó de lo lindo.
La balada “El canto de los ángeles”, dio paso al tema-título del disco, “¿Dónde están?”, otra composición muy tranquila. En su primera parte (apareciendo en esos momentos un grupo de gente de Santomera, mencionándolo el vocalista), sólo con la voz de “Pistolo” acompañada de las teclas de Víctor, nombrado por el cantante. Después tocando el guitarrista solista sentado. Sinceramente, hacer seguidas las dos canciones sosegadas para mi gusto bajaron bastante el ritmo del concierto.
Sin dilación enlazaron con “Brutal agresión”, donde el bajista de nuevo volvía a apoyar en los coros al vocalista (también lo hizo el guitarrista José), quien subió de tono y lo percibí ya un poco falto. Tras animar al personal de la localidad murciana de Santomera que andaban allí, atacaron con la muy melódica “Miseria”. Y dedicaban la final, “Ganas de vivir”, a Trini y Pepe de Santomera, percibiendo que a “Pistolo” le costaba llegar a los tonos altos, pero no importaba, la peña estaba volcada cantando.
El sexteto murciano / alicantino se despedían sobre las 0.39 h. en olor de multitudes. Me alegro que tocaran como en casa, rodeados de mucha de su gente, pero por otro lado me vuelve a dar algo de vergüenza el ver la poca respuesta que tuvo el concierto entre los metaleros almerienses.
Luego tres chicas estuvieron por el pub ofreciendo a todo el personal el disco del grupo a tan sólo seis euros. La economía con las cervezas previas estaba temblando, pero el caso es que tras ofrecernos el CD dos de las féminas, la tercera se ganó por derechos propios el ser nombrada la gran vendedora oficial de Nervia, jejeje. La simpática Trini hizo que compráramos el disco diciendo que cada uno / a aportara dos euros y… ¡¡¡CD encasquetado!!!
Tendré que escuchar a conciencia el disco, porque en directo hubo algunos temas que me gustaron (especialmente “Tras de ti”), pero otros como las baladas o de ritmos más melodiosos, los noté demasiado edulcorados para mi gusto. No obstante, dejando atrás los gustos personales, dieron un buen concierto.

Pues sí, al final tocaban Unsilenced, grupo del que me había hablado muy bien hace tiempo, tras verlos en directo, el amigo Morales (Die You, ex–Reincarnation, Holocaust), comentándome que hacían Grunge, y sí, tienen buenas influencias de esa dichosa etiqueta, aunque yo más bien diría Rock americano de los 90 y del siglo XXI.
A eso de la una de la madrugada los almerienses se subían al escenario, comenzando, tras demorar un poco el inicio por algún problemilla en la batería, con “Wake Up”, ahí vimos que el quinteto tiene tres guitarristas, una de ellas tocada por el vocalista Javier Kamps (¡gracias por todo!), quien llevaba una genial camiseta con el careto del enorme Paco Martínez Soria.
La segunda canción de su concierto fue “Zombie”, aquel tema que se explotó hasta la saciedad de The Cranberries. Quedó curiosa con la buena voz de Javier, aunque a lo largo del concierto se me llegó a hacer a veces un poco monótona.
El vocalista se mostró bastante simpático durante el concierto, y tras tocar la versión del éxito de la banda irlandesa saludó a Nervia y a otras bandas de Metal… llegando a nombrar a Scorpions.
Nos presentaban otra composición suya, “Black Mirror”, tras la cual hicieron “My Sacrifice” de los norteamericanos Creed. Volviendo a su repertorio propio con “Music Box”, realizando al final un pequeño recuerdo a Led Zeppelin, siendo esa una de las cosas que más me gustó de los almerienses, que también echaran la vista atrás a grandes clásicos del Rock.
Al vocalista Javier se le rompió la correa de su guitarra, pasando un rato hasta que Mingo (bajista de Nervia) le prestó la suya, surgiendo problemas a la hora de engancharla, teniendo mientras que improvisar unos minutos musicales los demás componentes con “Cowboys From Hell” y “Enter Sandman”.
El tema presentado con el título “Quiero darme mucho amor”, fue cantado por Javier sin su guitarra, habiendo luego otro parón para afinarla, pasando, tras estar todo arreglado, a realizar el enorme clásico “The House Of The Rising Sun”.
El bajista Enrique presentaba el primer tema que Unsilenced hicieron: “Sad Faces Generation”, tras el cual se curraron una muy buena “La Grange” (ZZ Top), y donde Javier aprovechó para presentar a Juan (guitarra; a la izquierda, según dirigíamos la vista hacia el escenario, y último en incorporarse a la formación), Enrique (bajo), Sergio (batería), José (guitarra), y el bajista presentaba a Javi (voz y guitarra).
Faltando diez minutos para las dos de la madrugada dejaban las tablas no sin antes agradecer a Nervia, Alfredo (el dueño del pub) y la gente que había ido, además de decir que volverían (habiendo comentado durante el concierto que era la primera vez que tocaban en El Zaguán). Sí, habrá que volver a ver a Unsilenced con menos contratiempos.
Texto y fotos: Starbreaker
