Algunas bandas antes de componer temas propios surgieron como grupos de versiones, incluso algunas de las clásicas y grandes formaciones en sus discos incluyeron temas que eran firmados por otros músicos o agrupación. Pero seguro que muchos músicos o aficionados no llegan a estar plenamente de acuerdo con estas ideas surgidas de mi cabeza y que intento ordenar y plasmar por escrito para que sea la editorial de este mes. Al no estar servidor muy a favor de los grupos de versiones, y digamos más directamente de esas bandas tributo a otras que se ganaron en el mundo de la música un reconocimiento, porque esa es otra, ¿conoces bandas tributo, de las muchas que últimamente pueblan nuestro país, que rindan homenaje y pleitesía a grupos de culto o en su mayoría desconocidos para la masa?… va a ser que no, ¿a qué sí? Pues vale, dentro de lo malo, tampoco veo detestable a esas bandas que confeccionan un amplio repertorio de canciones de diversos músicos o grupos, porque entre otras cosas, tampoco es tan sencillo echarse al escenario e interpretar diversos clásicos de la música Rock y Metal y cumplir bien, aunque claro, esa es harina de otro costal. Hay quienes van a lo más que sobado y escuchado, y otras que ofrecen además de calidad, variedad y “originalidad”.
Pero mi queja está más que nada dirigida a esas bandas que hace ya tiempo rinden homenaje a una formación en concreto, algunas llegando no sólo a intentar calcar su música, si no incluso su indumentaria y puesta en escena. Y si me esfuerzo también paso por alto a aquellas que intentan emular la historia de músicos y bandas que ya no están en activo, vale, pero es increíble la cada vez más saturación de grupos que tributan bandas en activo. Pero vamos a ver, ¿entre lo original y un sucedáneo, por muy bien que intenten hacerlo, qué nos van a ofrecer que no lo hagan los genuinos?
Lo de las bandas tributo es algo que llevo detestando desde hace ya bastantes años, pero es que cada vez pueblan más los escenarios de parte del país, y me volvió a venir a la cabeza cuando el otro día asistí a un concierto compuesto por tres formaciones, de las cuales dos de ellas hacían versiones, una de ellas variadas, y otra de la mejor etapa de una banda rockera del norte del país, siendo el cabeza de cartel otra formación que intercalaba también versiones de otra gran agrupación rockera del norte, que ya no existe, con temas de cosecha propia. Ni qué decir el revuelo que se organizaba en la bien poblada sala cuando presentaban o sonaban las primeras notas de las reconocidas canciones de aquella gran banda ya disuelta hace años, y la mayormente pasividad que invadía al respetable cuando anunciaban canciones originales de ellos. La mayoría de la gente seguro que fue tentada y atraída porque sabía que iba a saltar y cantar canciones conocidas del Rock patrio, y poquitas hubiéramos estado allí si en el cartel se hubiera anunciado sólo la banda que tocaría temas de cosecha propia.
Algunos dicen que en el mundo de la música hay suficiente pastel para repartirse entre todos, pero en los malos tiempos en los que andamos, yo cada vez lo dudo más y lo veo más jodido. Si al revival de formaciones del pasado que vuelven -aunque sólo sean con un componente de la formación clásica, pasando así a ser más banda de versiones o tributo, que formación original o clásica- sumamos que aumentan en los carteles las bandas de tributo a… pues más complicado y cuesta arriba se le pone en el poblado e infectado mundo de la música sacar la cabeza, y que se les preste un mínimo de atención, a esas jóvenes, y no tan jóvenes, formaciones que con toda la ilusión y esfuerzo del mundo intentan presentar en vivo sus composiciones propias curradas en su local de ensayo. Lamentablemente hasta ha llegado el caso en que a músicos reconocidos le es más rentable tocar en una banda de versiones o tributo, a una donde el repertorio en su mayoría es integrado por temas firmados de puño y letra de sus integrantes.
Y variando el tema… quien no para de pillar cacho en sus negocios es la señora Osbourne y su cada vez más marioneta de marido. Quizá no sería tan descabellado coger a una banda tributo de Sabbath, y que apareciera –con todo el respeto que le tenía en el pasado- el “Gaga-Man” en algunas clásicas coplas y asunto zanjado… mmm. Cada vez es más vomitiva la farándula y entresijos de lo que un día veíamos y vivíamos como puro.
Starbreaker
