Editorial Abril 2012: “Teatros, abridnos las puertas”

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Cada vez estoy más harto de ver conciertos en malas condiciones tanto de sonido como de visibilidad. Locales donde la calidad de sonido es pésima, la buena visión del escenario casi nula a no ser que puedas colocarte en un sitio privilegiado, y un espacio para el público que parece más adecuado para la venta de ganado que para contemplar un espectáculo musical. Según pasan los años cada vez me molesta más que en algunos locales se nos trate como borregos y que no podamos disfrutar el Rock en directo en unas condiciones dignas. Quizás la gota que colmó el vaso fue el concierto de Blackfoot en la sala Penélope, ya comentado hace unos meses por aquí, en el cual salimos con ganas de acercarnos a la comisaría de Policía más cercana a denunciar al promotor por estafa.

Recientemente he tenido la fortuna de disfrutar de varios conciertos que son la antítesis de esta situación. Tanto la grabación del DVD de Miguel Oñate como el concierto especial de Julio Castejón con repertorio ajeno a Asfalto son dos ejemplos de cómo se deben hacer las cosas. Sitios cómodos, visión perfecta, acústica inmejorable… y un montaje tanto escénico como musical cuidado con esmero y profesionalidad.

Es una realidad que la media de edad de los asistentes a los conciertos sube sin parar. No se produce, o menos de lo que debería, el relevo generacional, y los que asistimos regularmente a conciertos de Rock español ya nos conocemos todos las caras de vernos siempre los mismos. Y los años pasan, nos hacemos más cómodos y ya no tragamos con cualquier cosa. Muchos de nuestros compañeros se van quedando en el sofá de casa, con lo que la afluencia de público a los conciertos va bajando. Y como no hay jóvenes suficientes que quieran ir a estos conciertos para ocupar su lugar, así nos va…

Después de la experiencia de estos conciertos de Oñate y Castejón, más alguno más en esa línea… ¿por qué no intentar tirar por ese camino? ¿tanta es la diferencia entre alquilar una sala de conciertos y un pequeño teatro? La crisis del cine es tan grande como la del Rock, y las salas están vacías. Muchas de ellas tienen un escenario que se podría aprovechar. Y en muchos barrios hay antiguos teatros con actividad casi nula, así como centros culturales, que se podrían aprovechar para ofrecer conciertos. Se abriría el abanico de oferta de locales de conciertos y se podrían dar en unas condiciones dignas. Y, además, se conseguiría eliminar la limitación de edad en la entrada, abriéndose la puerta a jóvenes que, solos o en compañía de sus padres, podrían aprender a disfrutar de lo que es la música en directo. Son nuestro futuro, y sin ellos tenemos los días contados.

También pensando en ellos, se podrían recuperar las matinales de Rock, algo que los más veteranos recordamos con nostalgia. Personalmente sólo conozco de oídas las matinales del Price, pero sí recuerdo bien las del Parque de Atracciones de Madrid, donde llegaron a actuar grupos del calibre de Ñu o Coz. Recuperar conciertos matutinos convertiría el problema de algunos padres en colocar a sus hijos para irse a un concierto en la oportunidad de irles introduciendo en nuestra pasión, y para los adolescentes que ya puedan ir solos sería una excelente oportunidad de no encontrarse con trabas ni legales ni de horarios paternales.

Sólo son ideas, pero me gustaría que fuera tenida en cuenta por quien corresponda. Está claro que por el camino actual vamos derechos a la ruina. Hay que buscar alternativas que incentiven al público del Rock a no quedarse en casa y volver a disfrutar de la música en vivo. Y ofrecer un espectáculo digno, cómodo y de calidad me parece el mejor reclamo.

¿No os parece?

Shan Tee