TOPO + LES VIVO – Viernes 14 de enero de 2011, sala Heineken (Madrid)

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Después de años añorando a los históricos Topo, y recordando su glorioso pasado en puntuales conciertos que a cuenta gotas la banda ha ofrecido en este tiempo, de repente las noticias sobre la banda se dispararon hace pocos meses.

Primero, un nuevo disco de estudio (“Prohibido mirar atrás”) tras 10 años de sequía, y poco tiempo después, el anuncio de la grabación de un DVD en directo. Y, por supuesto, no nos lo podíamos perder. 

El grupo encargado de abrir la noche sería Les Vivo. Todo queda en familia, ya que este trío se compone de Héctor Laina (guitarra y voz), hijo de Lele, Dani Jiménez (batería), hijo de José Luis, además de Pablo Toharia al bajo.

Hace algunos años habíamos tenido la oportunidad de descubrir al grupo en idénticas circunstancias, es decir, abriendo la noche para sus mayores, en aquel caso en la sala Macumba, y nos dejaron buena impresión con su Funk Rock de calidad. La verdad es que, a pesar de esa buena sensación, no he seguido la trayectoria de la banda en estos años, por lo cual me esperaba una continuación de aquel concierto.

Nada más lejos de la realidad, Les Vivo ha sufrido un vuelco estilístico en este tiempo, dejando abandonada la parte funk de su música, haciendo ahora un Rock más elegante, moderno y de hechuras algo complicadas, en el que demostraron su gran valía como músicos.

Arrancaron con “Esclavo”, dejándome sorprendido porque esperaba escuchar aquel Funk Rock que les recordaba y me encontré con un tema a lo Pearl Jam que demostraba la madurez adquirida por la banda en estos años.

“Lee mi voz” fue la siguiente, demostrando el gran nivel instrumental de la banda, en especial Héctor y Pablo, grandes músicos que tienen en este estilo mayor oportunidad de lucimiento.

“Cómete el mundo” sonó más dura que la anterior, con reminiscencias a Led Zeppelin, y demostrando lo variado de su propuesta, siguieron con “Mar”, mucho más suave.

El estilo de Les Vivo es difícil de encasillar, y unido al desconocimiento de sus temas por parte de un público que no había ido a escucharles a ellos, hizo que el recibimiento fuera algo frío, aunque gran parte de los espectadores que ya casi llenaban el aforo les prestaba bastante atención.

Se despidieron con “Espacio” y “El Golpe”, en mi opinión el mejor tema del repertorio que nos ofrecieron esta noche, dejándonos con las ganas de escucharles en una ocasión más apropiada. 

En ocasiones como esta se palpa la sensación de estar ante una oportunidad histórica. Una grabación en directo siempre es algo especial, y el hecho de que esa noche quede para la posteridad hace que tanto músicos como público se sepan en un momento muy especial.

Con un éxito de afluencia (se rozó el lleno), y con la comodidad que ofrece la nueva ley del tabaco (¡lo siento por los fumadores, pero yo estoy encantado!), me dispuse a disfrutar del concierto en las primeras filas, aprovechando así para hacer las fotos que ilustrarán esta crónica.

Tranquilamente, los cuatro miembros de la versión actual de Topo (José Luis Jiménez, Lele Laina, Luis Cruz y Miguel Bullido “Bulli”) tomaron posiciones en el escenario, se colgaron los instrumentos y comenzaron con “Ciudad de músicos”, para algarabía del personal. El grupo estaba muy concentrado en lo que hacía, en especial Lele Laina, muy serio y con todos los sentidos puestos en su interpretación. El sonido en mi posición era bastante bueno, aunque comentarios posteriores de amigos que estaban en mitad de la sala se quejaban de que la voz estaba demasiado baja. En las primeras filas recibíamos el sonido directamente de los monitores, y ahí nos llegaba muy bien, cosa que por lo visto no se transmitió del todo a los P.A. El único inconveniente en estas primeras filas era que, a falta del humo de tabaco, nos tragamos una gran cantidad de humo artificial que cubría el escenario y que a veces casi llegaba a ocultar a los músicos. Esta situación se prolongó hasta mitad de concierto, que cortaron el grifo (o se les acabó el humo), con lo cual ya respiramos aliviados.

Si el concierto había empezado fuerte, el segundo tema de la noche ya desató el delirio: el gran clásico “Vallecas 1996”, cantado al alimón por José Luis y Lele, y coreado a pleno pulmón por todos los presentes. Este tema siempre consigue un efecto tremendamente positivo, y esta noche no fue menos.

“Después del concierto” no me la esperaba, y la recibí con alegría, pues no suele de ser de las habituales en sus shows. La banda, además, había preparado nuevos arreglos, en concreto el tema fue alargado con una parte instrumental en la que los miembros de la banda se lucieron especialmente.

“Ser urbano” fue el primer tema rescatado de aquel primer disco de Asfalto, y el “Blues del Dandy” sonó tan vacilón como siempre. Luis Cruz demostraba una y otra vez su maestría, con virtuosos solos y una compenetración perfecta con la otra guitarra, la de Lele. José Luis Jiménez, por su parte, lidera el grupo con solidez, y aunque su voz es algo menos potente que antaño, conserva el mismo sentimiento. Y como bajista, sigue siendo uno de mis preferidos, confiriendo a su instrumento un protagonismo especial.

“Empezar” fue el primer tema del nuevo disco en sonar esta noche. Es mi tema preferido del disco y en directo sonó realmente bien, aunque se notaba el mayor desconocimiento del público con los nuevos temas, lógicamente en comparación con los grandes clásicos del grupo. Además, ya que el disco peca de una producción demasiado suave, la mayor contundencia del sonido en directo hacía sonar las nuevas composiciones mucho más atractivas. El final del tema fue alargado instrumentalmente hasta desembocar en“Quijotes eléctricos”, con una gran respuesta por parte del público.

La banda quiso aprovechar esta parte central del concierto para ir incluyendo algunos temas del último disco, antes de tirar de clásicos hasta el final del set. Y si bien “La guitarra del inglés” sonó desconocida para gran parte de los asistentes, a pesar de que el disco lleva más de un mes en la calle, “El bosque” sonó muy familiar para todos los seguidores del grupo, no en vano llevan mostrándola en sus conciertos desde hace varios años. Ambos temas sonaron muy mejorados con respecto a la versión que encontramos en el disco, y en directo funcionan con soltura entre los temas clásicos de su repertorio.

Eso sí, nada que ver con la respuesta que consiguió, como siempre, “Rocinante”, una de las canciones más bonitas jamás escritas en castellano, y que sigue poniendo la piel de gallina, solo había que ver las caras de emoción de todos los asistentes.

En los días previos al concierto se había anunciado la presencia de algunos invitados al concierto. El primero de ellos fue el uruguayo Kacho Casal, que fue batería de Topo en aquel “Ciudad de músicos” y que actualmente pone sus baquetas al servicio de Burning. Con una sonrisa enorme en su rostro, ocupó el puesto de Bulli tras la batería y con él la banda tocó “Todos a bordo”. Kacho Casal demostró estar en plena forma y tener una relación excelente con los miembros de la banda, y la ilusión con que afrontó su colaboración se plasmaba en que al término de la canción le costaba abandonar el escenario, abrazándose con todos.

Otros dos temas del nuevo disco sonaron a continuación, la bonita historia de “Canciller”, antes de la cual José Luis recordó la mítica sala, buscando a su dueño (Antonio) entre el público, no encontrándole. El otro tema fue “Prohibido mirar atrás”, que da nombre al disco y del cual se ha grabado un video-clip, que se podía ver en una pantalla de vídeo tras el grupo mientras éste lo interpretaba.

El segundo invitado de la noche no nos lo esperábamos, y no dábamos crédito cuando José Luis y Lele anunciaron a Carlos de Castro. Ninguno de los hermanos De Castro se suelen prodigar en conciertos ajenos, por lo que la presencia de Carlos fue muy celebrada (algún cachondo de las primeras filas ya le estaba pidiendo el “Resistiré”…). El tema elegido para su colaboración fue el blusero “Trae a casa tu amor”, la brillante adaptación del clásico de Sam Cooke que lleva acompañando al grupo desde su primera etapa en Asfalto. Conocida la afición de Carlos de Castro por el blues, se encontraba como pez en el agua, y el tema fue lo suficientemente alargado como para disfrutar de algún solo de cada uno de los tres guitarristas sobre el escenario.

El concierto se dirigía hacia el final, y todos estábamos encantados por el resultado, tanto grupo como público. Aprovechando el buen ambiente, Topo desgranó más clásicos de su historia. “Los chicos están mal” fue fundida con “Marea negra”, cantada a pleno pulmón por todos los presentes.

El último de los invitados era uno de los esperados, por habitual en otros conciertos de la banda. Con la elegancia y presencia escénica que le caracteriza, Miguel Oñate apareció en el escenario para cantar junto a Topo la celebérrima “Mis amigos donde estarán”, haciendo gestos alusivos a la letra, sobre todo en la parte que dice “con un cigarro en la boca”, indicando que ya no se podía fumar, a pesar de que había entrado en el escenario apagando el cigarrito. Oñate es un personaje muy querido en Madrid, y su conexión con los músicos de Topo siempre ha sido muy cordial.

Tras la despedida de Miguel Oñate, el grupo se despidió con la enorme “Días de escuela”, uno de los mejores temas del Rock español. La emoción que desprende, su brillante letra, lo que representa para toda una generación… le hacen ser un trozo de la historia, no sólo del Rock, sino de la música española de todos los tiempos. Antes de empezar, José Luis contó algunos detalles de cómo se compuso en aquellos primeros tiempos de Asfalto. El caso es que, como siempre, el tema nos llenó de emoción, y cantamos todos juntos de principio a fin. Al término, la banda abandonó el escenario sin despedirse, a sabiendas de que no tardarían mucho en volver.

Y así fue, tras las reclamaciones de rigor por parte del público, ahí aparecieron para los esperados bises, para lo que dejaron alguno de sus temas más emblemáticos. Para mi gusto, el mejor tema de su carrera es “Cantante urbano”, siempre me ha entusiasmado especialmente, tanto a nivel musical como letrístico disfruto enormemente con él. José Luis comentó que se trataba de una historia real, lo que daba más fuerza al texto. El siguiente fue “Capitán Trueno”, emblemático tema que a mi me tiene un poco saturado, pero que consigue siempre el mismo efecto popular en la audiencia.

Como colofón del concierto, la banda invitó al escenario a todos los músicos que habían participado esa noche, es decir, Kacho Casal, Carlos de Castro, Miguel Oñate y los componentes de Les Vivo, para todos juntos volver a tocar “Mis amigos donde estarán”, en un fin de fiesta memorable que, sin duda, quedará muy bien en el DVD.

El concierto se pudo calificar de éxito. Muy buen ambiente, buena afluencia de público, un sonido más que aceptable, invitados brillantes… ahora sólo falta que tanto a nivel sonoro como visual se haya podido recoger con la suficiente calidad para editar un DVD del nivel que merece un grupo tan histórico como Topo. En el debe, algo tan personal como la elección del repertorio. Para mi gusto no tiene mucho sentido repetir una canción, por muy emblemática que sea “Mis amigos donde estarán”, ya que le quita espacio a otro tema, que bien pudiera haber sido alguno de “La jaula del silencio”, disco que no tuvo representación esa noche.

Ahora nos toca esperar el tiempo necesario para tener el DVD en nuestras manos, para revivir de nuevo esta histórica noche.

Texto y fotos: Shan Tee