Dos noches ha pasado Moonspell por la ciudad invicta, Oporto, para presentar su faceta más experimental, semiacústica, en un espectáculo que han denominado Sombra. La primera cita fue en la Casa da Música el martes 23 de noviembre del año pasado, y la segunda noche de sombras ha sido este lunes 14 de febrero, día de los enamorados, en el Teatro Rivoli.
A pesar de caer en días laborables y siendo noches bastante lóbregas por el tiempo con que los recibió la ciudad, me animó a asistir al primer concierto el hecho de que la Casa da Música queda cerquita de casa, no hay muchos conciertos en esta ciudad y, por supuesto, que la propuesta me atraía bastante. La segunda noche ya sabía a lo que iba y no dudé en repetir, pero esta vez llevando a mi compañera con la promesa de que le iba a gustar o, por lo menos, sorprender. Ambos sitios prometían, además, una buena acústica e iban a ser lugares perfectos para una propuesta como la ofrecida.
OPUS DIABOLICUM
Con puntualidad se apagaron las luces y cuatro violoncelistas y un percusionista ocuparon el escenario, bajo la atenta mirada de la cabeza de un macho cabrío encuadrado dentro de un pentagrama que aparecía proyectado en una pantalla detrás del escenario. Los Opus Diabolicum, que han abierto esta gira en todas las fechas, son un grupo de músicos jóvenes que versionean canciones de Moonspell en acústico, vamos, tipo Apocalyptica. La propuesta, si bien no es novedosa, era nueva para mi en directo, y la verdad es que las dos veces me han gustado. A mi compañera le dejaron con la boca abierta, nunca se había imaginado algo así.
En los dos conciertos comenzaron con tres temas originales de Moonspell: “Nocturna”, “Vampiria” y “Tenebrarum”, de los que resaltaría “Vampiria”, con todos los efectos creados con… ¡los violoncelos! Pero también son dignas de reseñar las partes guturales del estribillo de “Tenebrarum”, también tocadas con el violoncelo. Tras estos temas nos presentaron uno propio, que han llamado “Moonspell” en honor al grupo que versionean, y en el que el percusionista se sienta a los teclados que ganan protagonismo y crea, junto a los violoncelos, una atmósfera muy lúgubre.
El concierto lo cerraron con “Trebaruna”, tema muy adecuado para su forma de versionear a Moonspell y durante el cual, este lunes pasado en el Teatro Rivoli, fueron acompañados por Fernando Ribeiro que salió a cantarla. Bien currados sus 25 minutos largos. Y en el Teatro Rivoli se llevaron un alubión de aplausos.

Tras unos 10 minutos de intervalo fueron tomando posición detrás de las cortinas los miembros de Moonspell, Fernando Ribeiro al micrófono en el centro, Pedro Paixão a la guitarra sentado a la izquierda (según se mira al palco), Ricardo Amorim, guitarra, sentado a la derecha, Aires Pereira, que les acompaña en directo al bajo, a la derecha sentado por detrás de Ricardo Amorim, y Mike Gaspar con la batería en la esquina posterior derecha por detrás de una especie de pantalla transparente (que parece de metacrilato). Completaban el palco los Opus Diabolicum atrás ocupando el centro-izquierda del escenario y el coro de las Crystal Mountain Singers a la izquierda.
La posición de los artistas fue igual ambas noches y, como descubriríamos, el set-list iba también a ser el mismo, aunque la noche del 14 nos deparaba una sorpresa. Y en estas que empezó a sonar el “Slow Down!” mientras unas luces iluminaban el escenario desde atrás en tanto que los músicos iban entrando y colocándose en el escenario, de tal manera que se creaban unos efectos de sombras sobre el cortinaje que lo cubría. A tal entrada enganchan, como no podía ser de otra manera, el tema “Handmade God”, del “Sin/Pecado” (discazo), mientras quedaba al descubierto el grupo con una pantalla por detrás en la que se proyectaban imágenes de ídolos.
Desde los primeros acordes se intuía que este concierto iba a constar de unas interpretaciones muy especiales de temas no muy comunes en sus conciertos eléctricos, aunque como bien indicó Fernando Ribeiro en el concierto de la Casa da Música, otros temas no podían y no iban a faltar al ser considerados clásicos por el público y la banda misma. Tras este primer tema el concierto se acelera con “The Southern Deathstyle”del disco “The Antidote”, que sería uno de los temas que más duros les quedan en este espectáculo.
Continuaron con “Wolfshade” para delicia del público, siendo el “Wolfheart” uno de los discos favoritos de sus seguidores. Los primeros acordes son bastante adecuados para ser tocados en acústico, pero todo el tema quedó realmente muy bien, dejando la emotividad del tema completamente al descubierto. Pelos como escarpias. Mientras sonaba, en la pantalla se proyectaba el dibujo animado de una chica caminando de noche por un bosque. El juego de luces y las proyecciones en la pantalla van a ser un efecto visual muy relevante a lo largo de todo el concierto y ayudaron mucho a crear el ambiente apropiado en cada tema.
Tras este clásico cayó “Disappear Here”, un tema poco común del disco, denostado por algunos, “Butterfly Effect” que realmente me gustó. Quizás sea este un disco más adecuado para este tipo de interpretaciones. Tras este tema cayó la imprescindible “Opium”, que entusiasmó al público ambas noches, seguida de “Awake!” del mismo disco, “Irreligious”, mientras en la pantalla la misma chica, o ¿será un alma?, de antes era transportada por cuervos sobre una ciudad que bien podría estar abandonada como estar durmiendo.
“Can’t Be”, “Second Skin” y “Magdalene” siguieron, este último tema del “Sin/Pecado” siendo el que, en palabras de Fernando Ribeiro, inspiró esta gira. Tras estos temas llegaron lo que para mi, y ambas noches, fue el punto álgido del concierto.“Scorpion Flower” seguida de “Luna” en semiacústico con un Fernando Ribeiro inconmensurable, pedazo de voz, es algo que un amante de la buena música no se puede perder. Merece también un reconocimiento especial el acompañamiento de las Crystal Mountain Singers (joder que voces), con un papel central en “Luna”, y de Opus Diabolicum. Ya digo, escuchar estos dos temas en el formato ofrecido en esta gira de Sombra es algo a no perder en esta vida. Buscad en youtube y me contáis.
Con muchas sensaciones a flor de piel siguieron con “Mute”, que mientras que en la Casa da Música para mi pasó desapercibida, en el Teatro Rivoli Fernando Ribiero invitó a Sónia Tavares, vocalista de The Gift (y su novia), a subir al escenario a cantar en dúo el tema. Y volvió a impresionarme la voz de Fernando Ribeiro que, incluso en las partes que cantaba Sónia Tavares, se le escuchaba cantar sin micrófono. Un tema que les quedó muy bien, y aunque me pareció que Sónia Tavares se sentía un poco fuera de lugar ante el público de Moonspell, su voz no desmereció para nada y la pasión del tema no se perdió. Al acabar nos echamos todos unas risas cuando Fernando Ribeiro la dio las gracias por haber colaborado y la prometió agradecérselo en privado.
Y ya nos acercábamos al sprint final del concierto cuando Fernando Ribeiro nos pidió que nos levantásemos para cantar con él el tema que se considera himno del grupo: “Alma Mater”. En ambas noches el tema fue recibido y entonado por todos los asistentes con gran entusiasmo y algarabía, aunque un poco desconcertados tras haber estado toda la parte anterior sentados y sin decir ni mú salvo entre temas. A seguir tocaron la canción“Senhores da Guerra” de Madredeus, que a mi en las dos ocasiones me supuso un bajón considerable, pero que probablemente al público portugués le guste porque es un tema del grupo más internacional que haya dado jamás el país, y con el que la mayoría ha crecido. Pero sigo opinando que meterlo detrás de “Alma Mater”… Y tras este bajón, el subidón final con “Full Moon Madness”, con la que pusieron fin a una actuación llena de sentimientos y de belleza, y que el público reconocimos, las dos veces, con una gran ovación. Un concierto que si alguien puede ir a ver, que no lo dude y se acerque a ver la Sombra de Moonspell.
Texto y fotos: Ramiro Morales “Motorhead”
