Editorial Julio 2013: “El ocaso de un Dios del Rock / Nos siguen tomando por tontos”

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Ya pasó por nuestro país una de las giras más esperadas por un gran número de seguidores del rockerío patrio, las cuatro fechas (Donosti, Barcelona, Madrid y Santiago de Compostela) de Def Leppard + Whitesnake + Europe. Servidor no estuvo en ninguna de ellas, pero uno se puede formar una buena idea de lo acontecido de esas tres clásica bandas de Hard Rock viendo vídeos y leyendo diferentes redes sociales. Como suele suceder, hay opiniones diversas y variadas, pero echando un vistazo / escuchando los vídeos en Youtube, y leyendo el punto de vista de gente que acudió y lleva años y años viendo conciertos, la banda que salió mal parada de esa gira fue la de David Coverdale y sus Whitesnake. Precisamente el grupo que menos me atraía del cartel, tras haberlos visto tan sólo en dos ocasiones en directo (2004 y 2006, Madrid y Lorca, respectivamente), y en cada una de esas actuaciones haber salido cada vez más desilusionado del que para mi fue uno de los grupos más admirados del Hard Rock clásico. 

Mi admiración por Whitesnake en los 80 fue en aumento después de comprarme a mediados de esa década “Trouble” (en cassette en un catálogo, no recuerdo ya bien, quizá el de Gasoil), “Lovehunter” (en vinilo, en unos grandes almacenes de Murcia)… pasarme mi amigo Cristóbal en cassettes piratas “Ready an´ Willing” y el directo “Live… In The Heart Of The City” (una odisea grabarlo por primera vez chapuceramente de walkman a radio-cassette estéreo: auriculares separados y pegados con papel adhesivo a altavoces del radio-cassette, a tempranas horas de la mañana, antes de ir al instituto, para que se escuchara el menor ruido de fondo posible, esperando que no pasara a esas horas ningún coche ni moto ruidosa), para mi uno de los discos en directo que más admiro y marcó mi juventud (el póster de aquella gran portada dibujada, que venía en el especial de Disco Express sobre la Serpiente Blanca, estuvo durante años colgado en la pared de mi habitación…), “Slide It In” (donde venía ese “Guilty Of Love”, quizá la primera, o una de las primeras, canción que escuché de Whitesnake, gracias al recopilatorio “Hot Metal”, adquirido en cassette en Círculo de Lectores)… y comprarme en el viaje de estudios de 3º de B.U.P. en Madrid la Metal Hammer inglesa donde venía un amplio reportaje de los nuevos Whitesnake después de haber grabado el álbum “1987”, comprando horas después, también en la capital, en una de las desaparecidas tiendas Discoplay, el cassette original de dicho disco, teniendo que optar por ese formato porque no disponían en esos momentos del vinilo. Cassette que, aún siendo original, no es que sonara debidamente, aunque buena cuenta le di escuchándolo y grabándolo muchísimas veces para amigos, colegas… ya en el doble pletina (¡la de uso que le dimos!). Aquel disco que se lanzaba por completo a la conquista del mercado americano, tanto musicalmente como en imagen (sesiones de peluquería, MTV…), y que finalmente le salió estupenda la jugada. Dejando atrás prácticamente por completo su estilo más Blues / Rock de sus primeros discos.

Whitesnake era una de mis bandas predilectas de Hard Rock, y David Coverdale uno de los cantantes más admirados… pero como todo en esta vida, el tiempo no perdona. Y escuchando y leyendo lo de hace una semana en España, da algo de pena ver cómo un cantante como Mr. Coverdale no es ni por asomo el de antes. Lógicamente uno no espera una voz como la de hace veinte años o más, pero al menos no escuchar al vocalista inglés con un tono de voz más propio de un grupo de Thrash Metal o de Metal Extremo, ronca, rota… echando mucha mano del apoyo vocal de sus músicos, y del público (véanse vídeos en Youtube, y el de la actuación en el festival Hellfest). Y no me vale lo que algunos defienden en redes sociales, que si la edad (suele salir casi siempre, pero compárenlo hoy en día, con su compañero en el pasado en Deep Purple, Glenn Hughes), que si hay que tener respeto por los años que lleva, el pasado… Señores, respeto al público que acude a verlo y se encuentra con unas canciones destrozadas vocalmente por el cantante. Hay que ser consecuente, y en absoluto se le falta al respeto si alguien que admiramos en el pasado no lo hace bien, y se opina sin problema de lo evidente y lo real. ¿O acaso si un fontanero, electricista… que lleva muchos años trabajando nos hace una chapuza, no le decimos nada y admiramos por los años que lleva trabajando? Uno de los mayores errores de Coverdale es que, desde aquel masivo éxito de “1987”, nunca vuelto a repetir en álbumes posteriores, se empeñe en cantar los temas de su etapa más heavy y de laca, y desde hace ya unos años para acá no puede… quedando en evidencia. Y no seré yo quien diga que se retire, faltaría más, pero quizá lo correcto sería dejar de chillar y volver a cantar y recuperar más temas de su etapa más Blues / Rock, y para mi a la postre la mejor. Que traería como consecuencias, seguramente, la menor asistencia a sus directos, pero otros seguidores de la etapa más clásica quizá volverían a acudir a verlo. Lo máximo ya sería volver a reunirse con Marsden / Moody, Murray y Paice (lamentablemente con Lord, ni Powell podrían, R.I.P.).

Al margen del estado vocal de Coverdale. La promotora “anfibia” que organizaba los conciertos en España, mandan un comunicado de prensa, dando la cifra de espectadores en los cuatro conciertos (26.711), y diciendo en parte del texto: “Para el recuerdo queda el impecable sonido, la escenografía y el espectáculo de efectos audiovisuales que han hecho vivir cuatro noches memorables…”. Pues alguien miente en parte (y pongo la mano en el fuego que no va a ser el público), porque sobre todo en los conciertos que más he leído y seguido, los de Donosti y Madrid, un buen número de gente no salió nada satisfecha del sonido de Europe y de Whitesnake… por lo tanto eso de “impecable sonido”… falsea la realidad. Una vez más a los seguidores nos toman por tontos, pero claro, mientras sigan programándose conciertos en locales no provistos de buena acústica, el mal seguirá… dando igual lo que cueste la entrada, mientras el público acuda.

Starbreaker