Editorial Noviembre 2013: “El eterno zumbido del Rickenbacker”

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Estimados lectores, ¿cómo fue la noche de Halloween?, ¿se disfrazaron de algo original?… lamentablemente servidor fue a comprarse una careta y al ver mi rostro me dieron sólo la gomilla de la máscara…

Dejando las bromas aparte, si los que pasamos nuestra juventud en la década de los 80, admirando y siguiendo la actividad de un considerable número de músicos, ya vamos notando el paso de los años, qué decir de ellos. Algunos tristemente nos dejaron inesperadamente antes de tiempo, otros se nos fueron ya con cierta edad… es ley de vida, que se dice. Pero otros aún creemos que son inmortales, y al fin y al cabo demuestran que son simples mortales, empezando ya a padecer y sufrir el paso de los años y de los excesos, como el gran Ian Fraser, conocido por todos como Lemmy Kilmister, aquel que llegó a ser roadie de la Jimi Hendrix Experience, y formar en los históricos Hawkwind. Consiguiendo con la despedida de la filas de éstos, dar forma a una de las bandas más emblemáticas, míticas y auténticas del Rock and Roll y del Heavy Metal, los incombustibles Motörhead. Considerada una de las formaciones más ruidosas en la década de los 80. Siendo adorados y seguidos por diversas tribus (aunando por igual a metaleros y punks) e influenciando y dejando huella a miles de grupos a lo largo de la historia en diferentes estilos del Metal (Heavy, Thrash, Death, Black…), del Rock, y demás estilos o etiquetas. Descubriéndomelos un vecino años mayor que servidor, quien había estado viviendo en Bilbao y se había comprado en vinilo los clásicos de finales de los 70 y comienzos de los 80, marcándose esas impactantes portadas vistas por los ojos de un crío. Siendo Motörhead una de las bandas más longevas en actividad continuada y quienes, en comparación con otras formaciones, no ha tenido tantos cambios de componentes a lo largo de su trayectoria, ya para la friolera de 40 años en el 2015.

Pero el carismático Lemmy empieza a notar los achaques de la edad, llegando en diciembre de este año a cumplir nada más y nada menos que 68 años. Viéndose obligado a suspender la gira del pasado verano tras su corta actuación en el festival de Wacken. Y tras la reciente edición del vigésimo primer álbum de estudio, “Aftershock” (sin contar “On Parole”, primer vinilo original comprado de Motörhead; ni directos e infinitos recopilatorios), han debido posponer la gira europea que iban a realizar en otoño porque Mr. Kilmister no se encuentra aún en condiciones de dar todo en un concierto. Algo que hace plantearse que quizá a la eminencia del Rock and Roll no le quede tanto tiempo de vida como no queremos ilusamente pensar o ver, aunque creo que el histórico señor del bigote, patillas, berrugas… aún rockeará por mucho años, y quizá siendo su hábitat los escenarios, puede que en uno de ellos pase a mejor vida… como él mejor sabe hacer, pateando culos a base de potente y distorsionado Rock and Roll.

Lemmy sigue al pie del cañón, aunque tendrá que cuidarse más. Sin embargo, y lamentablemente, otros músicos nos dejaron recientemente, como la hermosa y bella guitarrista Jan Kuehnemund, fundadora de la banda femenina norteamericana Vixen, quienes obtuvieron éxito con sus dos primeros discos a finales / principios de la década de los 80 / 90. No pudiendo contenerme de decir que desde hace unas semanas ando redescubriendo a Heart, el grupo de las hermanas Wilson, y hay qué ver lo que influenciaron con sus discos de los 80 el sonido de Vixen. Otro que se nos iba recientemente era el rockero Lou Reed. Y acabando la editorial de este mes de noviembre, se informaba el 30 de octubre del fallecimiento de Álex del Río, el que fuera guitarrista de los asturianos Edén, que tras una larga enfermedad, quizá motivo de dejar a la banda, pasaba a mejor vida. Descansen en paz estos músicos, y que Lemmy, contra viento y marea, siga atronando nuestro oídos con el eterno zumbido de las cuerdas de su Rickenbacker por muchos más años. Por favor que La Parca complazca nuestros deseos y deje aparcado su inevitable cometido.

Starbreaker