Me sorprendía que en menos de un año los de Florida (USA) volvieran a realizar una gira por Europa / España, y más sin tener nuevo disco que presentar. Serán consecuencias de la crisis el que algunas bandas opten por girar y girar aún sin nuevo trabajo, o quizá el caché lo hayan rebajado, digo yo.
En la anterior visita de Obituary (septiembre de 2010) uno de sus conciertos fue en Granada. Ciudad que se había vuelto a elegir en un principio para una fecha de esta nueva gira europea y española, pero después no sé por qué razón se trasladó a Sevilla, siendo luego cancelado el concierto en la ciudad hispalense. Al final, pendiendo de la suspensión de la fecha por el Sur, y con tan sólo tres días de antelación, Madness Live! Productions y A Day Of Darkness Productions anunciaban que el concierto se realizaría en Almería. Para el que suscribe mejor, porque realmente no me hubiera desplazado ni a Granada, y menos a Sevilla, a ver los tres grupos que componían el cartel, pero teniéndolos a unos cuantos minutos de casa, pues habría que volver a ver a Obituary y Grave, por segunda y tercera vez, respectivamente, y por primera a Pathology.
En plena Semana “Infiel”, que diga… Santa, y con un margen tan pequeño de tiempo para hacer publicidad y dar información del concierto, dudaba de la asistencia de un buen número de público. Finalmente, aunque tampoco hubo demasiada gente, la cosa podría haber sido mucho peor, y es que en plenas vacaciones y anunciando la ciudad y emplazamiento a tan sólo tres días vista, pues tampoco se podía pedir mucho más, aún siendo sábado.

El quinteto californiano era totalmente desconocido para servidor, y como pueden decir algunos: ahora con Internet “te puedes poner al día” rápidamente, pero como en otras muchas ocasiones he hecho, pasé de pegarme el “empacho” y preferí tener las primeras impresiones de una banda desconocida para servidor en directo.
Después de ser de los primeros en entrar a la sala (a eso de las 19.30 h.) y esperar el comienzo, entre charlas, comprobamos que el escenario había sido agrandado por su frontal, estando la batería sobre una pequeña tarima. Mirando las pantallas y equipo de sonido se intuía que los conciertos sonarían en condiciones (y más si los grupos llevaban su técnico de sonido), a pesar de la acústica de la sala. También luego, durante la descarga de las tres formaciones, comprobamos la mejora en el juego de luces respecto a otros conciertos celebrados en el mismo local.
Con un retraso cercano a la media hora, y cuando faltaban un par de minutos para las ocho de la tarde empezó a sonar una “Intro” seguida de la primera andanada de bestial y brutal Death Metal / Grindcore de Pathology, castigando sin piedad sus instrumentos los guitarristas Tim Tiszczenko & Kevin Schwartz (éste realizando molinos con su rizada cabellera durante algunas canciones), Oscar Ramirez (bajo) y Dave Astor (batería), con Jonathan Huber pasando como si nada de registros gorrinos a guturales. Toda una bestia, y no sólo vociferando, además no paraba de moverse de un lado a otro del escenario. Siendo también buen comunicador entre tema y tema, pidiendo a la peña repetidas veces que se acercara más al escenario, llegando a agradecer en castellano unas cuantas veces, animando al público que realizara “circle-pit”, y ensalzando la belleza de la ciudad de Almería y su visita a la playa.
De los títulos de las canciones que descargaron, pues poco os puedo decir, ya que además del desconocimiento del material de Pathology (con cuatro álbumes editados ya), cuando Huber presentaba los temas con esa voz tan gutural, poco se entendía. Tocarían alrededor de ocho canciones, entre las cuales hicieron, si no escuché mal, el tema-título de su segundo álbum, “Incisions Of Perverse Debauchery” (Grindhead, 2008). Supongo que también caerían algunas de su más reciente trabajo, “Legacy Of The Ancients” (Victory Records, 2010), y de sus anteriores. Curiosamente en ninguno de los cuatro discos canta Jonathan Huber, que entraba en la banda para suplir a Matti Way, vocalista que registró el tercero (“Age Of Onset” – 2009) y cuarto trabajo de Pathology.
Realmente su atroz mezcla de Brutal Death Metal y Grindcore me pareció aniquiladora, tremebunda y acongojante durante los cerca de treinta minutos que estuvieron sobre las tablas. Siendo un grupo para quedarte estupefacto de la cruda y atómica energía que desprenden en directo pero que, como me sucede con la gran mayoría de bandas parecidas y de esos estilos, seguro que no disfruto plenamente en casa escuchando un disco de ellos.

Segunda vez que la banda comandada por Ola Lindaren (voz / guitarra) descargaban su auténtico y clásico Death Metal en Almería. De aquella primera vez, junto a Nile, Belphegor y Between Ther Frost, en septiembre de 2008, ya te dimos cuenta por aquí. Los suecos venían con novedades en sus filas respecto al pasado, a Ola Lindaren y el batería Ronnie Bergerståhl les acompañaban el grandote guitarrista Mika Lagrén (Facebreaker) y el espigado bajista Tobias Christiansson (Dismember, ex-Necronaut). También volvía a lucir la bandera sueca colgada bocabajo en uno de los altavoces, tras el bajista.
Si cuarenta minutos tocaron en el 2008, en esta ocasión el tiempo fue prácticamente el mismo (de 20.45 h. a 21.24 h.). Ganas tengo de ver a Grave en un concierto donde descarguen más tiempo, aunque como sigan viniendo a España acompañando a otros grupos como cabeza de cartel, la cosa va a ser más que complicada.
Me supo a poco su concierto, pero el cuarteto sueco estuvo realmente bien y disfruté bastante con ese clásico sonido mórbido del Death Metal de finales de los 80 / comienzos de los 90. Sonando demoledores, aunque al principio al guitarrista Mika Lagrén se le escuchara un poco bajo.
Cayeron algunos temas de su último disco, “Burial Ground” (Regain Records, 2010), como “Liberation” (si no me confundo), pero la chicha estuvo al descargar perlas de su discografía, y clásicos ya del Death Metal de la escuela sueca, como “Banished To Life”, “You´ll Never See…”(con apoyo en los coros, que apenas se oían, del bajista Tobias Christiansson), “Hating Life”… y acabando su gran concierto con las enormes “Day Of Mourning”, “Soulless” e “Into The Grave”, en la que Ola nos hizo repetir unas cuantas veces con entusiasmo la palabra “grave” al presentar el tema-título de su primer álbum que en el presente 2011 cumple ni más ni menos que veinte años ya, y que como has podido comprobar descargaron unas cuantas gemas del citado disco.

A Obituary tan sólo los había visto anteriormente una vez, en aquel concierto que te comenté por aquí en la madrileña sala Caracol en enero de 2006 perteneciente a la gira de su retorno con el disco “Frozen In Time” (Roadrunner Records, 2005) y con la formación clásica. Recuerdo que en ese concierto, además de estar como piojos en costura, los parones entre tema y tema mataban la intensidad que creaban tocando. Comprobando en esta ocasión que siguen igual, o diría que peor aún, porque hay que reconocer que cuando tocaban sonaban muy potentes, compactos… con uno de los mejores y más intensos sonidos que he escuchado en este antro, pero los descansos que se pegaban entre canción y canción cada vez iban cansando y desesperando más a servidor, y no sólo era esa acción, si no lo que comunicaba el quinteto desde el escenario, un pasotismo total, sin apenas interacción con el público, e incluso llegando a dar la espalda y charlando entre ellos, vamos, como si de un ensayo con
peña se tratara. Para colmo tocaron tan sólo una hora justa de reloj (de 22 h. a 23 h.), algo que me parece incomprensible en una banda de la historia de los norteamericanos y con ocho discos de estudio. Además cuando llegó el momento de marcharse la banda, la reacción de la peña, como vengo comprobando durante los últimos años en esta amada / odiada tierra almeriense, fue de conformismo absoluto. Es decir, parece que les pareció correcto que tan sólo hubieran tocado una ínfima hora, cuando después supe que vienen realizando como norma general 75 minutos de concierto (como cuando los vi en Madrid). Pues nada, no tendré ni la más mínima idea, pero a mi me pareció un soberano timo el concierto de Obituary, porque si a esa hora le restamos los parones o descansos, quedan menos de sesenta minutos de concierto, y a algunos que pregunté a la salida del bolo, tan contentos diciendo que había sido un conciertazo. Hay opiniones y gustos como colores, igual que culos, pero que una banda como Obituary toquen tan poco y encima rompiendo cada dos por tres la gran intensidad que crean en sus temas con prolongados cortes y descansos, pues qué quieren que les diga… para servidor pasan a ser otro grupo más de los históricos que la próxima vez que vengan de mi bolsillo no va a salir un céntimo. Y que encima uno de los organizadores al final me diga que con la peña que había asistido qué quería… pues lo siento, a mi la peña que acuda o deje de ir a estas alturas de la película me da exactamente igual, ya sabemos cómo está el panorama por aquí abajo en cuanto a asistencia de público a conciertos. Además que anunciando el concierto a tres días vista en plenas vacaciones qué querían, a servidor le parece un soberano engaño pagar una entrada y que a cambio me den menos de lo estipulado, luego si la gente deja de ir a conciertos que tampoco se quejen ni se lamenten los grupos ni organizadores, los cuales deben exigir a las bandas lo estipulado o firmado.
Ahora a los clásicos hermanos Tardy (John y Donald) y Trevor Peres (guitarra), les acompañan el guitarrista Ralph Santolla (desde el 2007 en Obituary) y el histórico bajista Terry Butler (ex-Death, Massacre, Six Feet Under), quien ha ensanchado lo suyo.
El comienzo fue como hace cinco años, con la instrumental “Redneck Stomp” que fue enlazada, como en su antepenúltimo disco, “Frozen In Time”, a “On The Floor”. Tras ese tema ya empezaron con los parones, estarían cansados los señoritos, vamos, porque díganme.
Seguidas hicieron “Chopped In Half” y “Turned Inside Out”, dándole a la voz de John Tardy ayuda de ecos o reverb, algo que se hizo más evidente durante “Evil Ways”. Acababa Donald en pie tras la batería, y dando su hermano las gracias en castellano, una de las pocas veces que se dirigió al público.
Cambiando Santolla de guitarra, pasaron a hacer “Dying”, donde la batería sonó bestialmente atronadora y desapareciendo John Tardy del escenario hasta que le tocó cantar la corta letra de la canción incluida en el disco “Cause Of Death” (Roadrunner Records, 1990). Comentar que Santolla, que ha pasado por grupos como Death, Iced Earth, Deicide…, es un guitarrista bastante técnico, pero en directo su cara de inexpresividad absoluta era excesiva, además de que me pareció que abusaba y se excedía en solos y punteos.
Otros temas que realizaron fueron “The End Complete”, seguido, el tema-título de su tercera obra, por “Threatening Skies”, donde se volvieron a desatar pogos como en otros temas. Continuando, si no meto la pata, con “Forces Realign” y “List OfDead”, pertenecientes a su último trabajo, “Darkest Day” (Candlelight Records, 2009). De nuevo Donald se ponía en pie animando, y gritaba en castellano un “¡¿qué pasa?!”, para seguir con “Don´t Care” y otra del nuevo, “Blood To Give”, donde destacó otra vez la labor tras la percusión, y el cambio de ritmo acelerado.
Si no me confundo tocaron “Contrast The Dead”, del álbum “Xecutioner´s Return” (Candlelight Records, 2007), con claras y marcadas reminiscencias a una de sus influencias, los suizos Celtic Frost. Para arremeter en la recta final con “Slow Death”, “Evil Ways” y la clásica, y previsible para cerrar, “Slowly We Rot”, donde tras el comienzo el batería se levantaba y desaparecía por la parte izquierda del escenario, según mirábamos, ¿?, alargando las notas sus compañeros mientras le daban tiempo a regresar, para seguir con el tema, y acabar largándose hacia el final John Tardy, mientras sus compañeros concluían metiendo ruido.
Si Obituary hubieran tocado intensamente durante una hora, sin apenas respiro, de acuerdo, quizá servidor no hubiera salido con la sensación de haber sido engañado vilmente. La próxima vez que me esperen en un concierto suyo, igual que otros como Suffocation… grupos que servidor cree que faltan al respeto para los que van a verlos pagando una entrada y se les ofrece menos de lo previsto. Cada vez tengo más claro que no me vuelvo a rascar el bolsillo con este tipo de grupos endiosados, tengan el nombre que tengan.
In memory of Burninboy
Texto y fotos: Starbreaker
