Teniendo que subir a Madrid para coger el viernes un vuelo a Túnez -lugar donde asistiría el sábado al enlace matrimonial de mi hermana menor- y pudiendo viajar días antes a la capital de nuestro país, no me lo pensé y así, antes de volar al país del norte de África, podría asistir a un par de conciertos.
Realmente de los fineses Turisas poquísimos temas había escuchado, pero me atraía la idea de poder descubrirlos más en directo, y también la oportunidad de ver cómo se desenvolvían en vivo Northland, la banda catalana que los acompañaba en las tres fechas (Barcelona, Madrid y La Coruña) de esta gira de finales de noviembre. Tras el aplazamiento de la que se iba a realizar el pasado mes de mayo, con un mayor número de fechas por nuestro país (Barcelona, Granada, Madrid, La Coruña y Villava).
Gracias (¡y muchas!) a Daniel Mateu (batería de Northland) estuve acreditado, así que no hubo ningún problema a la hora de llegar y decir mi nombre en taquilla y, tras la pertinente comprobación en el listado de acreditados e invitados, dejarme acceder al recinto, el cual ahora ha vuelto a adoptar su anterior nombre, sala Arena.
Me puse en la cola que se había montado próxima al guardarropas para dejar el chaquetón, pero la fila apenas avanzaba, y como el primer grupo estaba a punto de salir, opté por pasar de dejar la ropa de abrigo y los euros que te cuesta hacerlo. Y amarrándomelo a la cintura entré en la sala, observando que ya mostraba una buena entrada de público dispuesto a ver la descarga de Northland.

El sexteto catalán tomaba el escenario a las 20.30 h., siendo el último músico en salir Pau Murillo (voz y guitarra). Así que tras “Path To…”, utilizada como introducción, le seguía, como en su primer álbum editado en 2010 por los germanos de Black Bards Entertainment, “Northland”, con esa buena mezcla de Folk con Death Metal melódico. Y ya desde ese instante la gente correspondiendo fenomenalmente a la petición de Pau de hacer un poco de ruido.
Sin parar continuaron con “Immortal Forest Song”, acompañando el público con palmas las melodías del violín de Pau Vázquez. Sin cesar el vocalista / guitarrista en pedir la masiva participación de toda la sala (hasta el fondo) para que la gente continuara animando y siguiendo con sus palmas y voces.
Pau Murillo se quedaba impresionado y agradecía la gran respuesta de la peña, comentando que era la segunda vez que estaban allí, mientras el batería Daniel se despojaba de su camiseta. Pau hacía referencia con gracia y con desagrado al extenso color azul del PP que había cubierto la mayoría del país en las recientes elecciones generales, pasando a presentar un nuevo tema que tan sólo habían tocado anteriormente dos veces, y el cual habla de revolución: “Whispers In The Wind”, animando en su comienzo el batería, y también el teclista al borde del escenario. Nombrando Pau a Mr. Vic al bajo, y teniendo éste su protagonismo al sonar bien sus líneas de bajo.
Tras la petición de dar más caña a los políticos hacían “Ancient Tales”, de aquella primera maqueta titulada “Freezing Sadness” (2007), preguntando Pau antes de comenzar el tema si queríamos fiesta, siendo acompañada la canción con las palmas y voces del público, el cual también llegó a botar con alegría y entrega ante las melodías de guitarras y voz.
Preguntaban si estábamos cansados, brindando con birras entre los seis músicos, y repartiendo después cerveza entre el público, haciendo alusión al típico tópico de la racanería de los catalanes, jejeje. Solicitaban que todo el mundo cantara la siguiente canción inspirada en la birra: la festiva y pegadiza “The Old Town´s Inn”, donde se jugó con la peña a ver qué lado gritaba más fuerte, picándolos en el comienzo de que la noche anterior en Barna se había gritado con más fuerza. Llegando el cantante / guitarrista a bajar entre el público. Habiendo incluso momento para presentar Pau con simpatía a sus compañeros: Vic (bajo), Álex (guitarra), Pau (violín), Daniel (batería) y Marc (teclas; sustituto temporal de Pol que se encontraba de Erasmus).
Una vez más agradecía la enorme entrega del público, y más tras hacerse 600 kms. en la autocaravana, con olor a pies, comer mierda…. jejeje, y volver a ver a la gente, y caras nuevas… por el poder del Metal!!! Pidiendo que se hiciera para la siguiente canción un “Wall Of Death”. Tras el inicio tranquilo de “Where The Heroes Die” vino la caña, pidiendo antes de que la peña se ensarzara que tuvieran cuidado.
Mientras sonaba grabada “Prelude To Revenge” Pau nos decía que esperaban volver a vernos, mandando a la mierda los típicos estereotipos que se dan entre Barna y Madrid, acabando su exitoso concierto con “Revenge”, continuando la peña volcada ante el buen hacer del sexteto hasta el final.
Muy buen concierto en cerca de 45 minutos de los catalanes, quedándome bien satisfecho de su actuación, y más con la gran respuesta durante todo el rato del público. Me convencieron plenamente, haciendo que al final del concierto de Turisas, y antes de salir a la calle, me pillara en su puesto el CD “Northland”, vendido por Pau Murillo.

Algo más de media hora esperamos a que comenzara el concierto de los finlandeses, con sus pinturas de guerra negras y rojas, y ataviados con sus vestimentas a lo Mad Max. Quienes han cosechado bastante éxito con tan sólo tres discos en su haber, viniendo en esta nueva visita a España a presentar su tercer y último trabajo: “Stand Up And Fight” (Century Media, 2011).
Mientras comenzaba, a eso de las 21.48 h., a sonar una introducción con la inclusión de voz narrativa, salía primero el teclista Robert Engstrand (ex-Kotipelto) –nuevo componente junto al bajista Jukka-Peka Miettinen (ex-Ensiferum), sustitutos de la acordeonista Netta Skog y de Hannes Horma- acabándose la intro y apareciendo al final Mathias D.G. “Warlord” Nygård, para enlazarla con el primer corte del reciente disco: “The March Of The Varangian Guard”, dotada de ritmos marciales en su comienzo, apenas escuchándose la voz del vocalista al inicio, solventado rápidamente sobre la marcha el problema. La hímnica y épica canción fue coreada por el público, gritando en un momento “¡¡¡España!!!” el vocalista subido en los chivatos. Y con protagonismo del violinista Olli Vänskä en el centro del escenario marcándose un solo acompañado por las voces del respetable.
El frontman daba las buenas noches en castellano, para continuar su concierto con la extensa “One More”, una de las tres concesiones que hubo al disco debut, “Battle Metal” (Century Media, 2004). Botando el grupo y haciendo lo mismo el entregado público, además de acompañar con sus voces el ritmo de la canción. Alzando una cerveza el vocalista, a quien apoyaban con sus voces sus compañeros. De nuevo el violinista Olli se colocó en el centro de las tablas a la hora del solo de violín, y es que en el grupo el instrumento de cuerda tiene más peso que el de la guitarra de Jussi Wickström (éste, junto al cantante y al batería Tuomas “Tude” Lehtonen, únicos miembros que quedan de la inicial formación de 1997).
Ahora el carismático cantante daba las buenas tardes, ¿?, en castellano, siguiendo con su charla en inglés, dando paso a “The Great Escape”, otro tema de su nuevo álbum. Viendo a Mathias golpearse una vez más su pecho y bailando girando sobre si mismo, habiendo alternancia en las voces de él y el bajista, y después también cantando el violinista. El cantante llegó a alzar y girar una toalla, y lanzarla luego al público. Jugando la peña con su voz y las melodías de violín en la recta final.
Tras una charla seguían con “To Holmgard And Beyond”, el primer corte del segundo álbum: “The Varangian Way” (Century Media, 2007), y uno de los pocos temas que me convencieron plenamente del concierto del sexteto finés.
Mathias decía: “¡¡¡muchas gracias, Madrid!!!”, para proseguir con la rapidez del violín comenzando“Sahti-Waari”, otra pieza buena de su primer disco, animando de nuevo el vocalista y la casi totalidad de la sala entregada y cantando ante los nórdicos. Llegando el cantante a situarse de rodillas ante el teclista.
Las teclas, con acompañamiento de palmas del público, daban comienzo “Take The Day!”, resaltando la voz profunda del vocalista en la parte inicial.
Olli dejaba su violín y se colgaba una mandolina para tocarla en “Hunting Pirates”, luego antes del cambio de ritmo hacer sonar un silbato, y después tocar de nuevo el instrumento de cuerdas y arco. Con coros de todos los instrumentistas, menos del batería.
Tras esos dos temas del actual disco, y que no me gustaron, el violinista preguntaba en castellano:“¡¿qué pasa?!”… comenzando a tocar su violín, acompañándole luego las teclas y los platos de la batería, y sumándosele después el bajo… para ya todos dar paso a “Five Hundred And One” -segundo y último tema que sonó en el concierto del disco “The Varangian Way”- en el cual Mathias alternó un buen vozarrón con voz profunda, y percibiendo algunos toques progresivos durante la canción, la cual en la recta final fue bien cantada por el público.
En la hímnica “Stand Up And Fight” pudimos escuchar cantar un momentico al guitarrista y al bajista, marchándose antes de la parte instrumental el vocalista, regresando al momento. Eran las 22.39 h., y tras un “¡¡¡muchas gracias, Madrid!!!” se retiraban.
La peña no tardó en hacerse notar de que querían más, con sus voces y los típicos cánticos… volviendo a salir, soltando Mathias un “¡¡¡puta madre, Madrid!!!”. Recordando la fiesta que se pegaron en Murcia (cuando tocaron el viernes 17 de junio del presente año en el Auditorio Municipal de Parque Fofó, con motivo del concurso CreaJoven, y del que resultaron ganadores los speedicos / thrashers Iron Curtain) y en Alicante, nombrando los mojitos, las señoritas… jajaja, comenzando el violín la conocida melodía de… “¡Alcohol, alcohol… hemos venido a emborracharnos…!” coreada y cantada por casi la totalidad de la sala, y el grupo siguiéndola. Pero el ambiente festivo continuó con la versión de “Rasputin” de Boney M, quedando sorprendido de la masiva y loca aceptación del tema discotequero de finales de los 70, aún más seguido que algunos temas anteriores de la banda. Moviéndose al unísono juntos los cuerdas y el vocalista en el centro del escenario.
Mathias se desvivía en agradecimientos y por el agradable y entretenido momento, preguntando si estábamos cansados… para despedirse con otro de sus himnos “Battle Metal”, con la peña como loca y botando, moviéndose de un lado a otro el vocalista, con el bajista de rodillas, y el violinista y guitarra hasta llegando a adoptar posturas de soldados desfilando. Restregando el arco del violín por la guitarra… una gran ovación, y acabando con gran ruido cuando faltaban cuatro minutos para las once de la noche, mientras chocaban manos de las primeras filas y se despedían todos juntos, sonando “Una paloma blanca”… ¡¡¡por DIO-x!!!
Se notó que el grupo desde el comienzo tenía a la gente en el bolsillo, animando lo suyo con su asequible y pegadiza mezcolanza de Folk y Viking Metal, pero en general a mi no me dijeron gran cosa en directo. Pareciéndome mal que un grupo ya con tres discos, toque tan sólo menos de una hora y diez minutos. Algo que se está convirtiendo en tónica general en muchas bandas, y con los precios que cuestan las entradas, no veo bien el coste con el poco tiempo que se ofrece.
Texto y fotos: Starbreaker
