Con un nuevo disco bajo el brazo, Patricia Tapia y su banda KHY se presentaban en Madrid para inaugurar la gira de este “Irrompible” que tan buenas sensaciones nos ha dejado. El día anterior tuvimos un aperitivo en forma de mini-concierto acústico en la FNAC de Leganés, lo que no había hecho más que aumentar nuestras ganas de ver lo que nos tenían preparado para este gélido viernes en la capital de España.

El grupo elegido para abrir la noche fue Perfect Smile, a quienes yo nunca había tenido la oportunidad de ver en directo. Con un solo disco editado (“Mañana puede ser peor” – 2010), en el que basaron su concierto y del que yo apenas tenía conocimiento, las recomendaciones de buenos amigos sobre la calidad de la banda me hicieron estar listo para disfrutar de su set desde el principio.
Comenzaron con “Payaso” y pronto comencé a descubrir las virtudes del grupo. Y la mayor de ellas es la originalidad y la frescura de su propuesta. Con una base de metal progresivo, su apertura de miras les hace incluir en su estilo los elementos más sorprendentes. La banda se encuentra en un período de restructuración, ya que no hace mucho han tenido que afrontar el siempre traumático cambio de vocalista, ya que Nacho Ruiz ha emigrado a las filas de Santelmo, siendo este concierto la presentación del nuevo vocalista, David Requejado. Y la elección no ha podido ser más acertada, ya que David demostró una calidad contrastada, con una voz limpia y precisa que se adaptaba perfectamente a los temas del repertorio. Además, la ausencia actual de bajista fue suplida por Dani Melian, bajista de Arwen.
Siguieron con “Amargo despertar” y una excelente “El acto final”, demostrando que el metal progresivo también puede ser elegante y melódico. “Pétalos de rosa” fue presentado como un tema más cañero, y así lo fue, pero no por ello desprovisto de una estructura muy trabajada, con buen trabajo del guitarrista Sebastián Amengual, que nos sorprendió gratamente, así como el teclista Eduardo Ortiz.
“Cuentacuentos” tiene mucho de vacile, una composición realmente sorprendente que dio paso a “Murphy”, cuyo inicio es un tango que nos dejó un tanto perplejos, y que se convierte en un gran tema, aunque no tan brillante (al menos en directo) como “Por el cielo”, uno de los mejores temas de su set.
Y si el concierto de Perfect Smile estaba siendo una sorpresa continua (recordad que yo no conocía el grupo), el final me rompió todos los esquemas: una cañera y brillante versión de “Desátame” de… ¡Mónica Naranjo!, con la banda en tromba, con una aportación muy contundente del batería Juan Palacio y una exhibición vocal de David Requejado. Y no puedo más que decir que me encantó, confirmando las buenas sensaciones que me dejó este grupo, dejándome como tarea pendiente conocerlos más en el futuro.

Tras las buenas sensaciones proporcionadas por Pefect Smile, se palpaba ya en el ambiente por la llegada del grupo principal de la noche. Con las primeras filas copadas por jóvenes seguidoras de Patricia, intenté buscar un buen lugar donde hacer las fotos que acompañan esta crónica, acompañado de mi buen amigo Raúl “Akira”, con el que fui comentando los detalles del concierto.
No tuvimos que esperar mucho para que los músicos tomaran posiciones, con Patricia Tapia ataviada con el mismo conjunto sexy con el que aparece en la portada del disco. Arrancaron con “Principio sin final”, el tema que abre su último disco “Irrompible”, y uno de los más cañeros de su repertorio, enlazando con “Entre cristales”, con la banda bastante más contundente que la última vez que tuve la ocasión de verles.
Este concierto constituía el debut de los dos nuevos fichajes de la banda, debidamente presentados por Patricia. Por un lado el bajista Javier Sane, al que ya conocíamos de su otro grupo Biosfear, y por otro Juan Sánchez, procedente de Automotive. Ambos músicos demostraron gran nivel y estar ya integrados plenamente en el grupo, a pesar del poco tiempo transcurrido desde su entrada en la banda, acompañando a los ya habituales Jaime de la Aldea (guitarra), Juan Guadaño (teclados) y Óscar Pérez (batería), quien compagina su tiempo con su otro grupo, Atlas.
El primer tema rescatado de su disco debut, “Volver a creer”, fue “Al otro lado del papel”, algo más pausado que el trepidante inicio del concierto, y que sirvió para comprobar que Patricia estaba, como siempre, pletórica de voz. Su menuda presencia llena el escenario, bailando al son de la música y sin el más mínimo atisbo de fatiga en su voz a pesar de que no para de moverse.
El inicio tribal de “Vendiendo la fe” demostró la perfecta compenetración que ya tienen Óscar y Javier, una base rítmica perfectamente engrasada que sirvió de soporte a otra exhibición vocal de Patricia.
“Promesas olvidadas” sirvió de puente para la gran “Sin ti”, un temazo del último disco que permite disfrutar de la versión más tranquila voz de Patricia, plena de sentimiento. Lo mismo se podría decir de “En la inmensidad”, que contó con los coros infantiles que aparecen en el disco, aunque pregrabados, con un final de canción algo más rocanrolera que en la grabación original.
Tras estos temas más antiguos, la banda volvió a ofrecernos una terna de temas más cañeros: Tras presentar Patricia “Mil momentos”, los dos guitarristas del grupo, Jaime de la Aldea y Juan Sánchez, tuvieron su momento de protagonismo, con un duelo de solos de guitarra en el que demostraron sus habilidades alternándose en un toma y daca hasta que el resto del grupo entró para interpretar el tema en cuestión, que siguió con “En mi locura”, que sonó muy contundente y fue muy bien acogida por el público. Y el tercer cañonazo de esta fase del concierto fue “Despertaré”, más contundente que en el disco.
Patricia se mostraba tan simpática como siempre, y entre canción y canción nos iba comentando cosas del grupo y de los temas que iban a tocar. En este momento nos presentó un set acústico que han querido integrar en los conciertos de esta gira. Teniendo la experiencia de haber escuchado varias veces a Patricia Tapia en sets acústicos, yo ya sabía que iba a ser un acierto, pero aún así me sorprendió muy agradablemente. Acompañada únicamente por el piano de Juan Guadaño, Patricia comenzó con “En mi memoria”, el tema dedicado a su padre que yo estaba deseando escuchar en este formato desde que lo escuché por primera vez. Sorprendentemente para todos, enlazó con una dulce versión de “Nothing Else Matters” de Metallica, una precioso pedazo de “One More Day” rescatada de su antiguo grupo Nexx, para finalizar con “Cuando se apague la luz”, de su último disco. Hacia el final del tema, el resto del grupo accedió de nuevo al escenario para, casi al acabar, introducir un arreglo contundente que nos sorprendió a todos y que se reveló como un acierto total.
No quiero dejar pasar la ocasión de denunciar el comportamiento de parte del público asistente, quien en un set acústico tan delicioso, tenían montado un barullo considerable a partir de media sala para atrás, así como un “espabilao” empeñado en decirle cosas a voces a Patricia mientras ella se concentraba en cantar. Y es que el respeto a los artistas es algo que cada día falta más entre el público que acude a los conciertos.
Ya de nuevo con toda la banda al ataque, el concierto continuó con “Acércate” y “Nunca más”, uno de los temas de la noche. La letra de esta canción habla de una mujer que, harta de los malos tratos que sufre, se planta ante su agresor y por fin le para los pies. Muy metida en su papel, Patricia cantó el tema con furia y rabia, acompañada por la contundente presencia de toda la banda. Toda una demostración de interpretación.
El concierto caminaba hacia el final, y como se había anunciado, algunos compañeros de Patricia en Mago de Oz iban a unirse al concierto. El primero de ellos fue Carlitos, que al igual que hace en el disco, participó en “Mi tumba llora sin ti”, que de esta forma sonó a 3 guitarras. Se palpaba la complicidad y el buen rollo entre Patricia y Carlitos, haciéndose este último cargo del mismo solo que ya había grabado para el disco.
Un adiós “de los de mentira” hizo que la banda abandonara el escenario unos minutos para volver enseguida a por los bises. En el primero de ellos, el otro guitarrista y compañero de Patricia en Mago apareció en escena. Fran ocupó el lugar que antes había ocupado Carlitos y con él en escena el grupo abordó un tema de Mago de Oz, concretamente “El violín del diablo”, en el que Patricia hace la voz solista, perteneciente al disco “Gaia III – Atlantia”. Debo decir que no me gustó demasiado, y la aportación de Fran la valoro más como camaradería que como aportación musical, pero supongo que es lo que tocaba.
El concierto se acercaba a su fin, y Patricia anunció una versión que algunos ya esperaban. Y me encantó. No es habitual que los grupos de Rock se acuerden de Michael Jackson, pero el “Beat It” es una excepción y todos conocemos la versión original, donde Eddie Van Halen incluyó en su día un solo incendiario. Pues bien, la adaptación que hizo Patricia Tapia Khy fue memorable, dotándole de más dureza. Y el momento mágico del solo de guitarra fue abordado por Jaime de la Aldea con mucha solvencia, demostrando una gran técnica.
Para finalizar definitivamente el concierto, no podía faltar “Vidas en ruinas”, el single elegido del último disco, y quizás su mejor canción, que tiene un excelente video-clip como Patricia se encargó de recordarnos. Y sonó de maravilla, con la banda demostrando un rodaje sorprendente teniendo en cuenta que era el primer concierto de esta gira. Mientras el tema avanzaba, reparé asombrado que dos horas después, Patricia no había mostrado ni un atisbo de fatiga vocal, llegando a todos los agudos de este exigente tema con una naturalidad pasmosa.
Recuerdo las sensaciones que tuve tras el concierto de presentación de “Volver a creer”, hace algo más de un año. Algo como “sí pero no”, creyendo que Patricia Tapia Khy había bajado un escalón con respecto a la etapa Nexx. Pero con gusto debo rectificar esa opinión, ya que esta vez salí del concierto encantado de lo visto y escuchado, y sintiéndolo por aquellos que se lo perdieron.
Si pasan cerca de tu ciudad, no lo dudes y acércate a verlos. Yo estoy deseando repetir.
Texto y fotos: Shan Tee
