Inasequibles al desaliento. Una frase hecha que podría aplicarse a cualquiera de los dos grupos que nos disponíamos a ver en la habitual sala Ritmo y Compás de Madrid. De un lado, el ímpetu con el que Johan Cheka ha vuelto a la escena, formando Phantasy tras la efímera reunión de Cráneo, y por otro Topo, unos históricos que no se rinden y que siempre son una garantía en directo.
De hecho, el concierto estaba organizado por el propio Johan Cheka, quien volvió a arriesgar su propio bolsillo en un evento en el que puso todo su empeño, siempre con la duda de poder recuperar lo invertido. Esperamos de corazón que así fuera y, viendo el aspecto de la sala, podría asegurar que lo consiguió.

Johan Cheka ha vuelto con ganas a la escena. Después de 20 años apartado por completo, apareció de nuevo cuando ya nadie le esperaba para revivir aquellos Cráneo que tan buen recuerdo nos habían dejado. Desgraciadamente, aquella reunión resultó más breve de lo que nos hubiera gustado, aunque al menos nos dejó por fin el disco que nos debían desde los ‘80.
Cráneo volvió a desaparecer, pero el ímpetu de Johan permaneció intacto, y no ha tardado en construir un nuevo grupo con el cual seguir peleando en el rock nacional. Tras un pequeño paso por un festival, este era el día elegido para presentar PHANTASY a la parroquia madrileña.
Los músicos que acompañan a Johan Cheka en esta aventura son Miguel Ángel López Escámez “Cachorro” a la guitarra (terminaría antes diciendo en qué grupos NO ha tocado, así que me lo ahorraré), Antonio Gómez Tejada “El Napi” al bajo (tres cuartos de lo mismo), el batería argentino Pol DQ (Majestuosa, Black Rock) y el guitarrista Manu Acilu (Klanghor, Black Rock)
Comenzaron con “Quise” y “Grito de amor”, dos temas nuevos que presentaban ante un público que en principio era escaso pero que fue creciendo hasta tener una entrada más que aceptable. Como no podía ser de otra forma, Phantasy suena con fuerza y con ese deje ochentero que suelen tener los músicos de esta generación, pero en general al grupo se le veía algo dubitativo, no sé si por los nervios del debut o por que andaban escasos de ensayos. Lo que sí quedaba claro es que Johan está pletórico de voz, siendo el elemento más visible del grupo junto a Miguel Ángel “Cachorro”, quien lidera la parte instrumental de la banda.
El concierto se entonó con el tercer tema de la noche, el primero que se rescataba de la época de Cráneo: el histórico y conocido “Niño desarraigado” no sólo sirvió para enganchar al público gracias a ser conocido por todos, sino que con él la banda se soltó por completo, y de ahí al final ofreció su verdadero nivel. El “Niño… ” finalizó como una tromba, con una exhibición vocal de Johan y un solo final de “Cachorro” para quitar el hipo.
“Cachorro” era el encargado de la mayor parte de los solos, dejando a Manu Acilu ciertos momentos de protagonismo, aunque su guitarra no se escuchaba con la misma nitidez. Me gustó especialmente la labor de Pol DQ, un buen batería muy enérgico que hizo una gran actuación.
Siguieron con otros dos temas nuevos, “Veneno en la piel” y “La historia”, este último un temazo que me gustó mucho, sin duda la mejor entre de las canciones de nueva factura. La sorpresa de la noche vino en forma de versión, con la tierna interpretación de “El sitio de mi recreo” del fallecido Antonio Vega, que Johan hizo suya acompañado únicamente de la guitarra de Miguel Ángel “Cachorro”.
Para el final dejaron otro tema nuevo llamado “Sólo una noche más”, muy rocanrolero, y el tema que significó el regreso de Cráneo, ese “Mil gotas de sangre” que fue cantado por el público que ya casi llenaba la sala, siendo el tema más coreado de todo su concierto.
Tras el concierto las opiniones eran unánimes: aunque Phantasy tiene aún trabajo por delante, va por buen camino. Johan está exuberante de voz y el tándem que forma con Miguel Ángel “Cachorro” va a dar muy buenos frutos. Esperemos que esta nueva banda se asiente y pronto podamos disfrutar de más conciertos y un disco que refleje su talento.

Y si Phantasy representa un proyecto nuevo, Topo es una parte crucial de la historia del rock en este país. Todo lo que puedo decir de ellos ya lo he dicho en alguna ocasión, así que sólo insistiré en la garantía de satisfacción que dan unos músicos veteranos que mantienen la ilusión intacta.
La banda, sin novedad en el frente: José Luis Jiménez, Lele Laina, Luis Cruz y Bulli forman una alineación de lujo totalmente curtida y rodada.
Pocos grupos pueden presumir de tener en su repertorio tal colección de temas míticos. Tal es así que cualquiera de ellos podría reservarse para el final, así que el reparto siempre es acertado. Comenzaron con “Cantante urbano”, una de mis favoritas, así que me conquistaron desde el principio.
“Ciudad de músicos” y “El blues del dandy” me terminaron de convencer de que esta iba a ser otra gran noche de Topo. Con José Luis muy bien de voz y dando una exhibición al bajo (como siempre), las guitarras de Lele Laina y Luis Cruz se combinaban para dar todo el colorido necesario a estos clásicos. Por cierto, puede ser impresión mía, pero la aportación vocal de Lele fue algo menor que otras veces, y sin embargo fue mayor su presencia a la guitarra.
La siempre especial “Vallecas 1996” dio paso a “Empezar”, primer tema del último disco en estudio, “Prohibido mirar atrás”. Y aunque este disco no termina de llenarme tanto como el resto de su discografía, lo cierto es que los temas en directo ganan tanto como para codearse sin complejos con el resto de clásicos de Topo.
Una increíble “Quijotes eléctricos” llena de feeling dio paso a “El bosque”, perteneciente al nuevo disco pero que lleva en el repertorio de Topo ya muchos años, y que cada vez suena mejor.
Hace mucho tiempo que perdí la cuenta de las veces en que he escuchado “Rocinante” en directo. Y sigue poniéndome la carne de gallina como el primer día. Tener la oportunidad de escucharlo de nuevo, disfrutando de la combinación de voces de Lele y José Luis, es un lujo que, por sí solo, ya hizo merecer la pena asistir al concierto.
Pero había mucho más. Un pedazo de“Autorretrato” enlazado con una excelente “Abélica”, más “Ser urbano”, nos retrajeron el pasado más remoto de estos músicos, capaces de emocionarnos con estos temas editados hace más de 30 años.
Vuelta a la actualidad con “La guitarra del inglés”, un delicioso tema que va ganando en cada concierto, y “Todos a bordo”, con una gran aportación de Luis Cruz, demostrando que es uno de los más grandes guitarristas de este país.
Tras este tema, un grupo de fans de las primeras filas empezó a pedir un solo de batería con tal insistencia que Bulli miró a José Luis, y tras recibir un gesto de aprobación, se lanzó a un breve pero intenso solo, que demostró su buena técnica y pegada. Al termina, ese mismo grupo de fans corearon “gracias, gracias…” en un gesto de cercanía del grupo con la banda.
Todo lo que he comentado anteriormente para “Rocinante” lo podría repetir para “Días de escuela”. Quizás sea la mejor canción de la historia del rock español, o al menos una de ellas. Lo cierto es que este clásico, con más edad que muchos de los asistentes a este concierto, me sigue emocionando cada vez que la escucho. A mitad del tema José Luis aprovechó para presentar a los miembros del grupo, algo innecesario a nivel informativo ya que su historia les avala, pero necesario para recabar el reconocimiento personal a cada uno de ellos.
El concierto acabó de forma teórica con la imprescindible “Mis amigos donde estarán”, que aunó a músicos y seguidores en una fiesta en la que todos cantamos al unísono uno de los himnos de nuestra vida.
El grupo se despidió y subió a los camerinos a recuperar algo de resuello, y tras unos minutos volvió al escenario. Yo compartía ubicación con algunos compañeros de otros medios (José Luis Martín, Alfonso Dávila…) y amigos que no habían querido perderse este concierto, y entre todos hicimos una especie de porra a ver qué temas habían dejado para el bis. Perdieron los que pensaron en “Capitán Trueno” o “Trae a casa tu amor”, ya que en esta ocasión no tuvieron hueco en el repertorio, y este encore comenzó con la preciosa“Colores”, en el que la calidez de la voz de Lele Laina nos envolvió por completo.
Los otros dos temas que nos regalaron para finalizar, imprescindibles: “Los chicos están mal” y “Marea negra” pusieron el punto final a una noche mágica, como tantas otras.
Una noche que mereció la pena. Por un lado para presenciar el debut de Phantasy, a quien deseamos larga vida y la mayor de las suertes, y por otro para darnos otro chapuzón en la historia del rock en compañía de Topo, uno de sus mejores exponentes.
Texto y fotos: Shan Tee

