LA BROMA NEGRA “Amigos, temo que ya no estemos en la Tierra” (2015)

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labromanegra_amigostemoqueyanoestemosenlatierraLa apuesta artística de los madrileños La Broma Negra es, ante todo, enormemente personal y única dentro del panorama nacional de pop rock. Hablamos de una banda veterana, formada en 1989, que cuenta nada menos que con ocho álbumes de estudio a sus espaldas. Son también viejos conocidos en esta web, donde mi colega Shan Tee les reseñó un disco hace ya nueve años que no le dejó indiferente en absoluto. Hoy, el último trabajo del cuarteto madrileño también me ha dejado perplejo y en estado de shock a mí, precisamente por brindarnos una apuesta radicalmente distinta de lo que se hace en este país tanto en materia de música rock como de electrónica.

Vayamos por partes. “Amigos…” es un LP de 12 temas que oscilan entre el rock y la electrónica, con un protagonismo absoluto de la voz de Carlos Caballero y de sus letras, a veces introspectivas, a veces poéticas y a veces de un humor bizarro y provocador. Las canciones se apoyan generalmente en unas bases electrónicas y de teclado, expresamente repetitivas y simples, pero la estructura de muchos temas se enmarca dentro de las pautas del rock más comercial. La afectada voz de barítono de Carlos desgrana unas letras en castellano que conducen las melodías dulces y lentas, absolutas protagonistas en detrimento del ritmo. Al final, el disco suena más a poesía musicada o a música ambiental que a música pop estrictamente hablando. Pero realmente, eso es lo de menos.

Hay otra cosa, en cambio, que no me acaba de cuadrar. Tras una producción acertada, el cuarteto de Madrid sabe muy bien cómo sacar el jugo de sus recursos artísticos: su música es muy sobria y contenida, sencilla y delicada, con unas bases electrónicas francamente conseguidas y de un minimalismo exquisito. Pero –y ahí es donde yo no lo veo claro del todo-, esto choca frontalmente con algunas letras delirantes (“Las chicas del Corte Inglés”, “Franco tenía un polvo”) y con el tono de voz de Carlos, en todo momento trágico y serio. Esta curiosa combinación resulta en un disco cuyo tono oscila constantemente y no es identificable. Uno no sabe si la banda busca hacer reír al oyente, criticar nuestra sociedad, contagiarle emociones o recitarle una poesía cargada de nombres propios.

De “Amigos…” yo destacaría sus temas introspectivos y líricos, como “Casa de fieras del retiro”, “Despierta la guardia” o “Los cuerpos celestes”, éste último francamente original y conseguido. Pero los toques de humor de la banda en muchos otros temas acaban por desconcertar al oyente y le quitan autonomía y unidad al disco. Es posible que esto sea meramente una cuestión personal de gusto, no lo niego. Sea como fuere, quisiera hacer constar también que, en otros aspectos, el último álbum de La Broma Negra es muy notable. La parte estrictamente instrumental está ejecutada de una forma cruda pero obtiene grandes resultados, por ejemplo. Desde aquí les reconozco el mérito, pero creo que su último trabajo –en conjunto- no es redondo del todo.

Jaume “MrBison”