IV ANIVERSARIO METALMANCHO: ZARPA + TOXOVIBORA + CELTIBEERIAN + SONGSEVER – Sábado 20 de abril de 2013, sala La Petite (Armilla, Granada) 

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Después de un tiempo de no haber tenido noticias de la asociación Metalmancho, ésta volvía tal y como decía aquel tema de Manzano: “de nuevo en acción, aquí estoy, de nuevo en acción”, y montaban otro interesante concierto para celebrar su cuarto aniversario, reuniendo cuatro bandas españolas (con unos cuantos pares de… siempre han apostado y apoyado lo que se hace en nuestro país): una local (SongsEver) y las otras tres venidas desde diferentes puntos de la geografía nacional: Ciudad Real (Celtibeerian), Hellín / Albacete (Toxovibora) y Valencia (Zarpa). Aún no habiendo podido ver en directo a Zarpa tras la salida del disco “Las puertas del tiempo” (Karthago Records, 2012), la oportunidad de acercarme a la preciosa ciudad de Granada se presentaba muy tentadora, además de poder descubrir y ver a las otras formaciones. Todo en un ambiente estupendo organizado por la asociación granadina Metalmancho, tal y como he comprobado en los conciertos a los que he ido de ellos (la verdad que menos de los que hubiese querido).

Madrugón para ducharme, desayunar, y preparar la pequeña mochila con calma, antes de personarme en el sitio indicado para salir en coche destino Granada. El viaje se me hizo corto, a pesar de que tampoco se habló mucho durante el trayecto. Despidiéndome de la conductora (¡¡¡muchas gracias, Natalia!!!) y acompañantes, me bajaba unos cuantos metros antes de la estación de autobuses granadina, y emprendía dándole a las piernas mi camino hacia el centro de la ciudad. Pasando y observando lugares, con el tiempo bastante cambiados, otros no tanto, de mi estancia hace años en mi etapa gamberra / estudiantil. Hasta que llegaba a la famosa calle Pedro Antonio de Alarcón, y empezaba a buscar próximo a ella el hotel donde se quedaba la expedición valenciana, a ver si tenía suerte y me alojaba donde ellos, pero resulta que estaba completo. Así que tras preguntarle al recepcionista otro sitio bueno, bonito, y barato, me indicaba un hostal cercano, próximo a Camino de Ronda… donde tampoco tenían habitación, y mejor, la verdad, porque las miradas inquisitorias de arriba abajo que me echó la encargada de la recepción mientras hablábamos no eran para nada agradables, menos mal que uno tras los años está curado de espanto e idioteces y esas cosas se las pasa por el forro… Total, que no encontrando otra pensión que me dijo la mujer, me acordé de una donde amigos y colegas almerienses se solían hospedar años atrás (montando en repetidas ocasiones unas buenas tras volver de marcha), en la misma calle, y prácticamente al lado, del metalero pub Rainbow… y allí me quedé, aún siendo cutre, al menos era económica, y para las menos de 24 horas que iba a estar allí era más que suficiente para descansar y usar el cuarto de baño.

Después salí a caminar y hacer algo de tiempo para comer, pasándome por la peluquería de una antigua amiga a la cual me dio alegría de ver y saludar, aunque al estar en faena no quise apenas molestar. Finalmente almorcé mucho más temprano de lo que acostumbro, en un mítico e histórico bar, con nombre de planta o color, de Camino de Ronda que conozco desde finales de los 80 de cuando mis amigos empezaban a estudiar en Granada. Una vez con el estómago lleno, un pequeño paseo y a la pensión para descansar un rato antes de que los dos vehículos valencianos llegaran a su destino. Llegando a primeras horas de la tarde, y tras saludos y demás, nos dirigimos hasta ese día por nosotros, la desconocida sala La Petite, a pocos kilómetros de la capital, en la localidad de Armilla. Un lugar que me pareció bastante bueno, ni muy grande ni muy pequeño, con agradable y simpática gente trabajando en el local (técnico de sonido, camareros, puerta…). Por allí ya estaban los metalmancheros currando para que todo saliera perfectamente, y Zarpa hizo la prueba de sonido con versión instrumental de “Ángeles negros, demonios blancos”, luego “Máquinas”, y la instrumental “Viena”. Allí también vimos, gracias al portátil de Nacho (¡¡¡un gran saludo, pequeñajo, jejeje!!!) fotos del concierto de la noche anterior de Barón Rojo + Zarpa + Overdose en la sala Repvblicca de Valencia. Después los valencianos volvían al hotel a descansar y cenar, servidor ya se quedó en la sala viendo más pruebas de sonido, tomando refrigerios, comprando algo de material de la asociación y del grupo de Ciudad Real, y charlando con gente (especialmente fue muy grata la charla con el gran Tonino, donde además de temas serios e interesantes, no faltaron grandes risas y carcajadas) hasta que por fin llegó la hora de abrir las puertas y salir a la calle para pagar debidamente la entrada que había reservado por e-mail.

Pasaba un minuto de las nueve y veinte de la noche (apenas seis minutos de retraso de lo previsto) cuando se soltaba humo por el escenario y los guitarristas Manuel Gutiérrez (ex-Dark Babilon) y el otro, a la derecha, del cual desconozco su nombre, me perdone(n), aunque al parecer, cuando lo presentaron al final, de origen rumano o de algún país del este de Europa, el bajista / coros Paco Sánchez (ex-Loaded Question, Stone Caliber), y el batería José Antonio Rodríguez -único componente, junto al vocalista Toni Flamit (ex-Dark Babilon), que quedan de la inicial formación que comenzaran en febrero de 2008 en Valderrubio (Granada)- empezaban con la instrumental “Transylvania” (Iron Maiden), enlazada con “Las flores del mal” (Barón Rojo), donde el cantante al salir a escena tropezó, aunque menos mal que apenas se notó, ni cayó a las tablas.

Después de animar el vocalista, pasaban a otro clásico del Rock hispano, No hay tregua” (Barricada), donde el público (diría que por entonces menos de la mitad del aforo de la sala) empezó a animarse más. Continuando con “Flojos de pantalón” (Rosendo), donde no me llegó a gustar la voz de Toni en la recta final de la gran canción del de Carabanchel. Y es que aún echándole ganas y simpatía, quizá el vocalista fue lo más flojo que encontré en la banda.

En la prueba de sonido me sorprendió que se marcasen A tu lado” de los grandes Leize, y cuando la hicieron en el concierto volví a gozar con ese temazo de, para mi, uno de los mejores discos de los guipuzcoanos, y del Rock patrio, “Buscando… mirando” (1989), y que tan buenos, y no tan buenos recuerdos, me trae de cuando lo escuchábamos en mi estancia granadina a comienzos de los 90.

A la versión de El estanque” (Héroes del Silencio) le siguió sin parar “Sueños” (desconocido tema para servidor, no sé si de alguien o propia del grupo granadino), donde se nombraba a Manuel Gutiérrez antes del solo de guitarra; acabando el tema Toni de espaldas y realizando el signo de victoria con sus dedos.

Hicieron otra desconocida canción para mi, titulada Hastío”, donde el cantante pedía que se alzaran los cuernos en su comienzo, y finalizaba comentando que éramos pocos pero buenos.

Tras agradecimientos se marchaban con Por siempre” (versión en castellano de Muro del clásico de Yesterday & Today), volviendo a ver moverse más que sus compañeros al bajista Paco y al vocalista Toni, haciéndonos cantar el sencillo pero gran estribillo, y aprovechando para presentar a la banda, donde se agradecía de nuevo a la gente y a Metalmancho, quienes, en la persona de JuanFe, antes de acabar el tema, le entregaron una bonita placa conmemorativa del concierto con el nombre de la banda (obsequio que repitieron con cada grupo, todo un detallazo por parte de la asociación).

Pasaba un minuto de las diez de la noche, y aunque hubiera preferido un grupo con canciones propias en su mayoría de repertorio (quienes me conozcan ya sabrán mi opinión de la mayoría de grupos de versiones, aunque mucho peor lo llevo con los grupos tributo), SongsEver no estuvieron nada mal para comenzar a caldear la noche. 

Al grupo de Folk Metal de Ciudad Real no los conocía hasta que me enteré del cartel del aniversario de Metalmancho. Bien es verdad que es un estilo en el que apenas he ahondado, porque para servidor después de los fabulosos Skyclad de Martin Walkyier, palabras mayores, poco más creo que se pueda decir o mejorar en ese estilo, aunque posiblemente me equivoque.

El quinteto salía a escena sobre las 21.16 h. (ya había un retraso de un cuarto de hora de lo anunciado) y tras saludarse entre ellos cual equipo de fútbol, arrancaban cañeramente con Under Lug´s Sight” y con el aporte en instrumentos de viento (en esta ocasión de flautín o pito) de David García y del violín de Patricia San Martín. Continuando con“Riding Home”, encargándose de apoyar en coros el guitarrista Julián Yagüe al vocalista / bajo Gustavo Infantes “Gus”, quien tras acabar el segundo tema, daba las buenas noches y decía de dónde venían, presentando la siguiente canción, “The Path”. Canción que, al igual que la anterior que hicieron, se encuentra hasta ahora en su único disco “Tirikantam” (2011), y donde David se colgaba y soplaba la gaita, empezando ya parte de la peña a liarla al son de la música del quinteto.

Después de las palabras de Gus sobre haber acudido a emborracharse, y para que el público se moviera aún más, anunciaba la balada del disco: el comienzo instrumental de Warrior´s Sorrow (Full Moon Is Rising)”, con el melancólico sonido del violín, junto a la gaita, preámbulo de “Full Moon”. A la cual siguió “Wooden Pints”, donde la peña danzó y acompañó con palmas la fiestera y pegadiza versión del tema de los fineses Korpiklaani.

Gus alzaba su cuerno hacia el respetable y bebía, pidiendo que no decayera la fiesta, pasando a hacer una instrumental, An Dro”, para así descansar un poco, viniéndole bien, ya que contaba la anécdota de tener las costillas contusionadas tras haberse tirado sobre un colega estando de fiesta.

La nueva composición Eimos To Katum” fue introducida por las palabras de David, seguida de la instrumental “Tirikantam”, y otro nuevo tema “Kladimoi”.

La fiesta continuó con la instrumental “Gallaecia”, con David en el centro del escenario con su gaita sacando sonido de clásicas muñeiras, y Along With The Girls” (donde se presentó a los integrantes del grupo, enterándome después que el batería es Víctor Rodríguez “Vity”, entre otros batería de los desaparecidos Kondena, y me hubiera gustado hablar con él; y entregándole a la banda la placa de la asociación), agradeciendo antes la buena acogida por parte de Metalmancho, haciendo mención al jamón que había en el camerino, jejeje.

Acababan su genial descarga con The Great Feast”, un título que venía que ni pintado. Despidiéndose juntos cuando pasaba un sólo minuto de las once de la noche.

Sus canciones de Folk Metal fueron conquistando cada vez más a la peña, disfrutándolas con bailes, y a mí también me fueron gustando cada vez más según fue transcurriendo su gran actuación. A la cual, según luego me dijo Gus (¡¡¡muy agradecido, figura!!!), les faltaron por tocar “Sacred Wine II” y “Praise To The Vineyards”, por echársele el tiempo encima y por la lesión del bajista / vocalista.

Una introducción a eso de las 23.22 h. sonaba mientras Toxovibora, la banda más trallera del cartel, tomaban posiciones sobre las tablas y, tras acabar la intro, empezaron a dar caña con “Sois un fraude”, tal y como comienza su disco debut “Primer ataque” (autoeditado en 2012, y posteriormente lanzado por Art Gates Records a comienzos de este 2013). El vocalista Joaquín Fernández “Mudarra” coreando para que la gente lo siguiera.

Se pedía que subieran adentro el sonido del bajista Andrés Alcaraz para continuar repartiendo cera con Highschool Massacre”, animando a la peña el cantante, del cual empezaba a pensar que tenía una voz enérgica y echaba el resto berreando, pero sin embargo para mi le faltaba aún algo más de potencia en su registro.

Ahora se pedía voz para el batería, ya que iban a hacer su primera versión de la noche… Locust”de Machine Head, donde la parte de voces melódicas las hicieron Mudarra (quien después acabó arrodillado y con los brazos elevados y abiertos) y el batería Jorge “Kreggor”.

Parecían seguir no estando de acuerdo con el sonido que les llegaba dentro del escenario, pidiendo más volumen para uno de los guitarristas y para el bajo de nuevo. Mudarra comentaba que era un honor estar allí, resaltando el trato de puta madre de la asociación Metalmancho, haciendo amigos… pasando a tocar Víctima 63”, un tema a saco, que me recordó el Thrashcore de los primeros Soziedad Alkohólika, y con el cual hubo pogos entre el público más próximo al escenario. Siendo la canción de las propias que me gustó más hasta ese momento.

El cantante decía que uno de los monitores iba a explotar, pidiendo al maestro (técnico de sonido) esa intro que tenían por ahí, preámbulo de El día del juicio”, otro tema de su primer álbum, y donde los berridos finales del vocalista me parecieron regulares.

La siguiente, era dedicada para el amigo David, puesto que era su cumpleaños, realizando una versión de Bloodline” de Slayer, donde antes de acometerla se pidió que nos partiéramos el puto cuello. Dirigiendo Mudarra el micro hacia la peña para que cantara. Sinceramente, no me llegó a gustar, sobre todo por la voz.

Regresando a canciones del disco cayeron Muerte en directo” (donde resaltan los cambios de ritmo) y “Fanático” (comentando antes de tocarla que era el último tema y que el disco se podía pillar a tan sólo 6 euros en el puesto), destacaría el solo de guitarra de Eduardo Mellado (situado según mirábamos a la izquierda; en el sentido opuesto su compañero Luis Martínez). Sonando el bajo bien saturado, casi a punto de petar.

Para acabar definitivamente, y haciendo que se liara más entre el público, se marcaron dos versiones a temas de Pantera sin respiro: Mouth For War” (pidiendo que nos reventáramos el puto cráneo) y“Fucking Hostile”, donde se dirigió el micrófono para que se berreara con gusto. 

Cuando el reloj estaba a punto de dar las 0.15 h. daban las gracias a la ciudad y ponían fin a su concierto, el cual no llegó a gustarme del todo. Cierto que meten bastante caña, influenciados en concreto por el Thrash, especialmente el de los 90, pero el primer contacto auditivo con la mayoría de sus canciones no llegaron a calarme del todo. Además que el sonido no les llegó a hacer del todo justicia (ellos mismos dicen que padecieron con el sonido interior). Sumándole que lo que menos me convenció fue su cantante que, como he dicho anteriormente, berrea y le echa ganas, pero lo encontré demasiado lineal y falto de más potencia en su voz. 

La personal placa de recuerdo que le entregaba la asociación a cada grupo, con el logo de la banda en cuestión, se la dieron al concluir. 

El retraso respecto a los horarios previstos había ido aumentando con cada banda, y así llegábamos a las 0.40 h., cuarenta minutos de más de lo anunciado para el comienzo del último grupo del cartel, los valencianos Zarpa. Lo bueno que no importó para nada el retraso, porque tocaron todos los temas que tenían preparados para el concierto.

Desde que empecé a ver al cuarteto (Vicente Feijóo, Rafa Játiva, Vicente “Hueso” y Bienve Godoy) en directo allá por diciembre de 2004 (aunque en esa etapa llevaban el apoyo de un teclista) en Valencia (noche para el recuerdo por el concierto y por lo vivido y compartido) hasta la última ocasión, en mi tierra en abril de 2011, gracias a la asociación MetAlmería. Puedo decir que todos los conciertos han sido de notable hacia arriba, a pesar de haber tenido que lidiar muchas veces con injusticias / chapuzas de organizaciones, sonido, etc. Y el de esa noche fue otra demostración de lo que es un grupo profesional y serio haciendo Heavy Metal clásico, algo que lo vienen demostrando en los discos que llevan sacando desde la vuelta a la actividad, y ratifican con creces donde se debe, en el directo. Eso sí, como le dije con sinceridad a Vicente Feijóo, al rato de acabar el concierto, ya podrían empezar a cambiar algo más el repertorio, aunque claro, la explicación que me dio tiene parte de razón, porque en ciudades donde nunca han tocado (como en el caso de Granada), es normal que toquen los temas que vienen haciendo habitualmente y que suelen funcionar en directo.

Cerca ya de nueve años llevan ya con la misma formación, y lógicamente eso se percibe perfectamente, sonando muy compactos, sólidos, férreos, con fuerza, energía… todos unos “Máquinas”. Aunque esa noche, al menos desde el borde del escenario, la voz de Vicente se escuchaba baja, algo que deberían haber solucionado desde la mesa de mezclas, pero aparte de eso, aquello fue otro gran disfrute y gozo, y a pesar de que servidor no debería mover apenas la cabeza por problemas que uno padece desde hace dos años en la parte superior de la espalda…, fue imposible contenerse una vez más al escuchar en vivo y contagiarse ante antiguos y más recientes clásicos como “Cuero y cadenas”,“Luchadores de la paz”, “Ojo por ojo”, “La Zarpa y el Sable”, “Llega el castigador”

Después de editar “Las puertas del tiempo” (Karthago Records, 2012) no había podido verlos en directo, quedándome sin mi ración de Zarpa en vivo durante el 2012. Esta noche incluyeron en el repertorio tan sólo un par de temas del citado trabajo: “Rescátame”, el primer corte del álbum, y para mí uno de los mejores del disco; y “Esto es Heavy Metal”. Haciendo sólo uno del anterior, “Iberia” (Karthago Records, 2009), el ya clásico “Ángeles negros, demonios blancos”. Siendo el disco más representado de los cinco que han sacado tras su retorno “El yunque contra el martillo” (Karthago Records, 2007) -posiblemente mi favorito de los cinco- con los temas: “La Zarpa y el Sable”, “Un mundo perfecto, en un mundo siniestro”, “Fantasía” y “Los defensores del Rock”.

Momentos para destacar y recordar durante la demostración una vez más de la clase, calidad, y buen estado del cuarteto fueron: el intercambio / juego de voces entre Vicente y el público previo a “Rescátame”; el pequeño amago del guitarrista Rafa Játiva del clásico “Mistreated” antes de “¿Quién eres tú?”; enlazar la fabulosa instrumental “J. S. Bach” con “Luchadores de la paz”; el no saber qué pintan pogos en un concierto de Heavy Metal, pero más aún durante el tema “Esto es Heavy Metal”; el momento gracioso de decirle Vicente a alguno que se callara mientras explicaba en la historia que se basaba “La Zarpa y el Sable”, respondiéndole que ya lo sabían, y el alma máter comentar que era para quien no había escuchado la historia, jejeje; la petición antes de tocar “Un mundo perfecto, en un mundo siniestro” para que tocaran “Buscando hachís”, respondiendo Vicente con gracia que esa no estaba en ningún disco, jejeje; y la entrega de la placa de Metalmancho antes de despedirse con “El tren para el Infierno”.

Estuvieron sobre las tablas próximo a la hora y media, demostrando una vez más desde hace ya unos cuantos, muchos, años, que de los grupos de Heavy Metal clásico e históricos en España no tienen rival, aunque muchos no se enteren, o no lo reconocen, y siguen anclados con sus ídolos de juventud, quienes desde hace años poco convencen, tanto en discos como en directo.

Sólo queda acabar agradeciendo a Metalmancho (JuanFe, Tonino, “Rana”… y todas las demás personas que se lo trabajaron desde la asociación desinteresadamente por su amor hacia el Rock y el Metal) el confeccionar un buen cartel variado, sin ser más de lo mismo, y sin necesidad de tener que irse a “pescar” al extranjero… y que sean por muchísimos años más; y a las cuatro mozas y cinco mozos procedentes de Valencia que tan buenas horas me hicieron pasar.

Texto y fotos: Starbreaker