MSG + RADIOZ – Domingo 2 de junio de 2013, sala Arena (Madrid)

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No recuerdo las veces que he tenido la oportunidad de disfrutar de Michael Schenker en directo. Sé que la primera fue en 1983, abriendo para Iron Maiden en aquella gira de “Piece of Mind”. Desde entonces han sido muchas las ocasiones en las que nos ha visitado, y en la mayoría de ellas he estado presente. Unas veces como teloneros y otras como cabeza de cartel, en ocasiones centrado y estable y otras renqueante de sus adicciones o de sus depresiones. Pero siempre cumplidor, se ha mostrado como uno de los mejores guitarristas de la historia del rock.

Una vez más, no quise perderme a una de las leyendas vivas del rock de todos los tiempos, así que me planté bastante pronto en la madrileña sala Arena, dispuesto a estar en las primeras filas, ya que el aforo estaba totalmente vendido.

RADIOZ

El grupo telonero era RadioZ, totalmente desconocidos para mi. El mismo día del concierto me había informado de forma somera, y por ello sabía que son alicantinos y que tienen 2 discos en el mercado: “RadioZ” (2010) e “Invisibles a la luz” (2011). Y para de contar.

Quizás por el look de los músicos o por algún comentario que me había llegado de alguien que había indagado más que yo, me esperaba un grupo de pop-rock que no encajaba en un concierto de hard rock. Pero el caso es que me gustaron y me alegré de descubrirles. No es un grupo de hard, pero la etiqueta pop-rock es demasiado suave para lo que estos chicos despliegan sobre un escenario, con un set en el que combinan la melodía con la fuerza que imprime, sobre todo, José Ignacio Gras (guitarra y voz). El grupo lo completan Pascual Sanchís (bajo), Roberto Díaz “Tito” (batería) y el guitarrista sueco Jimmy “The Vagabond”, de más apariencia hippy-rockera, que demostró buenas maneras con su instrumento.

Quizás atenazados por los nervios de actuar ante un público tan amplio, su inicio de concierto con “Descargas eléctricas” fue algo dubitativo. Sin embargo, su set fue asentándose y ganando fuerza. “Todo parece ir bien” les fue entonando, aunque sí pareció algo fuera de lugar al ser de las más pop-rock de su repertorio.

Si he de ser sincero, su tercer tema de la noche fue el que me enganchó: “Perdido” sonó con mucha fuerza, demostrando que su elección para esta noche había sido acertada. Tras “No es para ti”, en el que bajaron un tanto el nivel, su concierto recobró la fuerza hasta el final con grandes temas como “Desconectado”, llena de fuerza.

El único tema recuperado de su primer disco fue “Una persona normal”, tras la que tocaron “Muertos despiertos” y “Ángeles”, un tema nuevo que sonó como un cañón.

RadioZ se despidió con “Invisibles a la luz”, dejándonos un buen sabor de boca y dejando las espadas en todo lo alto a la espera de la estrella de la noche. 

Y la estrella era Michael Schenker, por supuesto. Para los que no conozcan en profundidad la trayectoria de este grandísimo guitarrista, decir que se dio a conocer cuando era un adolescente en la primera formación de Scorpions, junto a su hermano Rudolf. De allí, apenas cumplida la mayoría de edad, se trasladó a Inglaterra para enrolarse en UFO, donde se convertiría en la estrella que es hoy. Los alemanes Scorpions le sustituyeron por el también enorme guitarrista Ulrich Roth (hoy llamado Uli Jon Roth), con quien conformaron una legendaria formación en los ’70. A finales de 1978, tras la gira de “Taken by force”, Ulrich Roth deja la banda y Scorpions encuentran sustituto en la persona de Mattias Jabs. Pero Jabs no era el gran guitarrista que es hoy, sino que estaba bastante verde, lo que obliga a la banda germana a pedir a Michael Schenker que participe también en el disco y les acompañe en la gira posterior. Este disco es “Lovedrive”, y en él Michael Schenker participa en 3 de los temas: “Another Piece Of Meat”, la instrumental “Coast To Coast” y la propia “Lovedrive”.

El disco vio la luz en febrero de 1979 y ahora, 34 años después, Michael Schenker ha querido rendir un homenaje a ese disco bautizando la gira como “Lovedrive Reunion Tour”, contando en su banda con la base rítmica clásica de Scorpions en los ’70 y ’80: Francis Buchholz (bajo) y Herman Rarebell (batería). Como cantante, un viejo conocido de los amantes al hard rock como el vocalista Doogie White, cuya mayor aportación a la historia del rock es su inclusión en Rainbow, con quien grabó “Strangers in us all”. También ha pertenecido a la banda de Yngwie Malmsteen (con quien grabó los discos “Unleash the fury” y “Attack!!”), y Rata Blanca (“The Forgotten Kingdom”), además de otros grupos de menor calado. La banda se completa con el guitarrista y teclista, cuyo mayor logro hasta el momento había sido acompañar a Vinnie Moore en su proyecto en solitario.

En la sala Arena se respiraba el ambiente de las grandes ocasiones. Con el aforo prácticamente completo, incluida la parte superior, se sentía la satisfacción de estar ante un gran día. Sin mucha demora, una vez eliminado del escenario todo el backline de RadioZ, la banda tomó posiciones en el escenario, atacando con “Lovedrive” y “Another Piece Of Meat”, toda una declaración de intenciones por lo explicado al inicio de esta crónica. Con la banda pletórica y mucha fuerza, se notaba que habían salido a comerse el escenario.

Me llamó la atención la disparidad de imagen de los músicos. A Herman Rarebell y a Francis Buchholz se les veía felices, como si no hubiera pasado el tiempo para ellos. A pesar de su edad, mantienen un aspecto sano y jovial. La imagen de Doogie White es la de un perro viejo curtido en mil batallas. Muy bien de voz en todo el concierto, se le vio siempre cómodo en el escenario. Wayne Findley rompía con la imagen de sus compañeros. Su look es la de un fan de Dimebag Darrell, desde por su físico como hasta por su forma de moverse en el escenario, pasando por el modelo de guitarra que utiliza.

Y Michael Schenker… daban ganas de darle un bocadillo. Con una delgadez extrema y un gorro de lana sobre el que siempre tuvo unas gafas de sol, físicamente dejaba ver las secuelas de sus excesos. Pero, como siempre, demostró ser uno de los mejores y más limpios guitarristas que podemos ver sobre un escenario.

El set estaba compuesto en bloques muy definidos, algo de lo que no tardamos en darnos cuenta. Tras los dos primeros temas rescatados de aquel “Lovedrive”, continuaron con el bloque dedicado a la carrera en solitario de Michael Schenker Group: “Assault Attack”, la siempre aclamada “Armed & Ready”, que como todos los temas que se incluyeron en el histórico “One night at Budokan”, son recibidas con enorme entusiasmo y cantadas hasta la extenuación por el público. “Into The Arena” sonó brutal, quizás sea la instrumental por definición de la historia del hard rock y así fue acogida. “Rock My Nights Away” fue todo un lujo en el que se lució Doogie White, muy bien de voz, y la limpieza y precisión de Michael Schenker, perfecto toda la noche.

“Attack Of The Mad Axeman” y “Lost Horizons” seguían perteneciendo a su etapa clásica en solitario, no así “Before The Devil knows You’re Dead”, tema compuesto entre Michael Schenker y Doogie White para el disco “Temple of Rock” y que fue dedicada al fallecido Ronnie James Dio.

Sólo nos quedaba un tema de aquella terna grabada por Michael Schenker para aquel “Lovedrive”, la instrumental “Coast To Coast”, situada estratégicamente en esta parte del repertorio para dar un respiro a la voz de Doogie White, quien estuvo muy bien toda la noche pero que agradecía estos momentos de descanso.

A su vuelta, un nuevo bloque, en este caso dedicado al paso de Michael Schenker por UFO. Y fue un recorrido pletórico por temas de una calidad suprema como “Shoot Shoot”, la siempre aclamada “Only You Can Rock Me”, “Let It Roll”, “Too Hot To Handle” y“Lights Out”, unos temas históricos en los que Michael Schenker se luce especialmente, y tras los cuales se despidieron “de mentira” por primera vez.

Tras unos minutos de reclamo, volvieron a las tablas con la artillería pesada preparada para que aquella noche no se nos olvidara nunca. Para empezar, nos pidieron que cantáramos “Holiday”, a la que eliminaron la parte rápida. Desde un principio, la cara de asombro de los músicos, sobre todo Doogie White, indicaba que nuestra respuesta superaba sus expectativas. Inenarrable.

Con este subidón, otro tema de Scorpions como “Rock You Like A Hurricane” nos volvió locos. Toda la sala saltando, cantando y disfrutando del momento. Tras ella… “Rock Bottom”, que nunca puede faltar, con ese inmenso solo central que alargó el tema hasta los 12 minutos, aunque he de decir que vi a Michael Schenker ya un poco cansado.

Nueva despedida y nuevos vítores del público para reclamarlos, tras los cuales nos tenían preparados dos últimos temas de propina, sendos clásicos de Scorpions y UFO como fueron “Blackout” y “Doctor Doctor”, con banda y público entregados hasta el final.

La sensación entre todos los presentes era unánime: ¡conciertazo! Con un set de lujo, una banda en plena forma con unos músicos históricos con experiencia y ganas de demostrar que siguen siendo importantes. Un concierto para recordar y mantener en la memoria para muchos años. Lo siento por los que se lo perdieron.

Texto y fotos: Shan Tee