
Como viene siendo habitual en la agenda metalera desde hace ya unos años, una nueva edición del Leyendas del Rock tuvo lugar en el mes de Agosto. En concreto, esta octava edición del festival se celebraba los días 8, 9 y 10 de Agosto y presentaba algunas novedades con respecto a ediciones anteriores. La más importante de ellas era el nuevo emplazamiento al que se había trasladado, desplazándose desde la anterior localidad murciana de Beniel hasta el alicantino pueblo de Villena. Otra novedad destacable era que en esta ocasión el recinto iba a contar por primera vez con tres escenarios para las actuaciones. Además, después de un par de años un poco más austeros, el festival volvía a retomar las tres jornadas de duración (la primera de ellas gratuita) repletas de bandas, muchas de ellas internacionales y de gran peso en la escena metalera. Podría decirse sin lugar a dudas que esta edición se presentaba como la más ambiciosa del festival hasta la fecha.
Aunque es cierto que año tras año un gran número de bandas repiten su presencia en el cartel, el resultado final me parecía lo bastante atractivo como para volver a una nueva edición, después de mi ausencia en los dos últimos años. Para la ocasión, iba a poder disfrutar de la buena compañía de mis queridos compinches Sebas y Antonio, por lo que la diversión estaba garantizada.

Antes de entrar en materia sobre las actuaciones que pude presenciar, me gustaría comentaros mi visión acerca de algunos aspectos del festival. Lo primero, felicitar a la organización por su labor, ya que el festival fue en líneas generales un éxito. Hay que tener en cuenta que es casi imposible que la celebración de un evento de este tipo salga a la perfección, ya que son muchísimos los factores de los que depende que esto suceda, no obstante, una vez finalizado el festival, las sensaciones con las que me quedo son bastantes positivas y creo que la organización ha hecho un buen trabajo.
Por otra parte, uno de los aspectos que revisaría para futuras ediciones es el número de actuaciones, cosa que no me convencía cuando se publicó la distribución de bandas y que una vez finalizado el festival sigo pensando. Creo que el cartel contaba con una excesiva cantidad de bandas. Yo reservaría un buen número de ellas para posteriores ediciones, evitando así no repetir la mayoría de grupos edición tras edición y permitiendo que todas las bandas tuvieran tiempo suficiente para realizar una actuación completa, ya que los 50 minutos del tercer escenario (al que se llamó Mark Reale) se me hacían muy insuficientes, sobre todo para bandas con una más que extensa trayectoria. De esta forma, también se evitarían tantos solapamientos en los horarios que impiden a mucha gente ver actuaciones completas de grupos que realmente le interesan, hecho que a mí me afectó en bastantes ocasiones. En cambio, lo que sí me pareció todo un acierto en los horarios, fue retrasar el inicio de las actuaciones. En el mes de Agosto, en casi cualquier lugar del levante, una actuación entre las 12 de la mañana y las 3 de la tarde está condenada al fracaso. Por eso, empezar sobre las 5 de la tarde, cuando al menos la gente ya ha podido comer y reposar un poco y el sol no está en su máximo esplendor, se hace más llevadero para el público, como así se demostró en la buena respuesta de los conciertos de apertura.
Una de las cosas más positivas de esta edición ha sido sin duda el acertado recinto en el que se ha celebrado, me ha parecido fantástico. El lugar elegido, el extenso polideportivo de Villena, disponía de todo lo necesario para albergar un festival de estas características. Éste estaba compuesto de un campo de fútbol de césped natural con bastante espacio a su alrededor y rodeado de árboles. Los dos escenarios principales, llamados Jesús De La Rosa y Azucena, estaban ubicados uno al lado del otro en un fondo del campo, por lo que el espacio era más que suficiente, permitiendo a la gente descansar, sentarse y tumbarse en el césped mientras las actuaciones tenían lugar. El campo estaba rodeado de diversos puestos de merchandising y comida de todo tipo. En uno de los laterales del campo de fútbol se encontraba una gran barra cubierta que proporcionaba una considerable zona de sombra en la que se refugiaban gran parte de los asistentes en horas punta de sol. El recinto se extendía al otro lado del campo del fútbol y subiendo un poco de pendiente se encontraba un pabellón semicubierto, que en realidad era una pista deportiva con unas pequeñas gradas en uno de los laterales. Allí se encontraba el tercer escenario de nombre Mark Reale y otra barra más de bebida. Este escenario era mucho más modesto en equipo e iluminación y en él actuaron bandas menos multitudinarias pero no por ello de menor calidad. No muy lejos de allí estaba la zona acotada donde se ubicaba la piscina del polideportivo, con una extensa zona verde que permitía relajarse a todos los asistentes que adquirieron el pase especial de acceso.

Los precios de las barras fueron bastante razonables, con los minis a 5 euros, los refrescos a 2 y el botellín de agua a 1 euro. Comparado con el festival Sonisphere de este mismo año, donde clavaban 8 euros por el mini y 2 por el agua, resultaba hasta barato. Para intentar mantener el recinto lo más limpio posible la organización tomó iniciativas similares a la de festivales europeos y a cambio de entregar un número de vasos usados recompensaban a la gente con dinero.
En cuanto al sonido del festival, salvo un par de problemas técnicos puntuales, fue bastante bueno en general, sobre todo en los escenarios principales. En esta edición, éstos volvían a ser cubiertos y de mayores dimensiones que en años anteriores, contando con un completo juego de luces y un equipo de sonido más potente. En el escenario Mark Reale, el sonido no es que fuese malo, pero influyó el hecho de estar bajo techo cubierto de chapa, donde siempre es más difícil sonar bien. Hay que tener en cuenta que el equipo técnico también era menos sofisticado y las bandas también disponían de menos tiempo para probar, apenas unos minutos entre una actuación y otra. En cualquier caso, la mayoría de las actuaciones sonaron de forma correcta. Mucha gente se quejó del bajo volumen de los escenarios principales y quizá es cierto que en ocasiones se echaba en falta un poquito más de potencia, pero a mi juicio, estuvo a un nivel razonable. Personalmente prefiero la calidad de sonido, aunque haya que sacrificar un poco de potencia, antes que la maraña de ruido inaudible o ensordecedora que en varios festivales he tenido que sufrir. Para mí, el sonido del festival fue bueno en líneas generales.

La nota negativa del festival la ponía el desolador aspecto del camping. Afortunadamente, yo no tuve que sufrirlo, pero se veían a simple vista las “malas pintas” que tenía, ya que estaba a escasos metros de la entrada al recinto. Aquello no era más que un descampado de tierra con muchas tiendas de campaña bajo un sol de justicia. También es cierto que no se veía una solución fácil, ya que por las inmediaciones no se divisaba alternativa alguna donde situar un camping decente. Es un aspecto que la organización tiene que cuidar para la próxima edición y aunque no es sencillo, debe pensar y trabajar más en ello e invertir un poco más en acondicionar y mejorar de alguna forma el camping, ya que se trata de algo vital para un festival de varios días de duración.

En cuanto a la jornada de apertura o presentación, aparte de no poder asistir por ser jueves día laboral, tampoco nos interesaba en exceso la oferta de bandas que había (salvo alguna excepción), ya que servidor no congenia mucho con la idea de las bandas tributo (sobre todo si la banda que recibe el tributo está aún en activo, vendiendo millones de discos y haciendo tours infinitos; por mucho que se tenga la bendición del Papa para ello) las cuales conformaban la mitad del plantel de ese primer día. Pero bueno, esto es simplemente una cuestión de gustos o prioridades. No obstante, hay constancia de que la jornada de apertura del jueves fue todo un éxito de asistencia, y es que el hecho de ofrecer entrada libre y contar con bandas “aptas” para todo tipo de público como son Medina Azahara y Mojinos Escozios es garantía de un lleno asegurado, a la vez que un regalo para muchos de los residentes no metaleros de Villena y alrededores.

Ahora sí, comenzaré a desgranar lo que pude presenciar y disfrutar en mi experiencia durante las dos jornadas principales de festival.
Viernes 9 de agosto
La jornada del viernes se presentaba intensa, siendo para mí el día más cargado e interesante del festival. Desafortunadamente, no pudimos estar presentes todo lo temprano que hubiéramos deseado. El punto de encuentro fue Alicante, ciudad en la que actualmente resido, así que ya teníamos claro cuál iba a ser el lugar de hospedaje. Somos ya perros viejos en esto y preferíamos hacer el viaje Alicante-Villena y viceversa, antes que dormir en un camping de festival. También es cierto que nos hemos vuelto un poco más señoritos con el tiempo, todo hay que decirlo, jaja. Tras salir del trabajo a las 15:00 horas, el tiempo se marchó volando. Primero quedé con Antonio, que se había pegado el viaje en bus desde La Aldeilla (El Ejido). Acto seguido, comimos unas pizzas y descansamos un rato. Un poco más tarde nos recogía Sebas, que venía de su visita a tierras catalanas (menuda paliza al volante se pegó el tío). Sin perder ni un segundo, partimos echando mecha desde Alicante con dirección Villena para intentar llegar a tiempo a las actuaciones de Doro / Crisix.
Tras casi 50 minutos de recorrido y una vez estacionado el coche, estábamos por fin en frente del acceso al recinto. Como es habitual en cualquier festival, la primera tarea a realizar fue obtener la pulsera que permite entrar y salir del recinto en cualquier momento. Afortunadamente, tanto para canjear entradas anticipadas así como para recoger pases de acreditación e invitación no había excesiva cola, por lo que pudimos acceder rápidamente al recinto. En cambio, no era así para la venta de entradas en taquilla, que contaba con un buen puñado de personas haciendo cola.
Una vez dentro, tras superar la correspondiente supervisión de los guardias de seguridad de la entrada, que simplemente comprobaban la pulsera con un vistazo rápido, se podía escuchar con mayor claridad el sonido procedente de las actuaciones. Tras andar unos cuantos metros, nos encontramos con el campo de fútbol y al fondo los dos escenarios principales, en uno de ellos actuando Doro, delante de un buen número de gente. Tras dudar apenas unos segundos hacia dónde dirigirme, fui a toda prisa hacia el tercer escenario, donde ya estarían actuando Crisix, a los que tenía bastantes ganas de ver.

A pesar de lo tentador que era escuchar a Doro en el escenario principal nada más entrar, ya traía en mente que la actuación que quería presenciar era la de los catalanes Crisix. Este era uno de los varios solapamientos en los horarios que me repercutía, puesto que de buena gana hubiese visto también el concierto de la veterana alemana.
Hace unos años tuve la oportunidad de verles en el Heavy Metal Espectros de Murcia del 2011, cuando todavía se hacían llamar Crysis, antes de la salida de su primer disco. A pesar de que por aquel entonces ya conocía de su existencia y de la buena reputación que estaban cosechando, al final solamente les vi en un par de temas y opté por reponer fuerzas e ir a cenar. En otra ocasión, poco tiempo después, su concierto en Almería junto a The Eyes fue cancelado, así que mis ganas de verles en vivo eran considerables y quería quitarme la espina de una vez.
Antes de llegar a la carpa donde se encontraba el tercer escenario ya podía distinguir que los temas que estaban interpretando no eran propios de Crisix, lo que me hacía presagiar que la actuación ya iba bastante avanzada. Nada más divisar el escenario pude comprobar que efectivamente mis sospechas eran ciertas ya que la banda estaba ejecutando un medley de covers que suelen realizar en todos sus conciertos hacia la mitad / final del show. Lo más curioso de este medley es que los miembros de la banda intercambian sus instrumentos entre ellos, demostrando así que no solo dominan perfectamente su propio instrumento sino que también son capaces de defender otros con bastante solvencia. Además, junto a ellos se encontraba también colaborando a las voces Armand Valeta, cantante y guitarrista del grupo ’77, amigo de la banda. El cover que ejecutaban cuando llegué era “Antisocial”, tema original de los franceses Trust que Anthrax ha hecho suyo y que de hecho, Crisix es la versión que interpreta.
Tras volver cada músico a su instrumento habitual empezaron a sonar los ritmos reggae del inicio del tema “Brutal Gadget” de su primer largo, “The Menace”. Esta canción describe bastante bien la esencia del grupo, es decir, esa crudeza de thrash actual y potente con toques de humor en determinadas ocasiones en las que demuestran ser unos auténticos cachondos. Una prueba de ello fue cuando el vocalista Juli sacó un par de maracas en la festiva estrofa final, haciendo alusión a lo que comenta la letra del tema e invitando a todo el mundo a cantar con él.
Continuaron con “Bring’em To The Pit” de su reciente disco “Rise… Then Rest”, sonando ésta de forma aplastante. Como viene siendo habitual en los estilos más potentes del metal, la gente participaba constantemente durante todo el concierto en los mosh, circle pit y todo tipo de “danzas”. Incluso en este tema, la propia banda hizo un parón para invitar al respetable a realizar una variante nueva de wall of death que ellos mismos han bautizado como “football of death” y que básicamente consiste en lo mismo pero con un par de grandes balones hinchables en medio del pasillo, los cuales debían ser el blanco de todo participante. Sin encontrarse del todo llena y a pesar de estar Doro actuando en uno de los escenarios principales, la cancha donde se ubicaba el tercer escenario presentaba una considerable afluencia de público, del cual gran parte fue partícipe en este personalizado wall of death.
Tras la “batalla campal” con los balones, sólo quedaba tiempo para un tema más, este no podía ser otro que su ya clásico “Ultra Thrash”, que sonó rápido y potente como en el disco y donde definitivamente, tanto la banda, muy activa en todo momento, como el público congregado, enloqueció.
Te podrán gustar más o menos pero es indiscutible que a pesar de su juventud tienen unas tablas y un saber hacer de alto nivel. Bajo mi punto de vista su último disco está a la altura del anterior y cada vez son más populares, prueba de ello es la cantidad de camisetas que se podían ver con su frase impresa “Ultra Fucking Thrash” que muchos de los asistentes vestían en el festival.
Más tarde pude comprobar que realmente sólo me perdí los tres primeros temas de la actuación, “Rise… Then Rest”, “Dead by the Fistful of Violence” y“Scars of the Wolf”, y es que el tiempo de actuación con el que contaban era demasiado corto, apenas 45 minutos. Como parte negativa también tengo que decir que a veces prolongaban demasiado la pérdida de tiempo con cosas como el wall of death. Incluso yo, personalmente, hubiese preferido que obviaran el medley en pos de tocar más temas propios de sus dos discos, que dan para mucho, y dejar el resto para sus shows propios. En cualquier caso, a pesar de quedarme con ganas de más y en espera de poder verles en un concierto propio completo, sobresaliente actuación de Crisix que dejó a todo el mundo exhausto.

Mientras íbamos posicionándonos en un buen sitio para disfrutar de la descarga de Testament, pudimos presenciar en el escenario contiguo los últimos temas de la actuación de Sabaton. La música que realizan los suecos no me atrae mucho y bastantes horas de actuaciones seguidas nos esperaban con Testament, Kreator, Venom y Azrael como para añadir otra más, aunque bien es cierto que los temas que pude verles en directo no me desagradaron, ya que desprendían mucha fuerza, buena ejecución técnica y además gozaban de un buen sonido.
Pasaban unos cuantos minutos de las 10 de la noche, hora prevista del inicio de la actuación de Testament, pero éstos no aparecían en escena. En el escenario podíamos ver un gran telón con imágenes de la portada de su último disco, “Dark Roots of Earth”, y los técnicos de sonido probando los distintos instrumentos insistentemente. Esto provocó que las actuaciones posteriores arrastraran el retraso en el inicio, pero lo cierto es que hasta ese momento, todas habían ido con bastante puntualidad, de hecho, esa fue la nota predominante durante todo el festival, salvo alguna excepción como en este caso.
Pasados casi 20 minutos, se apagaron completamente las luces y comenzó a sonar la intro que nos indicaba que por fin todo iba a dar comienzo. La primera canción en sonar fue “Rise Up”, tema que abre también su último trabajo y que están presentando en esta gira, donde la primera parte del repertorio se basa prácticamente en este “Dark Roots of Earth”, disco que a mí me ha gustado bastante. Personalmente creo que los últimos lanzamientos de Testament están más que a la altura de las circunstancias.
Continuaron con “More Than Meets The Eye” de su anterior disco, tema bastante coreado por los presentes, que demostró haberse ganado un hueco en el repertorio. Los siguientes temas que ejecutaron pertenecen a su reciente álbum y son los mismos que la banda viene interpretando a lo largo de la presente gira, estos fueron “Native Blood”, “True American Hate” y “Dark Roots of Earth”. El segundo de ellos desató una sorprendente respuesta del público, incluida la de servidor, pues se trata de mí tema favorito del disco. En cambio, la canción que da nombre al álbum relajó en exceso al público por momentos.
Tras una primera parte basada en su último trabajo, el setlist pasó a centrarse en temas más clásicos de los californianos. El primero en caer fue “Practice What You Preach”, que volvió a levantar de nuevo al respetable y donde pareció que Chuck Billy tuvo algún lapsus al recordar la letra.
Continuaron con tres canciones consecutivas de su segundo álbum discográfico. El primero fue “Into the Pit”, muy celebrado por el personal, que empezaba a venirse arriba cada vez más, le sucedieron “The New Order” (canción que da título al disco) y “The Preacher”.
El sonido durante toda la actuación fue bastante bueno, un poco embarullado al principio, pero mejorando a medida que pasaron los primeros temas. Estaba expectante en este sentido, puesto que la única vez que había tenido oportunidad de verles fue en Zaragoza, allá por el 2009, junto a Judas Priest y Megadeth, concierto en el que sonaron realmente mal, donde quizá tuvo mucho que ver el recinto, la plaza de toros cubierta.
Le tocaba el turno a “Alone In The Dark”, de su primer disco “The Legacy”, con el que la banda continuaba demostrado su buen estado de forma. La calidad técnica de la banda es más que obvia, destacando la labor a la guitarra del virtuoso Alex Skolnick, con sus sofisticados solos, su peculiar postura con la guitarra en vertical y su característico mechón blanco en el cabello. También formidable Chuck Billy, haciendo air guitar con su inseparable pie de micro (de color verde fosforito en esta ocasión) como es habitual en él y con un chorro de voz aplastante, cada vez más grave, más gutural, pero sin perder ni un ápice de voz.
La actuación iba a llegar a su fin con dos temas del potente álbum “The Gathering”. El ultra cañero “D.N.R. (Do Not Resucitate)”, y por último, “3 Days In Darkness”, con un coreado estribillo, siendo ambos los temas más bestias del repertorio por su contundencia.
Me dio la impresión de que el final fue un poco inesperado y se les quedó en el tintero “Over The Wall”, un tema que sí están interpretando habitualmente en las demás actuaciones de la gira. Posiblemente, esto se pudo deber al retraso inicial del comienzo, provocándoles un recorte en los 80 minutos de actuación de los que disponían. Sinceramente, yo veo más apropiado todo un clásico de la banda como es “Over The Wall” para cerrar la actuación en un festival que “3 Days In Darkness” (sin desmerecer este gran tema, por supuesto).
En resumen, puedo decir que la actuación de Testament en el Leyendas del Rock ha sido más que notable, aunque por instantes me pareció un poco fría.

Sin apenas tregua tras el concierto de Testament, nos esperaban Kreator en el escenario Jesús De La Rosa con más thrash metal. Se producía aquí otro “dilema” para mí, a consecuencia del solape de horarios, ya que tenía que decidir entre ver a Centinela, una de mis bandas nacionales favoritas, o Kreator, un plato fuerte del cartel. Finalmente, como a los de Albacete los he podido ver en bastantes más ocasione y su show sería de corta duración, basado en su reciente disco de versiones, opté por el concierto de los germanos, que en su anterior visita al Leyendas del 2008 me dejaron con ganas de más por los diversos fallos técnicos que sufrieron.
Empezaba a sonar la intro “Mars Mantra” que abre su último trabajo y allí estábamos congregados algo más de público que previamente con Testament. Sobre el escenario se podía ver un gran telón con la portada del disco y algo más de decoración bajo la gran tarima de la batería, que también contaba con pies de micro y escaleras para que los componentes pudieran subirse a ella. Tras la intro, al igual que en el disco, empezó “Phatom Antichrist”. Desde el inicio, el sonido fue bueno como en casi todas las actuaciones que presencié, sin embargo, al poco de comenzar el segundo tema, “From Flood Into Fire”, también de su reciente álbum, dejó de sonar por los altavoces la música, escuchándose sólo por los monitores de los músicos que dejaron de tocar rápidamente, marchándose en seguida del escenario. Sin ningún tipo de información al respecto, el parón empezó a prolongarse, y me empecé a preguntar si debía irme largando a ver la actuación de Centinela. No daba crédito, en esta edición Kreator volvían a tener de nuevo problemas técnicos, como en su anterior visita, ¡qué mala suerte! Pasaron casi 20 minutos cuando al fin parecía que aquello iba a remontar el vuelo, ya que volvieron a salir los técnicos a probar instrumentos a toda prisa. Al poco de esto, empezaron a salir los músicos y pudo continuar de nuevo el concierto.
Para levantar el ánimo de los asistentes no pudieron hacerlo de mejor forma que con la rapidísima “Pleasure To Kill”, que provocó el alboroto de las masas. De ahí en adelante, todo fue a más y a pesar del apagón sufrido el concierto mereció la pena.
Seguían sucediéndose los temas, “Hordes Of Chaos (A Necrologue For The Elite)”, “Death To The World” y “Enemy Of God”. La intensidad tanto del público como de la banda no bajaba en ningún momento sino todo lo contrario, y con el comienzo de “Phobia” se seguía aumentando más aún. Mille Petrozza preguntaba si estábamos listos para más y nos recordaba que era especial para ellos tocar en España, acto seguido anunciaba que el próximo tema sería el clásico “People Of The Lie”.
Se podía ver a la banda en su línea, al bajista Christian rompiéndose el cuello en todo momento, al guitarrista Sami algo más estático pero efectivo en la ejecución de sus solos, a Petrozza con sus típicos gestos y más dinámico por la posibilidad que le brindan los distintos pies de micro instalados tanto en el escenario como en la tarima, que le permitían ir de un lado a otro.
Era el turno de uno de los nuevos singles, “Civilization Collapse”, que fue bien acogido. Tras un mini parón, comenzó a escucharse la intro grabada “The Patriarch” y casi todos sabíamos que le iba a seguir “Violent Revolution”, uno de los temas más populares del grupo en la última década.
Se acercaba la recta final con “United in Hate”, otro tema más de su reciente “Phantom Antichrist”. Sami interpretó la introducción del tema con una guitarra acústica desde la parte derecha de la tarima, demostrando sus virtudes técnicas a las cuerdas, tras ello, arrancó el tema con fuerza.
Con una gran bandera en mano, con el logo de Kreator impreso, Petrozza advertía que la siguiente canción sería “Flag Of Hate”, y prácticamente seguida, llegó el apoteósico final con “Tormentor” y el correspondiente alboroto general del público ante la buena respuesta del conocido tema.
Fue una pena el corte técnico que sufrieron, pero aun así el concierto mereció la pena. La duración se vio afectada, pero se pudo ver a la gente disfrutar de la intensa actuación. Las tres veces que he podido ver a Kreator en directo han sido en festival y ésta ha sido sin duda la mejor de ellas.

Más de tres horas seguidas de pie delante de los escenarios empezaban a pasar factura, pero los telones negros con ilustraciones típicas de Venom colgados en el escenario Azucena nos recordaban que en breves instantes daría comienzo la primera actuación del trío británico en tierras hispanas.
Antes de nada, comentar que nunca he sido un gran seguidor de la trayectoria de Venom y verdaderamente conozco poco más que los hits más populares de la banda y algún tema desperdigado de lo nuevo que han sacado, pero no por ello iba a dejar de ser una cita atractiva, dada su trayectoria e influencia en la historia del metal así como el hecho de que fuese su primera visita por estas tierras.
Se oscureció el escenario casi por completo, quedándose iluminado sólo por unas luces color rojo infierno, acto seguido comenzó a sonar la intro de rigor mientras iba saliendo la banda a escena, la mayor ovación se la llevó Cronos (bajista y vocalista), último en aparecer. Tras esto, rápidamente empezaron a tocar el tema “Black Metal”, canción que el público reconoció en seguida y que cantó bien alto su estribillo. Había bastante gente viendo a los de Newcastle, sin duda fue uno de los conciertos que congregó mayor afluencia de público del festival.
Le siguió otro clásico, “Leave Me in Hell”, perteneciente también a su álbum “Black Metal” de 1982, con lo que todo el mundo parecía encantando.
Tras un intenso inicio a base de clásicos, le tocaba ahora el turno al material más reciente de la banda, y “Hammerhead” de su última obra “Fallen Angels” era el siguiente en sonar. Es uno de los pocos temas nuevos que conozco y a mí particularmente me gusta.
Buen comienzo de actuación donde se puede comprobar que Cronos está casi como siempre (pero con menos pelo, todo hay que decirlo), en buen estado de forma física y vocal, con mismas poses y ataviado con su indumentaria característica. Quién me sorprendió gratamente fue Danté a la batería, era un constante no parar, todo un espectáculo verle “golpear” su instrumento. Realizando una buena labor, aunque un poco más estático, podíamos ver a Rage a la guitarra. Ambos llevan ya unos cuantos años en el grupo acompañando a Cronos, único miembro original.
El cansancio hacía mella y a partir de aquí decidimos irnos hacia atrás para sentarnos y reposar, a la vez que contemplábamos la actuación, ya que si algo bueno tiene el nuevo recinto del festival es que al ser de césped te permite escuchar la música, incluso ver las actuaciones, mientras estás descansando.
En los siguientes minutos de actuación la banda interpretó un par de medleys en los que fusionaban temas de distintas etapas de su carrera discográfica. Fragmentos de las canciones “Bloodlust”, “Possessed” o “Schitzo” fueron algunas en sonar. Sé que confeccionar un setlist para intentar contentar al máximo número de seguidores no debe ser fácil con una extensa carrera discográfica, pero a mí personalmente, este tipo de medleys no me van. Prefiero menos cantidad pero temas íntegros, cuando se “amputa” un tema éste pierde su gracia…
Después de los “popurrís”, siguieron presentando temas de sus discos más recientes, “Hail Satanas”, de su último disco y “Antechrist”, del penúltimo. Con esto dejaban bien claro que no están dispuestos a vivir del pasado únicamente y apuestan por material de toda su carrera.
Estábamos algo más descansados y habíamos podido ver una variada parte de la actuación de Venom, así que sin darle muchas vueltas y para asombro de los más puristas, decidimos acudir al concierto de nuestros paisanos Azrael, cuya actuación estaría a punto de dar comienzo en el escenario Mark Reale.

Después de cruzar el recinto hasta el otro extremo, donde se encontraba el escenario más modesto, el concierto ya había comenzado y estaba finalizando el tema “Nada Que Temer”, de su álbum más popular, “Dimensión IV”. Obviamente, en comparación con los escenarios principales, la cantidad de público era mucho menor, aun así, allí se encontraba un considerable número de personas viendo a los granadinos, aunque lejos de estar la carpa completamente llena.
Una de las primeras cosas que me llamó la atención nada más ver el escenario, fue ver a Enrique Rosales de nuevo a la guitarra, puesto que hace no mucho tiempo anunció su marcha, quedándose el grupo con un solo guitarrista. Es una gran noticia que Enrique esté de vuelta con Azrael porque aparte de imprescindible con su instrumento también realiza una gran labor a los coros, cosa que se echa en falta en muchos grupos y que es de agradecer. Además, también cuentan con un teclista en sus filas, aunque eso sí, un poco en segundo plano, ya que apenas tenía protagonismo en el sonido.
El concierto continuaba con la canción “Todo/Nada” de su disco “Libre” y a partir de ahí comenzaron a intercalar bastantes temas pertenecientes a su álbum “Mafia”, del año 2000, y de su más reciente “Metal Arena” del que tocaron“Decirte Adiós”, “Rock Star” y “Para Bien o Para Mal”. Pero la canción que realmente desató mayor respuesta entre el respetable fue su clásico “Tarde Ya”, la cual es interpretada por la banda en casi todos sus shows.
También hubo tiempo para un tema nuevo, que irá incluido en su próximo disco, y que según informaron, ya tienen casi preparado. La canción tiene por título “Más Allá Del Cielo”, un tema bastante sosegado, que como bien apuntó el vocalista Marc Riera será una de las canciones más suaves del futuro disco. Antes de continuar, Marc también destacó que Azrael estaba celebrando su vigésimo aniversario como banda y que estaban muy satisfechos de poderlo celebrar en el Leyendas del Rock junto a nosotros.
Tema tras tema, pasaron rápidamente los 50 minutos de actuación de los que disponían y todo iba a llegar a su fin con una de las canciones más potentes y conocidas de su discografía, “Sacrificio”. En este tema, Marc demostró ser el cantante perfecto para Azrael, realizando los exigentes agudos de forma excelente. Es cierto que su anterior vocalista Miguel Carneiro también es un buen cantante, pero bajo mi punto de vista, creo que la voz de Marc se adapta mejor el estilo del grupo ya que la mayoría de las canciones requieren tonos muy altos en los que se puede ver a Marc muy a gusto, sin ningún tipo de dificultad.
El resto de la banda estuvo muy correcto, como siempre que les he podido ver. El estático Juan M. Salas cumpliendo su papel al bajo, el simpático Maolo aporreando la batería y destacando por encima del resto Mario Gutiérrez y su gran habilidad a la guitarra. Para mí, ver tocar a Mario es sin duda uno de los grandes alicientes que tiene un concierto de Azrael.
Como era de esperar, una vez más, los allí presentes pudimos disfrutar de un buen concierto de Azrael, que afortunadamente vuelven a contar con casi la totalidad de los integrantes de su formación original. Habrá que estar atentos a ese inminente nuevo trabajo.
Con el concierto de Azrael dimos por finalizada la jornada de conciertos del viernes. No faltaba mucho para que el reloj marcara casi las 3 de la madrugada y aún nos quedaba el viaje de vuelta hasta Alicante capital, donde la cama (y el colchón hinchable) nos estaba esperando.
Sábado 10 de agosto
Después de dormir todo lo posible, reponer fuerzas con una buena alimentación y una reconfortante siestecita, era hora de volver a la carga. Así que a las 16:30 horas de la tarde aproximadamente, partíamos de nuevo rumbo a Villena con ansia de más conciertos.

Mientras nos dirigíamos hacia el interior del recinto, se podía distinguir perfectamente que los madrileños Beethoven R. estaban en plena faena. Hemos podido ver en numerosas ocasiones a los madrileños en directo, así que la primera actuación que teníamos intención de ver era la de los holandeses Picture.
Aún pegaba bien el sol a esas horas y apenas había sombra enfrente del escenario, pero a pesar de ello, había congregado un número considerable de personas que en ese momento estaban disfrutando del calenturiento tema “Un Poco Más”. La última vez que presencié un concierto de Beethoven R. fue en el festival Metal Lorca 2011, donde estaba recién incorporado Alberto García a las voces y que realmente no me terminó de convencer, ya que suplir a Iván Urbistondo no es una tarea sencilla. Sin embargo, en esta ocasión, en los temas que pude presenciar, me dejó bastante más satisfecho. Continuaron con su tema más popular, “El Guardián de Tu Piel”, el cual fue muy celebrado e hizo menearse a todos y cada uno de los allí presentes. Para cerrar, otro tema más del mismo disco, la versión “Más Sexy” de Coz que la banda ha hecho suya, y que terminó de meterse al público en el bolsillo. Al final me quedé con ganas de más, pero es lo que tiene este tipo de eventos con tantas bandas, todo no puede ser y hay que priorizar.
Pocos minutos pasaban de las 17:40 de la tarde cuando Picture irrumpían en escena con su clásico “Eternal Dark”. Desde el primer momento la banda disfrutó de un sonido más que aceptable, aunque quizá un poco bajo, pudiéndose distinguir perfectamente cada uno de los instrumentos con claridad. Continuaron con más clásicos de la banda, “Diamond Dreamer”, “Lady Lightning” y “Griffons Guard The Gold”, todos ellos ejecutados de forma muy solvente, dejando bien claro que están a la altura y que no están dispuestos a arrastrarse por el escenario como otras formaciones / reuniones del palo.
Aunque no tan multitudinario como otros grupos internacionales, sí que había bastante público viendo su actuación, sobre todo gente más veterana.
Era turno de material fresco, y tras una intro con sonidos bélicos de espadas y guerra, empezó “Battle Plan” de su último trabajo “Warhorse”, que sonó contundente y más complejo que los anteriores. He escuchado el disco unas cuantas veces y lo cierto es que está bastante bien, me ha gustado, mantiene la esencia de la banda pero le da una vuelta de tuerca, endureciendo más el sonido, adaptándose un poco a los nuevos tiempos y a la voz más grave y ronca de Pete Lovell.
Continuaron con más clásicos, una extraordinaria “You’re All Alone”, con unas guitarras muy compenetradas y dobladas a la perfección en los fraseos. El siguiente tema, “Heavy Metal Ears”, fue uno de los más celebrados por el público y contó con la colaboración del cantante de Wild, Javier Endara. Personalmente, no me gustó su interpretación, ya que no encontró el tono en el tema durante su breve participación, aunque a su favor hay que decir que se mostró muy activo como frontman y consiguió levantar al público con sus gestos y poses.
Para demostrar que no sólo viven del pasado, volvieron a la carga con un tema reciente, “Rejected”, un medio tiempo que quizá relajó demasiado al público. Le siguió “The Blade”, de su álbum “Eternal Dark”, con unos logrados coros que ayudaban a Pete Lovell en su tarea vocal, aunque realmente se le puede ver en un muy buen estado de forma tanto vocal como físico, meneando su extensa melena blanca y rizada a cada momento. Bien es cierto que se reserva un poco en las partes más agudas, pero es algo lógico y natural. El resto de la banda también cumplió con creces su papel, destacando el recién rescatado André Wullems a la guitarra con sus excelentes solos y coros, que como bien explicó Pete Lovell, ya giró con ellos allá por 1985.
Para cerrar, “Diamond Dreamer”, donde se pudo ver a toda la banda muy activa, muy a gusto sobre el escenario y disfrutando verdaderamente de la actuación.
Tuve la ocasión de verles en Murcia en el año 2012, en el V Heavy Metal Espectros, pero me quedo con esta actuación del Leyendas, a pesar de que se me hizo muy corta, ya que sólo contaban con 60 minutos, pero suficientes para contentar a la gran mayoría de los que en 2010 nos quedamos con la miel en los labios tras su cancelación en el V Leyendas del Rock.
Apuntar también que son realmente agradables, ya que posteriormente tuvimos el placer de charlar un poco con ellos y sacarnos unas fotos, cosa que hacían de muy buena gana con todo aquel que se les acercaba.

Entorno a las 22:00 horas, ya estaba casi todo listo en el escenario Azucena para que con bastante puntualidad empezara el concierto de Accept. En escena, una sobria decoración compuesta simplemente de un gran telón con el logo del grupo y la portada de su último trabajo “Stalingrad: Brothers in Death”, el espectáculo ya se encargarían de ponerlo ellos mismos.
Probablemente fue el concierto más multitudinario del festival, al menos de los que yo pude presenciar, notándose ligeramente mayor afluencia que en los conciertos de la jornada anterior.
A diferencia del resto de bandas, las cuales ya había podido presenciar en varias ocasiones (salvo Venom), ésta iba a ser la primera vez que tenía la oportunidad de ver a Accept en vivo, lo que convertía esta actuación en una de las más interesantes para mí.
Se apagaron las luces por completo y comenzaron a sonar los compases iniciales de “Hung, Drawn And Quartered” de su último álbum. En cuanto arrancó el tema, salieron de golpe a escena los músicos a excepción de Mark Tornillo, que lo hizo poco después, justo antes de empezar a cantar. Buen inicio de los germanos que me inspiraron buenas vibraciones desde el primer momento. El siguiente tema, “Hellfire”, fue también otro de los nuevos, y es que la banda dejó bien claro que apuesta por la actual formación y sus trabajos más recientes. Prueba de ello es que buena parte del repertorio que interpretaron estuvo basado en los dos discos más recientes, de hecho casi la mitad del setlist.
Con “Restless And Wild” y “Losers And Winners”, comenzaron a sonar los primeros temas míticos de la banda. Continuaron con esta fórmula, intercalando algún tema clásico con material más reciente, y de esta forma pudimos disfrutar de “Stalingrad”, “Breaker”, “Shadow Soldiers” y “Bucket Full of Hate”, todas ellas bien recibidas por el público, aunque bien es cierto que un tema icono del grupo como es “Breaker” se llevó un poco más de reconocimiento que las demás.
La siguiente canción fue “Bulletproof”, en ella pudimos ver un duelo entre el bajo de Peter Baltes y la guitarra de Wolf Hoffmann en el que demostraban su dominio sobre sus instrumentos. Este duelo es un buen reflejo de quién capitanea actualmente el barco, y es que ambos músicos son con diferencia los más enérgicos y activos del grupo. A Peter se le pudo ver con mucha vitalidad durante toda la actuación, mientras que sobre un entregado Wolf, recaían las labores más importantes en lo musical. A Herman Frank, el otro guitarrista del grupo, lo vi un poco en segundo plano, restándose él mismo protagonismo por momentos, pero su tarea es más que correcta e imprescindible para el sonido final. La pegada de Stefan a la batería también se dejó notar. En general, los músicos rindieron a un gran nivel, me sorprendieron.
La canción “Pandemic”, de su “Blood Of The Nations” de 2010, fue la que precedió a los hits más conocidos de los germanos, que hicieron las delicias de los más anclados al pasado: “Princess of the Dawn” con un fantástico solo del guitarrista Wolf, “Up to the Limit” con coreografía de mástiles al unísono, “Fast As a Shark” en cuya conocida intro Mark Tornillo nos dirigió cual director de orquesta y para terminar de levantar hasta al más rezagado, “Metal Heart”.

En cuanto a Mark Tornillo, estuvo sin duda sensacional, a un gran nivel. Siempre que se sustituye a un vocalista mítico suele haber controversia, opiniones, debates de toda clase y personas que no terminan de aceptarlo. Yo no he tenido la fortuna de poder ver cantar al señor Udo en directo, ni en su carrera en solitario ni en Accept, por lo que no puedo comparar. Lo que si es cierto, es que te guste más o te guste menos, Mark Tornillo es un extraordinario cantante que le va como anillo al dedo a la banda. Sus temas los borda, y los antiguos los interpreta a la perfección, ya que sin ser un imitador, su voz se parece mucho a la de Udo. Suelo ser bastante exigente con estos temas, pero debo decir que a mí, Mark me convenció como cantante de Accept. Donde sí que flojea es como frontman y comunicador, quizá le falta un poco más de carisma en este aspecto a la hora de tomar las riendas.
Después de tanto clásico, interpretaron otro tema más de la nueva era, la potente“Teutonic Terror”. Incluir una canción nueva en los compases finales fue una prueba más de que realmente creen en lo que actualmente hacen.
Tras un pequeño descanso en el que los músicos se retiraron por un instante, comenzó a sonar el riff inicial de “Balls To The Wall”, el cual hizo reaccionar al público rápidamente ya que fue en seguida reconocido por todos. Clasicazo para cerrar la noche, en la que antes de lo debido, por algún motivo, se apagaron completamente las luces cuando la banda aún no había terminado de interpretar la canción. En seguida salieron los pipas del grupo con linternas, a la vez que bromeaban, intentando dar luz a los músicos. Rápidamente volvieron de nuevo las luces al escenario para que la banda se pudiera despedir de su público como es debido.
Un aspecto positivo del concierto fue el sonido, cuya calidad fue realmente buena durante toda la actuación. Podían escucharse con claridad los distintos instrumentos, incluido el bajo, con bastante presencia además. Es cierto que el sonido a veces parecía estar un poco bajo, mucha gente se quejó de ello, pero que queréis que os diga, no hace falta que un concierto te reviente los tímpanos para disfrutar de la actuación, ante todo la calidad, que normalmente suele ser al revés.
Yo diría que Accept, bajo mi punto de vista, fueron los grandes triunfadores del festival, con la mejor actuación de todas las que pude presenciar en las dos jornadas. Buenos músicos, calidad de sonido, un repertorio variado con perfecta ejecución y posiblemente, el concierto con la mayor afluencia de público del festival, un éxito.

A las 1:40 horas de la noche aproximadamente comenzaba a sonar la intro (“Chronos”) que daba pie a “Esperando Absolución”, tema que irá incluido en su nuevo disco y del que la banda ya estrenó un videoclip días antes del festival. La canción cuenta con matices nuevos, un riff más pesado de lo común en el inicio, con una afinación más grave que ya han utilizado en algunos temas de sus últimos trabajos, pero cuyo resultado final suena 100% a Sphinx.
A pesar de las altas horas de la noche de la última jornada del festival, la actuación fue una de las que contó con mayor asistencia de todas las que tuvieron lugar en el escenario Mark Reale, lo cual confirma que el grupo cuenta con una buena legión de seguidores. El vocalista Manuel Rodríguez informó que el nuevo disco saldría a la venta en el mes de Octubre, aunque en primicia, éste se estaría vendiendo durante todo el festival, en el puesto oficial. Según contó, la venta iba a buen ritmo y ya habían conseguido vender más de 200 ejemplares.
“Esclavo de Tu Maldición” fue el siguiente tema que interpretaron y ya dejó entrever que nos esperaba una gran actuación de los gaditanos. De las veces que les he visto, esta ha sido posiblemente la mejor, sobre todo por el buen estado de la voz de Manuel Rodríguez, que nos dio todo un recital. Me alegra mucho que por fin esté plenamente recuperado. Fue muy triste presenciar aquella nefasta actuación poco antes de pasar por el quirófano en el Leyendas 2008, cuando Manuel estaba completamente afónico y hacía todo lo posible por cantar. Lo cierto es que a veces me da la impresión de que abusa de su potencial, y hace agudos y gritos innecesarios en mitad de los temas, muy sorprendentes eso sí, pero que quizá podía reservar y administrar para dosificar durante toda la actuación. Espero que este buen estado de forma no decaiga nunca y continúe siempre al mismo nivel.
En la siguiente canción, “Maldita Ilusión”, se pudo confirmar el buen estado de Manuel ya que era capaz de cantar al altísimo tono que predomina durante todo el tema. Después, comenzó a sonar un ritmo de batería que hizo rugir a todos los presentes porque la mayoría reconocimos que “Recluso 943” iba a ser el próximo tema en sonar.
La siguiente canción que interpretaron, de título “Dulce Veneno”, es otro de los temas nuevos que irán incluidos en su próximo nuevo disco, por tanto, era la primera vez que podíamos escucharla. El tema tenía buena pinta, con unos fraseos al inicio al más puro estilo Maiden que Sphinx suele utilizar, sobre todo en sus primeros trabajos, después contenía unos riff más potentes de lo habitual en Sphinx. Yo hubiese preferido que tocaran cualquier otro tema de sus discos ya que el tiempo del que disponían era bastante reducido, 50 minutos, y con presentar un tema nuevo, el tema del videoclip por ejemplo, hubiera sido suficiente. Entiendo que seguramente tengan muchas ganas de interpretar material nuevo, con el que se les ve muy ilusionados, pero en directo, un tema que no conoces y escuchas por primera vez siempre luce menos. Además, seguro que pronto tienen un buen puñado de conciertos para centrarse en el disco, cuando todos conozcamos bien las nuevas canciones.
Lo que no terminaba de cuajar del todo era el sonido. De todas las veces que les he podido ver, en prácticamente ninguna ocasión han conseguido obtener un sonido limpio, sin embarullar, y es una pena porque la banda es técnicamente muy buena. Lo de Santi Suarez a la guitarra es algo impresionante, me encanta este guitarrista, su dominio con el instrumento es asombroso, y cada vez que hace un solo acapara mi atención. Por supuesto, Justi Bala también es un fenomenal guitarrista y creo que la banda ha ganado muchos enteros con su regreso. Pepe Pineda es el más activo, moviéndose constantemente por todo el escenario y Carlos Delgado a la batería no falla nunca.
La siguiente canción que ejecutaron fue “Momentos de Lucidez”, de su disco “Mar de Dioses”, mi álbum favorito de la banda, un clásico del grupo que no puede faltar en su repertorio, después le tocó el turno a “Ángel Sin Piedad”, de su primer disco.
El tiempo se agotaba, y en mi opinión, no podían cerrar de una forma mejor que con “Santa Maldad”. Mientras sonaba la correspondiente intro grabada del tema, de título “Porto Suite”, Manuel aprovechó para presentar a los integrantes de la banda. En este exigente tema, se pudo notar la voz de Manuel más cansada, con algo de dificultad y algún “gallopedro” en las partes más agudas.
Concierto corto pero sobresaliente, con muy buenas noticias tanto por la salida de su nuevo disco como por el buen estado de Rodríguez a la voz tras su recuperación. ¡Grandes Sphinx!

Tras el concierto de los gaditanos no nos movimos del escenario Mark Reale, ya que después de los rigurosos 15 minutos para el cambio de equipo, daría comienzo la actuación de los veteranos Zarpa.
Poco faltaba para las 3 de la madrugada, el festival estaba dando ya sus últimos coletazos, pero esto no impidió que un buen puñado de gente (aunque bastante menos en comparación con la anterior actuación de Sphinx) continuara allí para presenciar el buen concierto que se marcaron los valencianos.
Sin mucha parafernalia y sin andarse con rodeos, comenzaron el concierto apostando sobre seguro con el tema “Máquinas”, enganchándola posteriormente con “Babilonia la Ramera”. Tras una breve presentación, el vocalista y guitarrista Vicente Feijóo nos informó que el próximo tema que iban a interpretar, de título “Rescátame”, pertenecía a su último trabajo. El tema sonó potente a la vez que melódico, obteniendo una buena respuesta de todos los presentes.
Con la canción “¿Quién eres tú?”, Vicente nos demostró que a pesar de tener ya una edad, está en perfectas condiciones vocales, cantando las partes más exigentes del tema sin dificultad, todo ello mientras a la vez lleva un importante peso del sonido a la guitarra.
Sin un segundo de descanso, “Ángeles Negros, Demonios Blancos”, de su álbum “Iberia” de 2009, fue el siguiente en sonar. Apenas perdían el tiempo en presentaciones entre canción y canción y rápidamente anunciaban que continuaban con “Luchadores de la Paz”, perteneciente al disco de idéntico título, editado en el año 2002.
Con el rápido tema “La Zarpa Y El Sable”, el activo bajista Vicente Romero tomó mayor protagonismo, cantando algunas de las estrofas de la canción, apoyando en las voces a Vicente, cosa que hizo en numerosas ocasiones durante toda la actuación. También es destacable la elegante ejecución de Rafael Játiva a la guitarra y la buena labor de Bienvenido Godoy a la batería. Se puede ver a una banda muy compenetrada, con una perfecta ejecución. Sin embargo, a veces les veo un poco estáticos y echo en falta un poco más de movimiento, obviamente parte de la culpa es debida al inevitable hecho de estar Vicente Feijóo atado a su pie de micro y a la guitarra a la vez.
Era turno de más material nuevo con la canción “Esto Es Heavy Metal”, título que define el tema a la perfección, de su último trabajo, “Las Puertas del Tiempo”. Sin darnos casi cuenta, tema tras tema, la actuación pasaba rápido y quedaba tiempo para poco más. Vicente nos contaba lo contenta que estaba la banda de la buena respuesta que estaban teniendo por parte del público y la recompensa que esto suponía para ellos, y acto seguido presentó el siguiente tema, “Fantasía”, cuyo pegadizo estribillo fue cantando enérgicamente por la gran mayoría de los que allí estábamos.
No podían despedirse de una forma mejor que con un tema emblemático del grupo como es “Herederos de Un Imperio”. Antes de empezar, Vicente aprovechó para presentar a la banda y recordarnos que se hacían llamar Zarpa (ya que a diferencia de otros grupos, no tuvieron presentación antes de empezar). También comentó que se les había olvidado llevar el telón del grupo y bromeó explicando que era normal que esto les pasara, porque estaban muy mayores y ya la cabeza no les funcionaba bien.
Gran concierto el que se marcaron Zarpa, demostrando estar engrasados a la perfección y con cuerda para rato. Gozaron de una buena calidad de sonido durante todo el concierto y dieron buena cuenta de que la veteranía es un grado, haciendo vibrar a altas horas de la madrugada al público allí congregado.
Una vez finalizado el concierto de Zarpa eran más de las 3:45 horas de la madrugada, y por nuestra parte, dábamos por finiquitado el festival. Tras un largo día de conciertos aún nos quedaba el camino de vuelta en coche hasta Alicante.
De las cuatro ediciones del Leyendas del Rock a las que he podido asistir, ésta ha sido la mejor de ellas en muchos aspectos, y es que el festival ha sido todo un éxito en líneas generales. Además, el festival batió su record de asistencia, siendo este el año que contó con mayor número de personas, congregando a más de 10 mil asistentes.
Otro aspecto a destacar por parte de la organización es que aún no había terminado la presente edición, cuando ya estaban trabajando en la siguiente, cosa que rara vez se ha visto en alguno de los festivales hispanos de estas características. De hecho, durante las jornadas del festival se confirmó la presencia de varias bandas para el siguiente año, entre ellas, importantes bandas internacionales: Wasp, Arch Enemy y Wintersun (ésta última finalmente se ha caído del cartel). En cuanto a bandas nacionales, anunciaron la presencia de Esclavitud, Wild, Ravenblood y Asfáltika. También se confirmaron las fechas exactas en las que se celebrará la novena edición, los días 7, 8 y 9 de Agosto.
Parece ser que este año se están tomando este aspecto muy en serio, pues con bastante antelación, la organización va añadiendo poco a poco más bandas al cartel de forma periódica. Hasta la fecha, además de las anunciadas en el transcurso del propio festival, se han confirmado también la presencia de Eluveitie, Behemoth, Banzai y Easy Rider. Para el día de presentación se han anunciado a El Reno Renaldo y Mambo Kurt.
En cuanto al punto débil del festival, como ya comenté, creo que las lamentables condiciones del camping ha sido el único de mayor relevancia. Esperemos que encuentren una buena solución a este problema y que finalmente el evento pueda consolidarse, ya que prácticamente es el único festival importante de metal que nos queda en el país. También creo que sería interesante ampliar el tiempo de actuación de algunas bandas que no actúan en los escenarios principales pero que tienen una trayectoria y discografía extensa, ya que 50 minutos de actuación son insuficientes.
Por mi parte, espero que sigan trabajando en esta línea y que consigan componer un cartel atractivo y variado, con menos bandas repetidas y con algunas más difíciles de ver. ¡Nos vemos en la próxima edición!
Texto: Jorge Cano
Fotos: Sebastián Rosas Cerdán, Antonio Rodríguez García y Jorge Cano
