ISTHAR – Sábado 30 de noviembre de 2013, Teatro del Centro Cultural Antonio Machado (Madrid)

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En un fin de semana en el que habían coincidido una cantidad exagerada de conciertos en Madrid, la elección era difícil. Al final, y como el don de la ubicuidad no está entre mis escasas virtudes, me decidí por acudir a la presentación que Isthar hacía de su último disco, “El destino del mundo”. Además de ser la primera vez que veía a este grupo en directo, el show se presentaba como una oportunidad única de verles en estas condiciones tan atípicas en el mundo del rock.

El lugar, el Teatro del Centro Cultural Antonio Machado de Madrid, un escenario de lujo para disfrutar de un espectáculo de cualquier tipo, con un amplio patio de butacas en el que se podía ver el concierto cómodamente sentado, y un enorme escenario en el que tendrían cabida todos los participantes en el show, que eran muchos, ya que además de la banda, participaba la Coral Polifónica de Candeleda, con sus casi 40 voces, más dos bailarinas que se unieron al concierto en varias ocasiones.

El hecho de que, además de ser gratuito, el horario del concierto fuera vespertino (el concierto empezó a las 18:45 h. y terminó a las 21:00 h.), más el reclamo de la Coral, hizo que el teatro se llenó de gente de todo tipo, entre los que se incluían tanto niños como ancianos, dando un colorido bastante extraño por lo inhabitual, pero que a mi me gustó bastante. Había que ver a sexagenarios (y sexagenarias, sobre todo) disfrutar del concierto, dando palmas y descubriendo, a sus más de 80 años, lo que es el rock en directo. También a los niños presentes, aunque lógicamente les llamaba más la atención el colorido de los vistosos vestidos de las bailarinas, como podréis ver en las fotos que acompañan este texto.

Pero, con todo, lo principal era Isthar. Un grupo formado en los ’80 que tras un impasse de 20 años, volvieron en 2011 con un nuevo disco llamado “Sangre, sudor y lágrimas”, al que siguió el reciente “El destino del mundo”, que presentaban esa noche.

La banda está liderada por José Luis Rodríguez, su fundador y líder, quien se encarga del bajo y la mitad de las voces, además de la guitarra acústica en algunas partes del concierto. A su lado, Pedro Fuentes “Bronson” es la voz principal, ayudando también con la guitarra a los dos guitarristas principales, Charly Díaz y Óscar García. A un lado del escenario, Antonio José Fernández se encargaba de los teclados y el saxo que da el toque personal al grupo, y a la batería su hijo, el joven Antonio Fernández, que a pesar de la diferencia de edad con sus compañeros, está perfectamente integrado en la formación.

Además, como he comentado, en la parte trasera del escenario se situaba la Coral Polifónica de Candeleda, dirigida por José Antonio Muñoz, que daba su nota de color en el concierto, enriqueciendo los temas, a veces de manera fantástica y otras en las que se evidenciaba cierta falta de ensayos. Sin la solemnidad que se le supone a un coro de estas características, los miembros del coro bailaban y cantaban aumentando el sentimiento de fiesta del concierto.

Isthar interpretó al completo el disco que presentaba, “El destino del mundo”, intercalando también varios temas de sus trabajos anteriores, con un excelente sonido, aprovechando las virtudes de un recinto de estas características. Sus composiciones, bastante alejadas de los cánones habituales en los grupos de rock, eran interpretadas por unos músicos que, aunque con destreza limitada, conseguían conectar con el público, integrado tanto por gente que conocíamos su trayectoria como por los que se habían acercado por curiosidad. Y creo que todo el mundo salió satisfecho.

No voy a desgranar los 22 temas que ofrecieron esa noche, incluido un improvisado bis que no estaba previsto, pero sí destacar algunos como “Mal asunto el día que no cante”, “No soy ningún mago” y “Yo estuve en tu situación” como los mejores de la noche, consiguiendo ese difícil objetivo de satisfacer tanto a los que habíamos venido a ver un concierto de rock como (y eso es lo más difícil) a los espectadores, sobre todo de avanzada edad, que se habían acercado por curiosidad o por cercanía personal con algún miembro del coro, que descubrieron un tipo de música muy alejada de la que se programa habitualmente en la tele. Y a juzgar por sus aplausos y expresiones de satisfacción, salieron contentos de la experiencia.

Uno de los momentos de la noche fue, sin duda, la participación como invitada de Angelita Gómez, para interpretar “La Sagrada Familia”, tal y como hace en el disco “El destino del mundo”. Rectifico, fue mucho mejor que en el disco. Yo ya conocía la privilegiada voz de Angelita desde su participación en el videoclip de “Las Chicas del Rock”, pero quienes la descubrieron allí salieron extasiados del torrente de voz que atesora. Realmente impresionante.

Al final del concierto, y apurando el horario de cierre impuesto por el Centro Cultural, los vítores del público les obligaron a hacer un bis no programado, con el coro fuera de su sitio e intercalado entre los músicos, bailando sin parar. Musicalmente fue algo caótico, pero el sentimiento de fin de fiesta fue extraordinario. Al finalizar, la parte de más avanzada edad del público, fieles a sus costumbres y no a las del rock, comenzaron a lanzar claveles al escenario. Incluso una anciana se acercó lentamente al escenario para dar un clavel y un beso a José Luis Rodríguez, en una tierna imagen que no se me olvidará fácilmente.

Al principio de esta crónica hablaba de la dificultad para elegir destino ese sábado. Pero creo que acerté en la elección, ya que Isthar nos ofreció un espectáculo diferente y difícilmente repetible.

Texto: Shan Tee

Fotos: Isthar