Miércoles 23 de septiembre de 2015, sala Boite Live (Madrid)
Habitualmente intento ir bien documentado a los conciertos. Si no conozco mucho (o nada) a la banda en cuestión, me suelo preocupar previamente de buscar información en internet, escuchar todo lo que pueda sobre su discografía e ir bien preparado sobre todo lo referente al concierto que voy a presenciar.
Esta es la excepción que confirma la regla. Una época muy estresante tanto en el plano laboral como en mi actividad periodístico-musical me impidieron por completo sacar tiempo para preparar debidamente el concierto. De hecho, un par de semanas antes del show, Stacie Collins era para mi tan solo una vaga referencia que había oído nombrar a algunos amigos.
Precisamente esos amigos fueron los que me animaron a asistir al concierto, hablando maravillas de esta mujer y su directo. El promotor me envió un tema para poner en la radio que me produjo muy buenas sensaciones que me hizo terminar de decidir acercarme hasta la sala Boite Live. Y nunca se lo agradeceré lo bastante a todos ellos. Aún estoy impresionado por la energía, la vitalidad y el espíritu que transmitieron desde el escenario.
Desde el arranque del concierto con “Lost And Found” (single de su último disco, “Roll the Dice” y el único tema que yo conocía), me encontré con casi dos horas de desenfrenado country & rock and roll. Sin respiro entre tema y tema, la banda nos atrapó desde el primer momento hasta el final.
Stacie Collins es un huracán. Canta, baila, se mueve y toca la armónica como el demonio, y todo ello sin que su voz se resienta. Su entrega es total y la pasión que pone en lo que hace, contagiosa.
La banda que le acompaña es muy competente. El bajista Al Collins es, además de su marido, quien lleva la manija del grupo en lo que respecta a la dirección musical. Buen bajista, tiene sus momentos de protagonismo además de ser básico en el sonido de la banda. A la guitarra está Jon Sudbury, con buena técnica y muy adaptado al estilo de Stacie Collins sin ocultar sus influencias más hard rockeras. Y cierra la formación el batería Ryan McCormick, contundente y versátil.
Desde el principio hasta el final el concierto no dio tregua. Los temas prácticamente se enlazaron unos con otros y la energía no decayó ni un momento. El Country y el Rock and Roll más festivos dándose la mano para llevarnos en volandas durante todo el show.
Sin duda, ella es la máxima atracción. A pesar de que sus compañeros están bien integrados en el show, el carisma y la energía que despliega Stacie es realmente impresionante. Cuando no está cantando está tocando la armónica como una posesa, instrumento que es crucial en el sonido del grupo. Incluso durante uno de los temas se bajó del escenario para cantar, bailar y tocar la armónica mezclada con el público, mientras el resto del grupo sigue tocando en el escenario.
Temazos como “Tied To You”, “I Don’t Care Who Knows” o «If You Wanna Get To Heaven» (cantada por Al Collins) se mezclaban con un buen número de versiones que completaron el set-list.
Y es que las versiones no podrían haber estado mejor escogidas, por su calidad y por lo bien que las llevaron a su terreno. En dos de ellas aprovecharon para dejar que los demás componentes de la banda cantaran alguna de ellas, como el caso de Jon Sudbury con “Fire” (Jimi Hendrix) y Ryan McCormick con “Keep Your Hands To Yourself” (Georgia Satellites), justo después de que todos le cantáramos el cumpleaños feliz acompañados por la guitarra de Jon.
El resto de versiones fueron “Don’t Doubt Me Now” (Quireboys) y una apasionante “It’s A Long Way To The Top (If You Wanna Rock And Roll)” (AC/DC) con la que cerraron los bises.
Yo terminé extasiado. Realmente impresionado. Hace dos semanas yo no sabía quién era Stacie Collins pero, como tuve ocasión de decirle después del concierto, se ha ganado un fan para los restos. Es hora de indagar un poco en su discografía y, por supuesto, estar presente la próxima vez que deje su Nassville natal para recalar en Madrid.
Después del concierto Stacie estuvo en el puesto de merchandising hablando con todo el mundo, firmando discos y camisetas y derrochando una simpatía arrolladora, mostrando una cercanía que se suele echar de menos en otros artistas.
¡Grande!
Texto y fotos: Santi Fernández «Shan Tee»
