IRON MAIDEN “The Book of Souls” (2015)

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ironmaiden_thebookofsoulsLa edición de un nuevo disco de Iron Maiden siempre es una buena noticia. Las expectativas suelen ser altas y, aunque no siempre se cumplan, tras la vuelta de Bruce Dickinson y Adrian Smith en 1999 la banda británica ha experimentando un renacimiento con el que ha superado las cotas de popularidad alcanzadas en la década de los “80. Esta creciente popularidad no solamente se debe a su brillante pasado, sino también a la edición de discos notables, especialmente – para quien suscribe – el complejo y progresivo “A Matter of Life and Death” en 2006. Por todo ello, la expectación ante la posibilidad de un nuevo trabajo de Iron Maiden, 5 años después de “The Final Frontier”, era elevada.

En esta ocasión, el disco ha venido acompañado de un drama que nadie esperaba: durante la grabación en los estudios Guillaume Tell en otoño de 2014 en París (el mismo estudio en el que la banda grabara “Brave New World”) Bruce Dickinson comenzó a notar algo extraño en su cuello. Seis semanas más tarde, tras terminar de grabar sus voces, sus sospechas se vieron confirmadas: cáncer, con dos tumores, uno principal en la lengua y otro en el cuello. Los planes de la banda se pospusieron hasta que Bruce completara su tratamiento de radioterapia y quimioterapia (a mediados de febrero, coincidiendo con el anuncio de su enfermedad), recibiera el alta médica (anuncio del disco en junio) y pudiera comprobar que iba a ser posible volver a cantar como antes del tratamiento (anuncio de la nueva gira en agosto).

Dejando los problemas médicos a un lado y centrándonos en la música, en “The Book of Souls” Iron Maiden han facturado un trabajo notable, muy heavy (probablemente desde “Powerslave” no hayan grabado nada tan heavy) pero a la vez desarrollando la vena progresiva que siempre ha tenido la banda y que han explorado especialmente desde 2000. Esto último explica que el disco, con 11 temas y una duración de 92 minutos, sea el primer doble CD en estudio de los británicos. Por ello, la única forma de poder hacerse una idea de lo bueno que contiene el disco – que es mucho – implica sentarse tranquilamente, mirar el gran Eddie de inspiración maya de la portada del disco (algo que se refleja en la presentación de las letras en el libreto que acompaña al disco) creado por Mark Wilkinson y abrir el Libro de las Almas.

Producido, como es habitual desde 2000, por Kevin Shirley y grabado mayoritariamente con la banda tocando en directo, lo primero que constatamos es que el sonido del disco es crudo y fresco, pero con el suficiente grado de embellecimiento sonoro que se echaba en falta en el crudo “The Final Frontier”, y con una mezcla en la que es posible apreciar infinidad de detalles a cargo de cada miembro de la banda. Otra virtud de este nuevo trabajo con respecto a anteriores obras es contener un buen balance entre temas cortos – obra de Adrian Smith – y los desarrollos épicos. También es notable una menor participación de Steve Harris a la hora de componer, con dos temas firmados por Smith / Dickinson y otros dos de Dickinson en solitario.

El primer disco comienza de manera misteriosa, con una introducción con sintetizadores y la voz de Bruce presentando el alma de un hombre antes de que “If Eternity Should Fail”, tema de Dickinson que iba a formar parte de un disco en solitario y posiblemente sea el comienzo de disco más oscuro y heavy desde “Moonchild”, arranque que muestra todos los elementos que definen el sonido de la banda: melodías de guitarra marca de la casa a cargo de Dave Murray, Janick Gers y Adrian Smith, la potente voz de Dickinson luciéndose sobre la base rítmica creada por Nicko McBrain y el inconfundible bajo de Steve Harris. Tras un misterioso cierre con una narración demoniaca sobre una base de guitarras acústicas llega el primer tema corto. “Speed Of Light”, adelanto del disco, suena a una mezcla de Deep Purple con Iron Maiden y recuerda a los temas que facturaban Adrian y Bruce a comienzos de los ‘80. “The Great Unknown” (Smith/Harris) es una gran canción que no hubiera desentonado en “A Matter Of Life And Death”, en la que reflexionan sobre la muerte. Tras ella viene el primer tema largo del disco, “The Red And The Black”, en el que Steve Harris muestra todo su arsenal de tópicos como compositor (coros destinados al directo, introducción de bajo que se repite al final del tema, melodías de inspiración celta, letra que parece un trabalenguas, extenso pasaje instrumental…), pero de manera tan acertada (nada que ver con el material de “Virtual XI”) que parece mentira que el tema dure más de 13 minutos. “When The River Runs Deep”, de Smith y Harris, combina de manera brillante heavy metal directo con cambios de ritmo de inspiración prog-rock y da paso a “The Book Of Souls”, el segundo tema largo del disco y que cierra el primer CD. Compuesto por Janick Gers y Steve Harris, es una canción que, tras una breve introducción acústica, explota en una ambientación musical muy lograda que combina un pasaje de inspiración Zeppelin con un gran riff, con una segunda parte en la que el tema se acelera, mientras Bruce da una lección vocal cantando una letra inspirada en la civilización maya, sus sacrificios y el final causado por los invasores.

El segundo disco comienza a todo trapo con “Death Or Glory”, un temazo clásico muy pegadizo de Smith y Dickinson sobre las luchas aéreas de la Primera Guerra Mundial que hubiera podido aparecer en 1984. “Shadows Of The Valley” (Gers/Harris), es un tema correcto que se inspira en cosas que la banda ya ha presentado con anterioridad (“Montségur”, “Wasted Years”, “The Fallen Angel”…), pero que baja en cierta medida el nivel del disco. Completamente diferente es “Tears Of A Clown” (Smith/Harris), una emotiva reflexión a medio tiempo sobre la depresión inspirada en el trágico final de Robin Williams en la que es posible constatar que las letras de Steve Harris se han vuelto mucho más personales en tiempos recientes. Esto vuelve a evidenciarse en “The Man Of Sorrows”, una balada de Dave Murray con letra de Steve Harris que se torna en un medio tiempo, en la que Steve vuelve a reflexionar sobre el final y la pérdida de seres queridos a raíz el fallecimiento de amigos y familiares en tiempos recientes. De todos modos, pese a la calidad del material hasta este punto, nada nos podía preparar para la última canción del disco, la más larga en la historia de la banda. “Empire Of The Clouds” es una mini-sinfonía de Bruce Dickinson llena de poesía sobre el fatídico final del gigantesco globo dirigible R101, que iba a unir diferentes territorios del imperio británico y se estrelló en el norte de Francia en octubre de 1930 en su primer vuelo oficial, falleciendo a causa del incendio subsiguiente 48 de las 54 personas a bordo. El piano – tocado por Bruce – marca el desarrollo de esta impresionante composición, recordando en ocasiones a Van der Graaf Generator, una de sus influencias. Tanto la música como la letra contribuyen a narrar la historia: la calma inicial y el despegue, incluyendo narrativa y diálogo, la tormenta y el accidente de la aeronave en el extenso fragmento acelerado que comienza a la mitad del tema, así como la destrucción de la aeronave en el cierre, culminando con el entierro de los fallecidos cerca de los hangares de Cardington donde se fabricó el R101 y desde donde partió en ese fatídico día. Los arreglos orquestales a cargo de Jeff Bova – responsable de ello también en “Brave New World” – contribuyen a embellecer más si cabe este colosal tema que muestra lo que ha evolucionado la banda desde 1980.

Aunque “The Book of Souls” no sea un disco perfecto –hay algún tema menor y cosas que ya hemos oído anteriormente – y no vaya a cambiar el panorama musical como ya hicieran con ese trío mágico formado por “The Number of the Beast” / “Piece of Mind” / “Powerslave”, nos muestra a Iron Maiden en una forma envidiable. Si por cualquier razón fuera su último disco, cuesta imaginarse mejor cierre para la carrera de esta legendaria banda británica.

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Dani “GhostofCain”