Pocos grupos pueden presumir de una trayectoria tan longeva y con tantos períodos tan fértiles tanto por la cantidad como por la calidad de un buen puñado de discos que son historia del rock. Formados en 1965, en estos 50 años han tenido altibajos, como no podía ser de otra forma, alternando sus mejores momentos con otros en los que han estado más parados.
Al llegar a este medio siglo de existencia (y 43 años desde la edición de su primer disco, “Lonesome Crow”), el grupo referente del rock alemán decidió hacer un último disco y una última gira para despedirse de sus fans de todo el mundo. Puede que fuera una campaña de marketing o quizás lo pensaran realmente y después se han arrepentido, pero esta decisión fue desechada al finalizar la gira de presentación del disco.
“Return to Forever” se planteó inicialmente como un disco en el que se recuperarían temas antiguos que habían sido descartados en anteriores grabaciones, más algunas canciones inconclusas que en algún momento se empezaron a escribir y se abandonaron en un cajón. Finalmente, la banda decidió incluir también algunos temas nuevos que se añadieran al puñado de temas repescados que incluiría el disco.
El resultado es un disco irregular, ya que se mezclan temas recuperados de momentos muy diferentes en la historia de Scorpions, cuyos gustos, inspiración y forma de componer han ido variando a lo largo de todos estos años. Además, como suele suceder con los temas repescados, al escucharlos comprendemos el motivo de que en su día no fueran incluidos en sus respectivos discos.
Por supuesto, el núcleo principal de Scorpions sigue formado por Klaus Meine (voz), Rudolf Schenker (guitarra) y Matthias Jabs (guitarra), inamovible desde que este último sustituyera a Uli Jon Roth en 1978. A ellos se les une la base rítmica formada por Paweł Mąciwoda (al bajo desde 2004) y el carismático James Kottak (batería desde 1996). Una formación que sigue en plena forma, como pudimos ver en los conciertos de la última gira que pasaron por nuestro país.
Así las cosas, “Return to Forever” se convirtió en el 18º disco de estudio de Scorpions. Entre los temas rescatados nos encontramos con algunos realmente antiguos, como “Hard Rockin’ the Place” (inicialmente escrito a primeros de los ’80 y que se quedó fuera de “Blackout”), “Rock My Car” (escrita en 1986) o “Catch Your Lucky And Play” (también de 1986 y que se quedó fuera del disco “Savage Amusement”). Tenemos también temas de otras épocas algo más recientes, como “Rock ‘n’ Roll Band” (escrita para el acústico “MTV Unplugged – Live in Athens” de 2013), “Gypsy Life” (escrito durante las grabaciones de “Acoustica” en 2001) o “Eye Of The Storm” (grabada para “Humanity: Hour I” en 2007 y finalmente desechada).
Junto a ellos, temas nuevos como “Rolling Home” o “We Built This House”, en los que el grupo echa la vista atrás sobre la carrera del grupo en estos 50 años y que eligieron como orgulloso single de presentación del disco.
En líneas generales el disco se presenta en un término de medio entre los mejores discos de Scorpions y sus trabamos menos agraciados. En una banda que contiene tanto verdaderas joyas de la historia del hard rock como otros discos aburridos y monótonos, “Return to Forever” se situaría equidistante entre ambos extremos, lo que tiene mérito si consideramos que buena parte del disco son temas desechados en su día.
Y como en esta vida hay que quedarse con lo bueno, lo positivo es que Scorpions sigue siendo capaz de editar buenos temas como el inicial “Going Out with a Bang”, “Hard Rockin’ The Place” y “The Scratch”, un rock and roll alegre y vacilón que se me antoja como el mejor tema del disco.
Por supuesto, tratándose de Scorpions no podían faltar un par de baladas. En este caso, tanto “House of Cards” como “Gypsy Life” cumplen bien este cometido, si bien están lejos de las míticas baladas de Scorpions en los ’80. Aún así, Klaus Meine se sigue luciendo en este tipo de melodías suaves. No puede haber disco de Scorpions sin este tipo de canciones.
Además de la edición normal, está disponible una versión “de luxe” con 4 bonus tracks entre los que destaca el bonito medio tiempo “The World We Used To Know”, pastas duras y un libreto generoso que hace muy atractiva su compra.
Si bien es cierto que la banda ha desmentido que este disco sea su despedida, es ley de vida que no puedan alargar su carrera muchos años más. Si lo hacen con discos como “Return to Forever”, bienvenida sea esta aportación, aunque sea en la prórroga. Cuando no estén les echaremos de menos.
Santi Fernández «Shan Tee»
