Veronica Freeman, conocida por su labor de vocalista al frente de Benedictum, ha decidido emprender una nueva carrera en paralelo, bajo el nombre artístico de “The V”. Este primer disco titulado “Now or never” es, sin lugar a dudas, toda una declaración de intenciones. Ella misma se encarga de promocionarlo hasta la saciedad en sus redes sociales y parece que está decidida a abrirse un hueco en la historia del metal internacional.
En este artículo abordaremos el plástico desde la perspectiva objetiva, como si de un grupo desconocido se tratara. Veamos qué tiene que ofrecernos este trabajo, compuesto por doce cortes de hard rock potente, directo y con una producción de auténtico lujo.
Lo primero que llama la atención es la larga lista de colaboraciones con las que cuenta el disco. Parece que Frontiers records ha tirado la casa por la ventana, y es que THE V no cuenta solo con la inestimable ayuda de sus compañeros de Benedictum (Pete Wells, Aric Avina y Rikard Stjernquist), sino que también colaboran con ella Michael Sweet (Stryper), Garry Bordonaro (The Rods), Jeff Pilson (Dokken, Foreigner), Mike Lepond (Symphony X), Tony Martin (Black Sabbath), Leather Leone (Chastain), Jerry Dixon (Warrant)y Jimmy Durkin (Dark Angel), entre muchos otros.
Con semejante plantel de artistas reconocidos, no es de extrañar que el disco tenga una calidad excepcional y una cuidada producción. Súmese a la mezcla la personalidad que la vocalista aporta a todas sus interpretaciones, con esa tonalidad de voz tan única y masculina, que la han hecho mundialmente famosa. En este álbum canta incluso con más rabia de la habitual, rasgando y rompiendo la voz cuando así lo exige el guión. Se le notan las ganas y la ilusión por su personal proyecto.
El disco comienza con dos trallazos de órdago. El primero, titulado con un escueto “Again”, es el corte más heavy de todo el plástico, por lo que puede llegar a despistar. No tiene mucho que ver con lo que encontraremos más adelante, pero sin duda se trata de un tema elevado al nivel de lo épico, con una fuerza brutal y que sin duda alguna se convertirá en referencia obligada en la carrera de Verónica. Bestial estribillo, y las líneas vocales son perfectas. Solo por esto, ya ha merecido la pena.
El segundo bofetón en la cara lleva un título homónimo al disco y es mucho más hardrockero. Desde el minuto cero cambia el sonido de las guitarras y nos trasladamos a los años ‘90 en un abrir y cerrar de ojos. Cambia el sonido, cambia el tono y la atmósfera, pero Verónica sigue destacando por encima del resto de componentes. Esta pista ya nos da una idea de lo que encontraremos el resto del disco: Hard rock del más puro, estilo noventero y pulido, con detalles pulidos y estribillos estudiados.
Tras esto podemos encontrar algunos otros cortes memorables, como “L.O.V.E.”, mucho más melódico aunque bastante rápido y directo, o el genial “Line In The Sand”. Este último también bastante melódico, apoyado siempre con punteos de guitarra muy pulidos y limpios. La voz pierde rabia para ganar carisma y termina de empastar la composición una batería muy “light”.
No seré yo quien desvele el final de la historia, así que para evitar “spoilers” dejo el resto de sensaciones para los lectores. Recomendado 100%, este primer trabajo de Veronica Freeman en solitario viene a cubrir un vacío en cuanto al hard rock cantando en femenino se refiere. Eso sí, no esperen letras escritas por señoritas de misa de domingos, puesto que “The V” tiene rabia para rato.
No se pierdan esta genialidad de Frontiers records, que aunque no pasará a la historia de la música dentro de 100 años, les va a proporcionar grandes sensaciones e infinitas tardes de ritmo.
Jon Rivas
