FAHRENHEIT “212” (2020)

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Reseña originalmente escrita en catalán en El Rock-Òdrom

Desde la lejanía, tengo la impresión que de un tiempo a esta parte en la zona de Madrid se cuece una palpitante escena de Hard Rock. Si en los entornos de Barcelona el asunto se mueve más, quizás, alrededor del Heavy y el Speed Metal con conjuntos como Streamer, Street Lethal, Redshark o Löanshark entre otros, en Madrid grupos como los protagonistas de esta reseña, Fahrenheit, otros como Phase to Phase o dos bandas ya reseñadas recientemente en esta web como son Strangers y Electric Tattoo, nos muestran que hay algo que se mueve en la capital madrileña.

A pesar de que este disco de Fahrenheit, “212”, es el primer trabajo de su carrera, sus músicos no son noveles en esto de rockear. En mi búsqueda e investigación por la red, he descubierto que los Fahrenheit son la continuación de un grupo anterior del mismo estilo y formación denominado Saigon Cobra. Es decir, Guillermo Capilla (guitarras), Javier Hidalgo (teclados), Gonzalo Villanueva (batería), Marcos Jiménez (bajo) y las voces de Guillermo Muñoz y Belén Ballesteros. La única diferencia (observo) entre el primer y el segundo grupo es que la presencia de la voz de Belén Ballesteros pasa de ser permanente a limitarse a una colaboración en la segunda canción de “212”.

Desconozco si el cambio de nombre de Saigon Cobra a Fahrenheit es debido a la voluntad de sus miembros de hacer un punto y aparte en el repertorio anterior, a no tener vínculos con las composiciones que otros miembros previos de Saigon Cobra pudieran haber escrito o a vete tú a saber por qué. La cuestión es que en este azaroso año 2020 Fahrenheit se han atrevido a grabar y sacar un primer LP que tengo entre mis manos desde hace solo unos días.

La autoría de las canciones que conforman “212” giran alrededor de los Guillermos de la banda y, centralmente, en Guillermo Muñoz, pues la voz de Fahrenheit está presente en los créditos de todos los temas. Bien sea encargándose de la letra, bien de la música, bien de ambas cosas.

Para los curiosos de la ciencia casera, “212” son los grados a los cuales hierve el agua a nivel del mar, es decir, los cien grados centígrados de la escala Celsius que acostumbramos a usar nosotros. Y para los curiosos enciclopédicos del metal, existe una banda de Frankfurt, Alemania, denominada Fahrenheit 212, practicantes de un Heavy Metal bastante más cañero que el Hard Rock melódico de los de Madrid.

Hecha la introducción, ¿qué tal las canciones que encontramos en el disco? ¿Hierve el Rock en “212”? ¡Veámoslo!

Escuchando el disco de Fahrenheit, “212”:

El disco arranca con “The Winner”, una acertada elección pues, además de ser de las que más me han gustado del álbum en conjunto, rezuma buena energía, además de tener esos coros que saben engancharse en la cabeza. Una buena canción de Hard Rock que nos anuncia en torno a qué estilo giran las canciones de “212” y lo bien que suenan.

El trabajo (tan importante) entre los estudios The Cube, Gold Cassette y Estudio 58 en los arreglos, mezclas y grabación, nos da como resultado un trabajo que, desde mi punto de vista, suena excelente. Una base rítmica muy bien puesta, haciendo su trabajo, y permitiendo el lucimiento solista de los dos Guillermos de Fahrenheit, el que canta y el que toca la guitarra.

A lo largo de las 10 canciones que conforman el disco, encontraremos Hard Rock del etiquetado como melódico o AOR, a pesar de que, a mi parecer, Fahrenheit están más próximos a Bon Jovi o Whitesnake que a Toto, por ejemplo.

Es verdad que para quienes, como yo, tenemos una alma más Heavy, se echa de menos que entre todas las canciones pudiera haber algunas que me electrificaran más, pero es que al fin y al cabo, este no es un disco de Heavy Metal o de Heavy Rock, y como tal tiene que saborearse.

Es así como “Grow Up Younger” transmite aquel olor ochentero que, por barrer hacia casa, me ha traído a la memoria a los catalanes Barbablanca con su “Un tro a la nit” de hace tres años y pico que también reseñamos en esta web .

“Moving Slow Down” tiene toda la pinta de ser una de aquellas canciones que, con dinero, habrían podido sonar perfectamente en las radio-fórmulas de entonces y de ahora, dando a grupos de la calidad de Fahrenheit un escaparate donde es aplastantemente difícil colocar el producto.

“Sweet vengeance” y “Don’t Give It Up”, la sexta y la séptima del disco, son de las que más me han gustado. “Sweet vengeance” es la que más me ha recordado a David Coverdale y sus Whitesnake y, en ambas canciones es donde he encontrado los solos de guitarra más alentadores y cautivadores.

Los Fahrenheit se dejan para el final del disco, con “Emotion Seeker”, la muestra de que también saben y disfrutan de hacer canciones veloces. Su inicio inevitablemente recuerda al “Overkill” de los Motörhead, por cuanto el juego de la batería es el mismo, a pesar de que aquí la producción le da un cariz más rockero y menos pesado que el que encontramos a la canción de los ingleses. Aun así, “Emotion Seeker”, una vez dejado atrás el toque “Overkill”, me ha recordado con empuje a “Stone Cold Crazy” de Queen. ¿Por qué? No lo sé muy bien, pero es así. Con todo, esta es quizás mi canción preferida del disco.

En conclusión:

Así pues, el debut de Fahrenheit, “212”, me ha parecido un disco notable que, estoy convencido, será excelente para muchos de los más fervientes seguidores del estilo que estos músicos practican. Mis gustos personales añoran alguna canción más en la órbita de “Emotion Seeker”, pero como he escrito más arriba, si tenemos claro que Fahrenheit y su disco “212” es Hard Rock, lo disfrutaremos de pies a cabeza.

Ojalá las circunstancias permitan pronto presentar el álbum en directo y en las condiciones que todos queremos. Si tengo la oportunidad, no me perderé la ocasión de disfrutar de una buena velada de Hard Rock. ¡Ojalá y buena suerte!

César Rojas “Jebimetal”