Ted Nugent, ínclito guitarrista y activista político, lleva más de treinta años ofreciéndonos rock and roll sin demasiadas complicaciones. Han pasado muchos años desde los gloriosos “Ted Nugent” (1975), “Cat scratch fever” (1977) o “Intensities in 10 cities” (1981), este último reseñado por estos lares como clásico que es, unos álbumes francamente inspirados que ofrecían una mezcla de rhythym and blues desenfrenado, rock sureño y hard rock de la vieja escuela. Tras algunos años en horas bajas, nuestro guitarrista particular sacó “Spirit of the wild” (1995), un muy buen disco que dio un soplo de aire fresco a su carrera musical y le volvió a situar como una de las referencias activas ineludibles del rock duro. Y es que Ted Nugent, amigos, puede ser un tipo con ideas políticas muy cuestionables, pero que a nadie le quepa duda de que nos encontramos ante una leyenda viva a nivel musical.
“Shutup & Jam!” contiene trece temas que alternan la caña y el primitivismo más salvaje con coplas de blues y otros temas más tranquilos. El tema “I still believe”, con un fuerte regusto patriótico, se colgó en la web oficial de Nugent hace ya unos años para ser descargado desde ahí, imagino yo que con un propósito más político que no artístico. Y es que, en efecto, el bueno de Ted va soltando perlas de un patriotismo recalcitrante en las letras de un disco que, política aparte, es excelente y muy recomendable. El ritmo serpentino de “Everything matters”, las maracas de “I love my Bbq”, la instrumental “Throttledown”, el blues de “Never stop believing” y un largo etcétera de detalles añaden variedad a un disco que apuesta, en la mayoría de los temas, por la caña y el rock salvaje pero muy bien ejecutado. Eso sí, cuidado porque escuchar “Shutup & Jam!” es algo parecido a asistir a un mitin del Tea Party: parece que Nugent ya no diferencia su carrera artística de su carrera política, convirtiendo sus letras en una declaración de principios políticos en toda regla.
Ted Nugent no goza de mucha popularidad en Europa –menos aún en España-, quizás porque su música es directa, sin complicaciones, absolutamente apartada de intelectualismos o experimentación alguna: en esencia, Ted Nugent es rock and roll americano en la tradición de un Little Richard, por ejemplo. En este último disco, Nugent sigue en su onda y no se corta un pelo a la hora de defender sus ideales con un rock and roll salvaje y descarado. O lo tomas o lo dejas.
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Jaume «MrBison»
