Cinco jóvenes con su pasión y amor por el Heavy Metal fundan con toda la ilusión del mundo una banda en la ciudad de Almería, últimamente escasa de grupos que se puedan etiquetar puramente y con orgullo Heavy Metal. Tras pensar y pensar en algún nombre deciden hacerlo bajo el de Transylvania… pero mirad que hay nombres para elegir y ellos tuvieron la fatalidad de escoger uno que anteriormente habían tenido otros jóvenes a comienzos de los 90… ¡y encima en la misma ciudad! Los antiguos Transylvania meritoriamente fueron uno de los grupos más destacados en la provincia almeriense, con su Heavy Metal con toques de Thrash, llegando a tocar el cuarteto en la mítica e histórica sala madrileña Canciller (con motivo de un concurso de grupos a nivel estatal organizado por la revista Heavy Rock y el periodista/locutor Mariano García), y dejando como legado una maqueta de cuatro temas editada en 1991, y el recuerdo de sus conciertos, tanto en la capital, como en pueblos de la provincia.
Los Transylvania del siglo XXI son Alberto del Árbol (voz), Juan A. Martínez (guitarra rítmica y coros), Sergio J. Berenguer (guitarra solista y coros), Cristo del Barco (bajo), y Ramón Fernández (batería). Tras unos pocos conciertos, editan su primera maqueta, con más ganas que acierto. Y es que aún les queda mucho rodaje, si ya en el único concierto que los he visto (en el pub La Cueva de la capital almeriense), me parecieron que estaban muy verdes, en su primera grabación no llegan a dar la talla, aunque cosas positivas se escuchan.
“Mercenario” es el primer corte del CD-R, y el más potente de los cuatro que integran este “Cinco segundos”. Tema cañero que en ocasiones recuerda a los desaparecidos Muro, con la batería imponiendo el ritmo y unos riffs y partes de guitarras que están bastante bien. Los otros tres cortes cuentan con trozos tranquilos en su desarrollo. En “Condenado a vivir” el comienzo es sosegado, para luego mezclar potencia y calma, acelerando el ritmo hacia el final; la voz en general debería haber sido más trabajada. Destacan algo las guitarras y el sentimiento que posee la canción en el corte que le da nombre a la maqueta, “Cinco segundos”. “Escalera hacia la felicidad”, alterna partes suaves con furia heavy metalera. Llegando a percibir aquí influencia de los pasajes de Maiden en sus últimos discos.
El sonido conseguido deja que desear, distorsionado y saturado en varias partes, sonando a batiburrillo en bastantes ocasiones. Alberto debe trabajar mucho más su voz y encajarla mejor en las composiciones. En el primer tema hay una subida del nivel de volumen ya empezada la canción. También se debería haber ecualizado mejor la batería.
Todo lo dicho es por el bien del grupo y se soluciona trabajando más en el local de ensayo y adquiriendo experiencia a la hora de volver a registrar temas. Esperamos que para la segunda grabación podamos decir más cosas positivas de estos jóvenes almerienses.
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Starbreaker
