ASIA “Phoenix” (2008)

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asia_phoenixEl disco de la reunión tras los malos rollos entre Howe y Wetton, el de las expectativas creadas tras el anuncio de volver a las raíces, el de la plasmación palpable de que el proyecto Wetton / Downes fue el germen de la nueva reencarnación de los Asia clásicos, y uno más de los ejemplos de reunión con resultado satisfactorio para llenar espacios que quedan huecos por la falta de ganas (o la incapacidad) de los nuevos grupos del género, si es que existen.

Ha tardado en entrar, pero al final lo ha hecho. Quizá la excesiva presencia de su primer disco “Asia” (1982) o la evolución del segundo “Alpha” (1983) hacían presagiar un estilo similar, pero “Phoenix” resalta lo mejor de los dos e incluye ramalazos del estilo más sinfónico que han cultivado últimamente Geoff Downes y John Wetton, o que en su momento fue seña de identidad de los grupos originarios de Howe y Palmer. Por esto quizá sea un disco más relajado de lo que cabía esperar.

Se nota madurez en las composiciones y ese exquisito gusto por las melodías del que hicieron gala a primeros de los ochenta. Tiene temas como “Never Again”, “Nothing’s Forever” o “An Extraordinaire Life”, este último con un cierto toque a lo Electric Light Orchestra, que pueden pasar a ser clásicos ya mismo. Otros como “Sleeping Giant / No Way Back / Reprise” o “Parallels Worlds / Vortex / Deya” de largos desarrollos, en los que muestran su vena más sinfónica, y el resto del disco está plagado de medios tiempos y baladas con mucha melodía y sentimiento, entre las que destaca “Heroine”, echadla una oreja y lo comprobáis.

“Phoenix” tiene el sello inconfundible del grupo original, con un concepto más de colección de canciones que de ejemplos demostrativos de habilidad o complejidad, muy homogéneo y con un reparto equilibrado de estilos. En definitiva es un disco para escuchar en momentos de tranquilidad y disfrutar del mal llamado Adult Oriented Rock, pero claro… ¿es esto lo que esperábamos de la reunión de Asia? Yo, al menos no.

Han perdido la base rockera de aquellos discos. Los temas son buenos pero les falta fuerza para ser muy buenos. Geoff Downes hace un trabajo encomiable, pero excesivamente presente. La base rítmica no es tan determinante y le falta guitarra para ser un disco más matizado en momentos en los que debería serlo. Esto es lo que muchos esperábamos que hubiera, pero lo que hay es otra cosa distinta.

A mí me ha gustado, pero sólo a medias.

Alvar de Flack