Ciertos países, ciertas regiones, por algún motivo, mantienen el monopolio del Rock. Cuando uno piensa en Rock and Roll, le vienen a la cabeza músicos americanos; si piensa en Rock Progresivo, pensará en músicos ingleses; si piensa en Black Metal, se acordará de los países nórdicos, y así sucesivamente. Pero cuando uno piensa en el Mediterráneo, le vienen a la cabeza el aceite de oliva, el buen vino y el sol, y poco más. Craso error.
Sin llegar a las grandes alturas de Yes o de Genesis, en Italia se han facturado grandísimos grupos de Rock Progresivo, fuertemente influenciados por sus compañeros ingleses pero con un carácter único y elementos inéditos en el género, como la influencia de la ópera. Desde Le Orme hasta Area, Italia, también en la música, se caracteriza por una exquisitez y un eclecticismo que ya nos vendrían bien aquí. Los Banco del Mutuo Soccorso eran uno más en la variada escena musical de la época, pero con una capacidad tal de hacer buenos discos (porque al final eso es lo que cuenta) que los distanció del resto en sobremanera.
El disco que nos ocupa, “Darwin!”, el segundo en su discografía, es una pieza fundamental para entender bien el género: cambios de tempo, mucha experimentación, variedad de instrumentos y canciones largas. Su temprana fecha acentúa su mérito, obligatorio de reconocer, y lo coloca entre los grandes del género, en su mayoría reseñados en esta sección.
“Darwin!” es ante todo un álbum conceptual, centrado en nuestro planeta y en el evolucionismo del famoso científico homónimo. Las letras están en italiano, pero lo que realmente hace único este plástico son sus desarrollos instrumentales, con protagonismo del teclado, el órgano y el piano. Estos instrumentos los tocaban los hermanos Nocenzi, verdaderos pilares de la banda en su época dorada. La gran voz de Di Giacomo, muy operística, adorna el plástico en sus partes vocales y le da un toque de sentimentalismo -en el buen sentido- muy envidiable.
El disco ofrece momentos para todo; la épica de “Cento mani e cento occhi” (ojo a las guturales del final), el jazz de “Danza dei grandi rettili” (bastante popular en Italia), o la delicia de “L’evoluzione”, que supura influencias por los cuatro costados… todos los temas, todos, mantienen el nivel y ganan con las escuchas.
La producción, a cargo de Dischi Ricordi -no confundir con el sello homónimo que edita música clásica- no es nada del otro mundo, pero en ningún momento empequeñece el gran trabajo de los músicos. No estaría de más que se hiciera una buena reedición que llegara a estas tierras… me consta que hay una de 1991, pero es limitada y el sonido tampoco es que mejore mucho. Por pedir que no quede.
La banda, todavía activa, ha cambiado de miembros constantemente, pero sin Todaro a la guitarra y sin uno de los hermanos Nocenzi, Gianni, que se lanzó a una carrera en solitario, la banda vive de recopilatorios, directos recuperados y demás material inédito de sus primeros años.
En resumidas cuentas, un discazo tremendo de una banda que mereció muchísima mejor suerte.
Jaume «MrBison»
