SCORPIONS + STEEL PANTHER – Sábado 8 de marzo de 2014, Palacio Vistalegre (Madrid)

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conciertos2014_scorpions_0803Hace dos años largos que Scorpions anunciaron que lo dejaban y que harían una última gira por el mundo para decir adiós. Pasaba el tiempo, y ningún promotor español se atrevía a hacer frente al abultado caché de la banda alemana, cuya clara intención de hacer caja en este tour echaba para atrás cualquier intento de jugarse tanto dinero en medio de esta terrible crisis que azota el país.

Cuando ya habíamos perdido las esperanzas de verles por aquí, resulta que sí. Que vienen. Que van a hacer un concierto en el Palacio Vistalegre de Madrid. Las entradas se pusieron a la venta y, pese a que es un recinto de bastante aforo, se agotaron en un suspiro, para alivio del promotor. Tanto fue así que se programó un nuevo concierto para el día anterior, en el mismo recinto. Sólo cambiaba el grupo invitado, ahora serían H.E.A.T. en vez de Steel Panther. Y aunque a un ritmo menor, las entradas se volvieron a agotar.

Yo ya tenía mi entrada en el bolsillo cuando anunciaron la nueva fecha, así que esta es la crónica del concierto del sábado 8 de marzo. El día antes, la banda ya había ofrecido su primer show en la capital, no sin antes declarar a los medios (tanto rockeros como generalistas) que aquello de que se retiraban fue un malentendido. O una precipitación. Vamos, que no lo dejan. Algo nos olíamos. Eso sí, el anuncio vino ya con todo el aforo vendido para los dos días, en un claro movimiento de marketing.

El caso es que, animado por los comentarios positivos de amigos que habían asistido al primer concierto, el día anterior, me dispuse a disfrutar una vez más de Scorpions en directo.

Me planté muy pronto en Vistalegre. Evité hacer tiempo en los bares cercanos y me puse enseguida a la cola. Decisión acertada, ya que quienes apuraron la hora para acceder al recinto tuvieron que padecer largas esperas, para después ocupar un sitio poco adecuado dentro de la sala, al menos en las localidades de grada. Dada mi previsión, mi lugar fue excelente, unas filas detrás de la mesa de mezclas, lo que me permitió disfrutar de la máxima calidad de visión como de sonido.

Como es habitual, la espera estuvo amenizada por varios temas de hard rock y heavy metal, a un volumen bastante bajo que permitía las conversaciones. Faltaban 5 minutos para las 8 de la tarde cuando uno de los temas “enlatados” comenzó a atronar el Palacio Vistalegre a un volumen muy superior. Ese “The Number of the Beast” nos hizo prestar atención, calentar gargantas y dar la bienvenida al primer grupo de la noche.

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Había oído hablar de Steel Panther pero debo reconocer que nunca les había prestado atención. Sabía que son una banda de L.A. con imagen y sonido ochentero, y que tienen 3 discos en el mercado. Poco más.

A las 8 en punto la banda salió al escenario. Michael Starr (voz), Satchel (guitarra), Lexxi Foxxx (bajo) y Stix Zadinia (batería) tienen una impactante imagen que parece sacada de los videoclips de los mejores años de la MTV. Coloridos ropajes, melenas cardadas y laca por doquier, en una mezcla entre Poison y los primeros Motley Crue, con aún más glamour. En especial el bajista Lexxi Foxxx, con una larga melena rubia y una diadema, con pintas de pasar más tiempo en la peluquería que en el local de ensayo.

conciertos2014_steelpanther_0803Arrancaron con “Eyes Of A Panther”, empalmado con “Tomorrow Night” y pronto pude comprobar que su música iba acorde con su imagen. Divertidos, rocanroleros y más acordes a la escena angelina de finales de los ’80 que a nuestros días, consiguieron conectar con el público desde un principio.

La banda no dejó de bromear en ningún momento. Llamaba la atención el hecho de que era el guitarrista Satchel quien interactuaba con el público entre tema y tema, en largas parrafadas y conversaciones con el cantante Michael Starr, con bastante gracia para los que entendían el inglés desenfadado y vacilón con el que se expresaban. Los demás, a verlas venir o a esperar las palabras que el Satchel se había apuntado en la mano para poderlas decir en castellano. Mientras tanto, el bajista Lexxi Foxxx no hacía más que atusarse el pelo en un tocador con luces que tenía montado encima de su amplificador, en clara actitud bromista jugando con su propia imagen.

Siguieron con “Asian Hooker”, con el público que ya casi llenaba Vistalegre encantado con ellos. Hacía tanto tiempo que no veía a un grupo telonero llegar tanto a un público tan amplio. No eran sólo las primeras filas, sino algo generalizado.

Tras “Just Like Tiger Woods”, uno de sus mejores temas, el guitarrista Satchel se hizo un solo de guitarra, demostrando buen nivel aunque es algo que no venía demasiado a cuento, sobre todo en un set corto como el que tenían por su condición de teloneros.

El resto de la banda volvió para seguir con la pegadiza “Party Like Tomorrow Is The End Of The World”, no sin antes soltar otra de sus largas parrafadas enlazando una broma con otra, mientras que su bajista se atusaba de nuevo el pelo en el tocador.

También tuvieron tiempo para la inevitable balada, en este caso “Community Property”, antes despedirse con la cañera “Death To All but Metal”, dejando un sabor de boca excelente en todos los asistentes.

Si montan este show desde su posición de teloneros, no quiero ni imaginar lo que podrán hacer en su propio concierto. Estoy deseando comprobarlo.

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Habíamos venido a ver a Scorpions y esa sensación se palpaba en el ambiente. Entre el público que llenaba el Palacio Vistalegre, los había que nunca habían visto a la banda anteriormente, aunque muchos de nosotros ya habíamos tenido esa oportunidad. En mi caso, creo que en 5 ocasiones, si no recuerdo mal. Y aunque la banda ya había desmentido que se retirarían tras esta gira, yo me lo tomé como la última vez que podría disfrutar de su directo, dada su edad.

Una vez retirado el backline de Steel Panther, ahora sí podríamos contemplar el amplio escenario por completo. Las luces se apagaron, los músicos entraron en escena y el concierto empezó con la primera sorpresa en el montaje escénico: la batería de James Kottak, instalada sobre un soporte hidráulico, se elevó varios metros para desde una posición bastante elevada ofrecer un espectáculo visual, además de sonoro.

conciertos2014_scorpions_0803aEl concierto empezó con “Sting In The Tail”, el tema que da título al último disco en estudio de la banda (quitando un disco de canciones repescadas y el acústico de la MTV). En teoría, estábamos inmersos en la gira de este disco, aunque hace ya tanto tiempo que se editó (2010) y se había hablado tanto de que era la gira de despedida, que nadie se acordaba de ello.

Además de Kottak desde su atalaya, por el enorme escenario se movían a su antojo los históricos Klaus Meine, Rudolf Schenker y Matthias Jabs, además del bajista Paweł Maciwoda, en el grupo desde hace “sólo” una década.

Sin embargo, a mí me faltaba algo. Bien era cierto que el sonido era perfecto desde mi posición (¿quién dijo que no se podía sonar bien en Vistalegre?), el montaje escénico era muy vistoso, con 3 grandes paneles de vídeo y un juego de luces muy conseguido, y la banda estaba bien, pero en este inicio de concierto, que incluía también un par de temas de la primera época de Jabs en el grupo, “Make It Real” y “Is There Anybody There?”, notaba a la banda fría y sin transmitirme lo que yo esperaba.

Y, de repente, todo cambió: Fue empezar “The Zoo” y aquello dio un vuelco total. Liderados por un Klaus Meine impecable toda la noche y un enérgico Rudolf Schenker (¿¿cuantos años se supone que tiene??) este tema nos cautivó a todos por completo. Como si todos los ajustes se efectuaran en ese momento, banda y público conectaron por fin, algo que se mantuvo hasta el final.

Una vez puestos los cimientos para que aquella fuera una noche memorable, Klaus Meine desapareció de escena para tomarse un descanso en la voz y dejó a la banda con la instrumental “Coast To Coast”, con todo el público volcado. Uno de los temas instrumentales del rock que más llegan a la gente. Al final, Meine apareció con una tercera guitarra para sumarse a la fiesta.

El concierto continuó con “Loving You Sunday Morning”, tras el cual empezaron las baladas. Sé que a algunos les parecieron demasiadas, pero son Scorpions y son una de sus señas de identidad. Y después de haberlas sentido en directo, no me atrevería a quitar ninguna. La primera fue “The Best Is Yet to Come”, y la emoción y la participación del público fue enorme, como no podía ser de otra forma. Piel de gallina.

conciertos2014_scorpions_0803bSin bajar la emoción, otra balada: “Send Me An Angel”. Igual de intensa, igual de emocionante y con el público cantando con igual intensidad. Y como no hay dos sin tres, la emoción nos embargó con la histórica “Holyday”. Más emoción si cabe y el público cantó (cantamos) aún con más fuerza. Terminada la parte lenta, un par de minutos de silencio mientras Rudolf Schenker y Matthias Jabs cambiaban las acústicas por las eléctricas y el grupo entró como una tromba en la segunda mitad de la canción, dando por terminado el primer bloque de baladas.

El concierto continuó con “Raised On Rock”, con Vistalegre convertida en una fiesta. Yo seguía sorprendido por el excelente estado vocal de Klaus Meine y la energía desbordante de Rudolf Schenker. Nadie diría que ambos tienen 66 años. Ya quisieran muchos veinteañeros…

Mención especial también para Matthias Jabs, quizás menos extrovertido que “huracán” Shenker, pero muy bien con la guitarra toda la noche. Pawel Maciwoda es un excelente bajista que participa en el show, pero sabiendo que no es protagonista. Sin embargo, James Kottak es una cabra loca. Buen batería, con mucha pegada y buena técnica, es un espectáculo constante.

El concierto continuó con “Tease Me Please Me” y la cañera “Hit Between the Eyes”, mientras disfrutábamos tanto de la banda como en el bonito montaje que nos ofrecían las luces y las pantallas de vídeo. Empezaron a caer banderas al escenario. Primero una de España, que Klaus Meine se puso a modo de capa. Después una de Asturias y otra de Portugal, que recogieron y terminaron poniendo en la tarima de la batería.

Y llegamos al primero de los solos de la noche, en concreto al de batería. Yo entiendo que son momentos pensados para que el resto de la banda se tome un respiro, pero a mi cada vez me sobran más. Y eso que éste no estuvo mal, no tanto por la interpretación sino por la coordinación con las imágenes de las pantallas de vídeo, en las que fueron enlazando imágenes antiguas y actuales, más tomas de vídeo en las que tomaban forma algunas de las portadas de los discos históricos de Scorpions. James Kottak también puso de su parte, tanto a la hora de aporrear los tambores como en su show particular, subiéndose a los bombos y presumiendo de tatuajes.

conciertos2014_scorpions_0803cUna vez recargadas pilas, el resto de la banda volvió para continuar con uno de los platos fuertes: “Blackout”. Aquello se caía. Si pudiéramos usar un símil futbolístico, causó el mismo efecto que un gol de chilena. Enorme tema y enorme interpretación.

Y llegó el segundo solo de la noche. En este caso, el de guitarra a cargo de Matthias Jabs. Este sí que no hubo por dónde cogerlo. Aburridísimo y sin chispa, yo (y casi todos los presentes) estábamos deseando que acabara. No sé cuánto duró, pero a mí se me hizo eterno. Y cuando empezaban los primeros bostezos… Jabs se arranca con el riff de “Big City Nights”. Enorme. La banda lanzada y todo el público de pie bailando. Lo siento por los que no asistieron, pero no siempre se vive una fiesta así. Quiero creer que no era pose, pero vi al grupo emocionado. Incluso James Kottak cogió el micrófono y soltó un “Viva España”, al tiempo que besaba la bandera… de Portugal. Descojone general, claro. Y es que todos sabemos los conocimientos de geografía de los norteamericanos…

Y dijeron adiós. De mentira, eso sí, como todos nos esperábamos. Tras unos minutos de espera (supongo que recuperando el aliento), volvieron tranquilamente, se acoplaron en el borde del escenario y comenzaron “Still Loving You”. Y a pesar de que es una balada que está algo quemada por las cientos de veces que todos la hemos escuchado, en directo sigue conservando toda su magia. Aunque a mi me gustó más la siguiente, “Winds Of Change”. Emocionante, tanto por parte del grupo como del público. Como detalle con nosotros, Klaus Meine cantó la última parte en castellano.

Un concierto como este merecía una despedida a lo grande. Y lo tuvo: “Rock You Like a Hurricane” fue el esperado punto final, con todo el público saltando y cantando, dejándonos una imagen imborrable. Al término, saludos, abrazos, vítores… y cuando parecía que se iban a ir del todo, se colgaron de nuevo las acústicas para regalarnos un último bis, algo que por los comentarios de los que repetían, no habían hecho la noche anterior. Con un caótico inicio, tanto que Klaus Meine preguntó entre risas a Rudolf Schenker y Matthias Jabs que si conocían la canción, la noche terminó con un emocionante “When The Smoke Is Going Down”.

No sé si ha sido el mejor concierto de Scorpions que he visto en mi vida, pero es posible que así sea. Desde luego, el recuerdo de los anteriores no supera este. Es posible que yo también me esté haciendo mayor y, después de tantos años con su música acompañándome, les considere parte de mi vida. Así que, por si acaso es la última vez que nos vemos: GRACIAS

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Texto: Santi Fernández «Shan Tee»

Fotos: Metal Underground (Steel Panther) y Jesús Cuaresma (Scorpions)