WUTHERING HEIGHTS “The shadow cabinet” (2006)

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wutheringheights_theshadowcabinetUna primera escucha de este disco podría llevar a pensar que estamos ante otro grupo de metal alemán con baterías estresantes y guitarras cabalgando. Pero no, aquí hay bastante más que eso.

Para empezar, no son alemanes, sino daneses. Desde su Copenhague natal, Wuthering Heights nos ofrece lo que ellos se empeñan en llamar “Symphonic Speed Metal”, algo que no es ni verdad ni mentira, sino todo lo contrario…

A efectos estadísticos, decir que el grupo está formado por Erik Ravn (guitarra, teclados, mandolina, narrador, coros), Nils Patrik Johansson (voz), Morten Gade Sørensen (batería, percusión, coros), Andreas Lindahl (teclados, coros), Martin Arendal (guitarra) y Teddy “Dr.Müller” Möller (bajo), y que este “The Shadow Cabinet” es su cuarto trabajo, precedido por “Within” (1999), “To Travel For Evermore” (2002) y “Far From The Madding Crowd” (2003), los cuales desconozco por completo. A algunos os habrá sonado el nombre de Nils Patrik Johansson, ya que compagina este grupo con su otra banda, Astral Doors, del que ya hemos hablado por aquí en un par de ocasiones.

Ciertamente, la velocidad es una característica común en casi todo el disco. La base rítmica apenas levanta el pie en un sprint continuo con los disparadores de los bombos echando humo, y en el que referencias a, por ejemplo, Grave Digger o Helloween, son inevitables, tanto en la voz como en la estructura de los temas. Buen ejemplo de ello son la inicial “Demon Desire” o “Envy”, ejemplos más destacados de la tónica general del disco.

Pero hay algo que les hace diferentes y que ha conseguido atraer mi interés. El grupo incluye en su música elementos diferenciadores que evitan la monotonía, tales como melodías folk que consiguen empastar en las canciones sin que desentonen (ayudados por instrumentos adecuados para la labor como violines o acordeones), partes orquestales que rayan el metal progresivo o incluso algún tema épico-hímnico al estilo Manowar (“Sleep”).

Sin embargo, lo mejor del disco viene dado por dos temas en especial: “Faith”, con un inicial riff de violín al que se une el grupo, logrando una conjunción perfecta entre el violín y la caña procedente del resto del grupo, y con una construcción brillante, que no olvida, como era de prever, la velocidad en buena parte de su ejecución. El otro tema a destacar es la larga “Carpe Noctem – Seize The Night”, que si bien comienza como el resto (a toda pastilla), pronto nos muestra que es el tema más trabajado de todo el disco, con varios cambios de ritmo y en cuya composición han puesto empeño e inspiración.

Los amantes de las largas galopadas y el metal trepidante no deberían dejar pasar este grupo, ya que logra destacar entre tantas bandas haciendo un estilo ya demasiado trillado.

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Santi Fernández «Shan Tee»