Diez años cumplía la banda en el año de publicación de su tercer disco. Un álbum con el que creo que han conseguido plenamente plasmar su madurez y evolución en el Heavy Metal melódico que practican, y que empezaron a cosechar con su anterior “Desde el silencio” (2005), aunque en éste aún había pequeños recuerdos de su anterior etapa de Heavy / Power Metal europeo, como se comprobaba totalmente en su debut: “La llamada…” (2002).
Tres discos y los tres registrados en el mismo lugar, “Estudio 54”, y con el mismo productor, Enrique Soriano (junto al grupo). Aunque en esta ocasión la grabación, que tuvo lugar entre marzo y mayo de 2008, supera aún más el sonido que consiguieron en el penúltimo trabajo, quizá por el remate final en las mezclas (también por obra del que fuera componente de los desaparecidos Insania) en “RPM” Estudios durante junio de 2008, y la masterización en los estudios Finnvox por Mika Jussila en septiembre de 2008.
“Alma” la utilizan como introducción, siendo una bella, tranquila y bucólica pieza construida por melodías de guitarras en su primera parte, virando hacia su final incrementándose la energía y potencia, y donde la batería suena realmente genial, uniéndose a la primera canción, “Un nuevo despertar”, en la cual Rubén Muñoz sigue machacando potentemente sus parches y las guitarras de Sergio Bosquet “Chivi” y Germán Núñez continúan con preciosas melodías, sustentándose en ellas la composición, siendo aún más melódica con la voz de Mª José Romero y las teclas base de Iván Sánchez, las cuales toman más protagonismo y suenan más sinfónicas en “Ya no”, dejándose notar con consistencia también la base rítmica, especialmente el bajo de Ignacio García “Tato”.
Un riff desgarrado y potente abre “Un rayo de luz”, teniendo la composición regusto al Heavy Metal más clásico y ochentero, quedando muy bien el contrapunto con la melodiosa voz de la vocalista.
“Mundo sin razón” está dotado de un ritmo más fresco, entrecortado y actual, y es una de las canciones con uno de los estribillos más pegadizos del álbum, como también lo tiene “Sortilegio”, donde destacaría el trabajo tras las teclas, y una vez más el buen sonido conseguido en conjunto, incluyendo la base rítmica, a veces tan poco trabajada u olvidada en muchas grabaciones.
Como ya hicieran en su anterior “Desde el silencio” con “Batalla de Issos”, aquí también incluyen una muy buena instrumental heavymetalera titulada “Cannae”, donde los cinco instrumentistas destacan. Uniendo con mucho acierto el final de la instrumental, donde sólo suenan latidos del corazón, a las líneas de bajo que inician “Lo que mueve el Mundo”, donde hay aires de Hard Rock setentero que mezclan de manera ejemplar con el Heavy Metal melódico.
“Mil voces” era una canción de su penúltimo disco, y ahora crecen más con “Dos mil voces”, un tema compuesto instrumentalmente por la banda, pero cuya letra y melodía vocal fueron creadas por Emilio Gerique, quien canta junto a María José. No gustándome del todo como queda la música con la voz del que fuera vocalista de Insania y ahora director de Producciones Malditas, responsables de la edición de éste y el anterior trabajo de los valencianos.
El ritmo trotón aparece a menudo durante “Una noche más”, tema que precede a la final “Sueña”, una balada donde a la preciosa voz de Mª José acompañan las teclas, y el violín de Manu Segarra, sonando anteriormente también hacia el final de “Sortilegio”.
Me falta ver en directo a los Wurdalak de estos últimos años, porque la única vez que tuve oportunidad de verlos fue en su etapa power metalera presentando “La llamada…” en una nefasto (por el sonido) garito madrileño junto a Leyenda en el 2003 (la reseña anda por los archivos de Conciertos), desde entonces los sigo, y seguimos en The Sentinel. Estoy seguro que si plasman de manera acertada en directo las buenas composiciones que tienen, me gustarán.
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Starbreaker
