“Es importante que hablen de uno, aunque sea mal”. El dicho popular puede que sirva en otros ámbitos pero, en mi opinión, no en este mundo del Rock & Roll, donde a veces hablar excesivamente de una banda suele acarrear lo contrario a lo deseado, excepto si hablas mal, que entonces todo el mundo te cree a pies juntillas. Digo esto porque Wolfmother es una de esas bandas con buena prensa, con un buen rosario de halagos que van desde el “prometedores” hasta el cansino de “salvapatrias” y todo esto condiciona, crea expectativas y éstas, claro está, llevan consigo las desilusiones. Al final las palabras, aunque estén escritas con cincel sobre el granito, se las lleva el viento dejando sólo los hechos, que lo que no se palpa ni sabe ni huele. Pero empecemos por el principio…
Wolfmother vienen de la tierra de los canguros, donde ya han demostrado sobradamente que saben facturar Rock del bueno, no hace falta dar nombres, y éste es su disco debut (precedido por un EP) que allí ha tenido una buena acogida. Un trabajo donde la banda deja claro que no es que beban de fuentes setenteras, no, es que se bañan, se revuelcan y retozan en ellas con saña y alevosía. Desde Uriah Heep o Deep Purple hasta Zeppelin y Sabbath todos bien pasados por la túrmix y en algunos momentos son capaces de hacerlos suyos dándonos platos que se comen con gusto, pero otras veces no y entonces el sabor a refrito nos deja mal sabor de boca.
Tampoco hay que hacerle ascos a un plato de fritura variada, donde en una misma copla se toman prestados riffs de escuela Iommy, esbozos de puro Uriah Heep y una voz que sigue los pasos de Robert Plant, vamos que no creo que haya nadie que digo no a algo así. Además la banda tiene el suficiente talento para salir airosa en más de una situación comprometida creando un álbum variado, con constantes cambios de registros y que consigue mantener el ritmo a lo largo de los trece temas que lo componen.
Esta claro que no van a hacer que tiremos a la basura nuestros viejos vinilos (ni es lo que pretenden, por supuesto) y a veces se queda en el aire la pregunta de “¿por qué pinchar este disco y no irte directamente a la fuente?” pero creo que aquí la balanza termina inclinándose del lado de Wolfmother por la única y sencilla razón de que son buenos, tienen ideas y saben como ponerlas en práctica. Posiblemente le falta un poco más de despegue de sus más que notables influencias pero el mañana es amplio y calidad hay, lo que unido a su juventud puede depararnos gratas sorpresas en próximas entregas. A mí me han gustado y ya se han instalado en mi reproductor.
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Pedro Salinas “Pears”
