Wishbone Ash siempre se han caracterizado por ser un grupo innovador y de calidad, pero con una discreción de corredor de fondo que les ha puesto en una injusta segunda fila. Padres de las guitarras dobladas o “gemelas” que tanto influyeron después, los cambios en su formación y en su estilo no han impedido que estos músicos siguieran haciendo, sin llamar mucho la atención, buena música (y, si me lo permitís, buenísimas portadas).
De la formación clásica sólo nos queda Andy Powell (guitarra y voz), miembro fundador y letrista. Este hecho ya nos prepara para el contenido del disco, que sólo se asemeja un poco a aquella banda setentera de Hard Rock elaborado y preciosista. He aquí mi primer aviso: no esperéis encontraros un segundo “Argus”, porque os va a decepcionar. Sin embargo, si nos acercamos al plástico con mente abierta y un poco de condescendencia, no hay duda de que nos encontraremos ante un trabajo elaborado y más que respetable de música de calidad. Y digo música, no Hard Rock o Rock Progresivo, porque no todos los temas se ajustan exactamente a estas etiquetas. Esta es, en mi opinión, una de las constantes en la carrera de estos dinosaurios: como otras muchas bandas progresivas de los ‘70, han tenido que ir mudando su estilo para sobrevivir, pero sin dejar nunca de hacer buena música (o al menos de intentarlo). Lo mismo se podría decir de Yes o de Genesis, otros grandes, pero esto ya es otra historia.
Entrando ya en materia, lo primero que salta a la vista es que en este CD hay de todo, aunque destacan los temas más rockeros (un servidor es muy previsible). Es, por lo tanto, un disco bastante ecléctico, con una gran variedad de recursos (¡e instrumentos!) sabiamente administrados. Si antes he dicho que esta banda influyó a medio mundo (la otra mitad simplemente los copió), tampoco se puede negar que este disco supura influencias recibidas según el tema.
Por lo que se refiere a las canciones en sí, se puede constatar rápidamente el dominio de los medios tiempos, el protagonismo de las guitarras o el uso de coros y de punteos constantes. Hay algunos estribillos realmente conseguidos (“Can’t Go it Alone”), y una balada (“Searching For Satellites”) que sale bastante bien parada; otros temas a destacar pueden ser “Warm Tears” o “Heavy Weather”, que explora la técnica del in crescendo o de la “canción doble”. Y luego está la instrumental (que no falte), “Mud-Slick”, toda una lección para guitarristas junto con el final de “Big Issues”. La última canción es un tema aparte (nunca mejor dicho). Se trata de una hidden-track, una especie de broma en mi opinión, en la que se dejan unos minutos en silencio para luego hacer un experimento bastante raro. A más de uno le ha gustado, pero a mí me estropea un poco el disco.
Y para acabar, otro aviso: este disco es de esos que gana con las escuchas. Palabra.
[youtube]https://www.youtube.com/watch?v=vqDWVBvBaVE[/youtube]
Jaume “MrBison”
