Aquella banda que descubrí en directo, el sábado 1 de noviembre de 2008 en el almeriense pub La Cueva, y que me produjo diferentes sensaciones, prevaleciendo las negativas, me ha dejado bien sorprendido en su segundo álbum. De hecho de aquel concierto recuerdo que, además de comenzar más tarde de la hora prevista, sólo vimos los primeros temas, ya que estábamos en una pequeña despedida de soltero de uno de mis mejores amigos, y él y los demás acompañantes, tras escuchar las primeras canciones, decidieron que nos fuéramos a otro sitio. Ahora dos años después, más o menos, de aquello, compruebo que Vacío han crecido como banda estupendamente.
El grupo murciano fue creado en 2003 por Carlos García (voz y guitarrista, además de compositor), acompañándole en los primeros cuatro años Antonio José Sánchez (bajo), Miguel Ángel Costa (guitarra) y Manolo Villalba (batería), con quienes grabaron, si no me equivoco, la maqueta “Vacío” (2003), y realizaron bastantes conciertos por toda la Comunidad de Murcia.
A comienzos de 2008 veía la luz su primer disco, “Vacío”, publicado por el pequeño Sello El Brujo Records. En él colaboraba, entre otros, el guitarrista José A. Alguazas (Nervia, Herederos, Voodoo Rain…), quien a finales de 2008 pasó a formar parte de la banda como miembro casi fijo, sustituyendo a Juan Iborra.
Luego el puesto que sufrió otro cambio fue la batería, sentándose Juan Gomariz tras los tambores en el inicio de 2009, pero a los pocos meses había nuevos componentes en la base rítmica: Rubén García (bajista) y Emilio Molina (batería), siendo ellos quienes han grabado, junto a Carlos García y José Alguazas, “Mi dulce Infierno”, facturado por Producciones Malditas. Registrándolo en el mismo estudio que su primer álbum, Ama Estudio, durante febrero, marzo y abril de 2010, con los mismos técnicos. Alberto Belando, quien en el primero fue quien grabó y mezcló, ahora ha realizado la grabación, mezclas y masterización, además de producirlo junto a Carlos García. Consiguiéndose un excelente trabajo, cuidando todos los instrumentos, voces, detalles… aunque en un par de canciones no me gusta como han quedado ciertos toques de la batería de Emilio Molina: “Sueño de cretinos” y “El fuego del deseo”.
“Mi dulce Infierno” tiene temas de Rock con una muy buena carga metálica, ganando mucho en consistencia, con el bajo y la batería sustentando y realizando una buena base, donde hay potentes riffs, y trabajados solos de guitarra, a veces melódicos y otras veces muy técnicos. La voz de Carlos García está muy cuidada en la grabación, llena de melodía y tonos a veces intimistas, cual cantautor, acercándose en ocasiones al buen Pop (¡qué lo hay!), sin complejos. Logrando unos temas que suenan bastante duros y compactos, pero a la vez con mucha melodía, siendo accesibles para cualquier persona que le guste la música, sin reparar en etiquetas.
Con “Pienso”, el primer corte del disco, ya se comprueba perfectamente el camino que sigue Vacío. Guitarras duras y potentes, no exentas de melodías, incluyendo un solo muy técnico y virtuoso obra de José Alguazas (quien a lo largo del disco y en otros temas deja su gran clase como guitarrista), todo en equilibrio perfecto con la voz melódica y pegadiza de Carlos. De esta canción han realizado un videoclip.
La segunda pista es “Envidia”, un tema fuerte de Heavy-Rock, destacando la voz profunda que adopta el líder de la banda, quedando de lujo.
Composiciones impregnadas de aires más oscuros y melancólicos tenemos con “Sueño de cretinos” (con leves teclados por parte del músico José Muñoz, productor del disco “Vacío”) y “Mi dulce Infierno”, recordándome en ocasiones a Héroes del Silencio, o a H.I.M. y grupos afines. En el tema-título han tenido el acierto de invitar a la cantante de Jazz Vero Tejero, y la alternancia y dueto de voces queda estupendo. Otros temas de las características de éstos son el medio tiempo “Infierno de hielo” y el más potente “El fruto del dolor”, con ligeras teclas otra vez por obra de José Muñoz.
Tras “Sueño de cretinos” y “Mi dulce Infierno” vuelven de nuevo a golpe de duro y enérgico Rock metalizado en el quinto corte, “El fuego del deseo”.
La rockera “Tu silencio” y “El suspiro del viento” son grandes canciones con muy logrados estribillos, donde conviven acertadamente la energía del Rock y el Metal con buenas dosis de sentimiento. Siendo para servidor “El suspiro del viento” la composición que más me ha calado de todo el disco. ¡¡¡Genial!!!
Muy relajadamente cierran el álbum con “A veces”, una pieza sólo con la voz de Carlos arropada por acústicas, colaborando Pepe Arnaldos con guitarra acústica. Un tema que puede ser catalogado como de buen Pop.
Habiendo logrado Vacío un disco tan bueno, sólo me queda resarcirme de aquel único concierto que vi de ellos hasta ahora, y que me transmitan en vivo las mismas buenas sensaciones que me ha producido este destacado trabajo. ¡¡¡Enhorabuena!!!
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Starbreaker
