Cuarto paso en el camino de Uzzhuaïa, y a cual más firme. Si te gustaron los anteriores trabajos de la banda valenciana, no dejes pasar este “Destino perdición”, ya que mantiene todos los elementos que hacen de este grupo uno de los más atractivos del Rock nacional. Cada uno de sus discos anteriores (3000 grados -2000, Diablo blvd -2003, Uzzhuaïa – 2006) les han ido consolidando como el gran grupo de Hard Rock que es en la actualidad. Con una sólida base de fans, ganada a pulso en sus conciertos y sus entregas discográficas, su nombre está siempre en boca de los que defendemos que hay buenas bandas en la actualidad.
La banda se mantiene inalterada desde su anterior disco, logrando repetir este sonido contundente y elegante a la vez. De esto tienen buena culpa la excelente base rítmica formada por Álvaro Monteagudo (bajo) y José Lï (batería), que sirven de base para la presencia contundente y destacada de las guitarras, responsabilidad de Alex Uzz y Israel Ferrer, dando en conjunto el empaque necesario para el lucimiento vocal de Pau Monteagudo, un gran cantante que demuestra en cada corte que no hace falta llegar a agudos imposibles para ser un excelente cantante de Hard Rock.
“Destino perdición” no se queda atrás en cuanto a las cotas de calidad de sus dos anteriores discos. Uzzhuaïa sigue siendo la banda cañera y contundente que nos asombró en sus anteriores entregas discográficas, cada tema mantiene ese difícil compromiso entre la energía desplegada y la suficiente sofisticación para hacer de cada nueva escucha algo interesante. Las referencias a The Cult y Black Crowes siguen presentes, aunque manteniendo la distancia necesaria para que Uzzhuaïa tenga su propia personalidad. En algunos temas esas influencias se difuminan para dar paso a aromas diferentes, como “No somos perfectos” y ese tufillo a Rolling Stones tan atrayente.
La banda ahora suena quizás algo más madura, sin perder el camino siquiera unas décimas de agresividad. Los temas enganchan a las pocas escuchas. Desde la inicial “Baja California”, pasando por “Nuestra revolución”, (aquel adelanto que publicaron como aperitivo hace unos meses) hasta la desmelenada “Desde septiembre” que cierra el disco, tenemos un buen puñado de temas que no desmerecen los mejores momentos que Uzzhuaïa nos brindó en el pasado. La cañera y directa “Blanco y negro” y la contundente “Cuando ya no quede nada” demuestran el poderío del quinteto valenciano, talonadas por otros temas que muestran la madurez que han adquirido en estos años, destacando el tema que da nombre al disco, “Destino perdición” o “Púrpura”, temas que se quedan en la cabeza a las primeras escuchas.
Para redondear el resultado, el disco se presenta en un precioso digipack en relieve, que hace que merezca aún más su compra. Esto sí que es un sistema anti-piratería.
Esperábamos mucho de esta cuarta entrega de Uzzhuaïa, y no nos han defraudado. Ojalá lleguen hasta donde se merecen, que es muy lejos.
Santi Fernández «Shan Tee»
