El caso de Urbe es el de tantos otros grupos que llegaron a su fin por la marcha de componentes y promesas que nunca se llegaron a cumplir, pero vuelven a las andadas tiempo después al picarles de nuevo el gusanillo del Rock & Roll.
La banda fue creada en Sevilla en 1988 por el vocalista Arturo Vallano (ex–Daga). Se sucedieron diferentes formaciones desde finales de los ´80 a comienzos de los ´90, consiguiendo grabar la primera maqueta en 1990, llegando a realizar varios conciertos en Madrid, uno de ellos en la histórica y mítica sala Canciller.
En 1992 Arturo recluta a los músicos de una banda local, Dandelion, consolidando con ellos la formación y grabando la segunda maqueta. La música de Urbe llegó a ser emitida en diferentes emisoras, y el grupo apareció en la prensa local y en bastantes revistas rockeras y metaleras de la época. Más de cuarenta conciertos hicieron de 1993 a 1994, llegando a tocar en el país vecino, Portugal.
Se separan en 1994 pero regresan, más de once años después, en mayo de 2006, consiguiendo volver a los escenarios a lo grande en la concentración del Moto Clube de Faro (Portugal) el 20 de julio de 2007, compartiendo escenario con Kiss Forever Band, Orishas, Joe Cocker…
Ya a punto en esta nueva etapa, y con la formación que lo dejó en 1994, regresan con su primer disco. Arturo Vallano (voz), José María Py (guitarra), Jesús Bernal (bajo) y Julián Sánchez (batería) grabaron en los estudios Unomusic de Sevilla en el fin de semana del 28 al 30 de marzo de 2008 nueve canciones en las que rezuma el buen Hard Rock & Roll clásico, Sleazy Rock, Southern Rock… y en las que podemos encontrar aires de grandes formaciones a las que admiran como AC/DC, Rose Tattoo, L.A. Guns, Guns N´Roses, Junkyard, Circus Of Power…
No esperes una superproducción, ni falta que hace. Para ser un disco auto-editado está fenomenal el sonido conseguido crudo y directo de genuino Rock duro con letras (todas del vocalista) de denuncia laboral y social, macarras, de pasiones como las mujeres, las motos, el Rock, los tatuajes (el de longuísima melena, Arturo, es tatuador profesional, no hay nada más que verle sus brazos) y de barrio.
El dial de una emisora de radio avanza y avanza hasta comenzar “Buitres negros”, así se inicia el disco. Ese primer tema me recuerda a los grandes The Cult y alguna banda más. En cambio, una de las influencias de los ingleses, los australianos AC/DC, planea en el ritmo base de “Chico malo”, aunque durante el solo de guitarra puede venirte a la testa alguna que otra formación norteamericana de Sleazy Rock, teniendo Arturo en su manera de cantar algunos dejes de vocalistas de ese estilo.
Cual banda de Southern Rock, con la guitarra utilizando bottleneck, comienza el buen tema “Mi perdición”. El sencillo estribillo de “Loco” es de fácil asimilación, arropado con simples pero efectivos coros, como a lo largo de todo el disco. Ruge una moto al comienzo de “Reina de la carretera”, una oda a las dos ruedas. Toda una declaración de principios rockeros plasman en “Cruce de caminos”. “Tattoo” tiene un ritmo más cadente y marcado que cualquiera de las otras canciones, pero para mi es una de las que más destacaría.
En la recta final seguimos directos por vías rockeras para que la batería y sonidos de maquinaria ferroviaria arranquen “Cuidado con el tren”, todo vicio, pero cuidado que ya estás informado. “Calle D.A. y S.” puede estar dedicada a cualquier barrio bajo de cualquier ciudad, las siglas son De Amor y Sangre.
Bajo una portada más que sugerente con ese buen par de tet… glándulas mamarias y esa guitarraza Gibson, no sólo se queda en eso el disco, nos hacen pasar un buen rato… aunque sólo sea R & R. Y es que “Mi perdición”, como todo buen trabajo de Hard Rock & Roll, nos hace estar moviendo los pies e incluso bailar cimbreando el cuerpo canción tras canción.
Starbreaker
