Cuando finalizaba el año de la Exposición Universal de Sevilla y los Juegos Olímpicos de Barcelona, en la localidad de Miño (La Coruña), comenzaba a fraguarse la historia de Trashnos, después de elegir el nombre y el ir y venir de componentes. Aunque la formación no se consolida hasta finales de 1995 con: Markos Villar (voz y guitarra), Roberto López (guitarra y coros), J. J. Manso (bajo) y Manuel (batería), quienes realizan el primer concierto de Trashnos en diciembre de dicho año.
“Insomnio” (1996) fue la primera maqueta del cuarteto gallego, teniendo en sus composiciones influencias de Metallica y Los Suaves, según dicen. Tras la cual dieron conciertos por garitos y salas de La Coruña y provincia, formando parte de festivales como “Magisterio Rock” y “Dexo ´96”.
La segunda maqueta la titularon “Anónimo” (1998), continuando con las influencias del pasado pero añadiéndole también Power Metal europeo. Después de la grabación de la maqueta, J. J. Manso es reemplazado al bajo por Jesús Herrero “Suso” (ex–Luzbel, Kanal Psikiátriko). Dando concierto por toda Galicia, y participando en festivales: Miño-Rock, Malpica Rock, Golmar Rock, Cruces Folk-Rock, etc. En 1999, después de vender la nada desdeñable cifra de 500 copias de la maqueta “Anónimo”, comparten escenario con bandas de la talla de Easy Rider, Tierra Santa, Azrael y Lujuria en sus conciertos por tierras gallegas.
Con la entrada del nuevo siglo XXI, participan en una gira junto a otras dos bandas gallegas: Kraken y Torquemada. En ese año 2000 también abren los conciertos de Avalanch, Tierra Santa y Ankhara en el Playa Club (La Coruña), Lujuria en Vigo y, de nuevo, Ankhara en el Miño-Rock 2000. Volviendo a coincidir con los madrileños nuevamente, mientras grababan su primer disco, en Pontevedra y La Coruña en 2001.
“Tiempo” (2001) supone el primer álbum de Trashnos, sucediéndole una gira en verano de 2001 por territorio gallego, que se alarga hasta el 2002, tocando junto a bandas como Muro, Valhalla… despidiéndose del batería Manuel después de un concierto el 20 de septiembre de 2002. Encontrando su sustituto en Iván Udaondo (procedente de Fake Intermission y Dark Inside). Debutando en directo con Trashnos el 14 de mayo en la sala Mardi Gras (La Coruña), siguiéndole una gira hasta finales de 2003.
A comienzos de 2004, y antes de entrar a registrar su segundo disco, siguen dando conciertos, que les llevan a Vizcaya, Guipúzcoa, Asturias y Cantabria. “Alén” (Falcatruada, 2004), su segundo larga duración, vuelve a contar, como el primero, con la participación de las teclas de Manuel Ramil (WarCry, ex–Torquemada), el guitarrista Pablo García (WarCry), Manolo (ex-Malas Compañías), Kike Domínguez (ex-Torquemada) y Josecho (Tálesien), además de sus compañeros de directo, los vascos Valhalla.
En 2005 hubo reestructuración en las filas de la banda, uniéndoseles a Markos e Iván, el guitarrista Alejandro Melchor “Mou” y el bajista Raúl. Compartiendo escenario con Obús durante 2006 en los festivales “II Ortigueira Rock” y “Montefaro Rock”; y con Los Suaves en la “I Festa da Xuventude” en Miño (La Coruña).
El EP “Cae el invierno” (Falcatruada, 2007) se editó como preámbulo del tercer larga duración de Trashnos, conteniendo la versión de “Residuo social”, el tema de los colombianos Kraken, que también formó parte del doble disco “Tributo Internacional a Kraken” (Universal, 2007).
“Recuerdos del futuro” (Molusco Discos), al igual que sus dos anteriores álbumes, fue grabado en los estudios Bonham (La Coruña), entre abril y junio de 2009. Corriendo la producción por parte del grupo y de José “Bonham”. Siendo ésta mejorable, pero a la vez sonando natural y sin trucos ni artificios, en contra de otras muchas que suenan mucho mejor, pero con ayudas de los aparatos. Contando con Rebeca Saray para la apocalíptica portada, quien también realizó la del EP.
Trashnos tienen como base principal en sus composiciones el Power Metal, esa etiqueta deudora de los Helloween de los “Keeper Of The Seven Keys”, que se cultivó y explotó en la década de los 90 en gran parte de Europa y se extendió y continuó en los primeros años del presente siglo por todo el globo terráqueo. Pero además de que en su sonido prevalezca dicho estilo, y por ende recuerden a formaciones patrias de renombre o que tuvieron cierta relevancia, también se incursionan en terrenos de Power / Thrash Metal, como podemos escuchar en “Cien vidas”, una de las piezas más relevantes de este tercer disco de los gallegos, aunando velocidad, potencia, melodía, técnica instrumental (de ésto están bien servidos con sus muy buenas guitarras, e incluso con cuerpo y presencia del bajo)… y donde Markos, además de usar sus tonos agudos, llega a poner también su voz más agresiva. Incluyéndose en el CD el videoclip que realizaron del tema, pudiendo pasar desapercibido ya que no se menciona en la contraportada, como sucede con el corte once, una pequeña composición instrumental de teclas que utilizan de despedida y que no consta ni numerada ni entre los títulos de los temas.
Los estribillos de canciones como “Guerra”, “Cae el invierno”, “Me cuesta reaccionar”, “Desterrado de la luz”… están bastante conseguidos, siendo melódicos y pegadizos a lo Power Metal.
“El cielo se borró” es otra composición donde encontramos Power Metal y ramalazos de Thrash Metal, aunque no llega a conseguir la calidad del primer corte. Alcanzando Markos aquí, y en otras cuantas canciones, unos agudos que no llegan a ser de mi agrado. Cuestión de gustos, que se dice.
La sombra de los Megadeth de Dave Mustaine planea fijamente en las guitarras de “Un segundo más”, y también vuelven a aparecer un poco durante “Llueve ceniza” y “Rendición”, ambos cortes de un cariz más heavy metalero clásico. Colocando ese tipo de composiciones hacia el final del álbum, encantándome especialmente “Cuando todo arde”, con ese aire un tanto melancólico que consiguen.
Sería un gran error catalogar a Trashnos como una simple banda más de Power Metal del montón. Son buenos instrumentistas, sus composiciones, gusten más o menos, tienen gancho… y sería también una gran estupidez decir que el Power Metal está caduco o no se lleva. Si está bien realizado -a pesar del empacho que hubo en el pasado- es lo que importa, ¿no?
Starbreaker
