Hay regresos de bandas que a uno pillan con asombro y estupor, pensando: si en su época no eran gran cosa y no consiguieron destacar ni darse a conocer, para qué vuelven. No es este el caso de los asturianos Tierra de Nadie, que quizás algunos/as los recordarán por su canción “Días de rabia” que Juan Pablo Ordúñez “El Pirata” ponía a menudo en su programa radiofónico.
Formados en agosto de 1990 en Gijón por Adolfo (cantante), Carlos y Juan (guitarras), Alberto (teclados), Alfonso (batería), y Javier (bajo). Graban varias maquetas, cambiando en varias ocasiones de guitarra (Juan, Luis Carlos, Dani) y cantante (Adolfo, Marcos, Richard), hasta que graban y mezclan su primer disco en una semana, “Días de rabia” (Santo Grial Records, 1997), con Richard (voz), Carlos (guitarra), Dani (guitarra), Alfonso (batería), y Javier (bajo). Abriendo en directo para bandas como Barón Rojo, Barricada, Los Suaves, Mägo de Oz, Rosendo… Marcos entra como sustituto a la guitarra de Dani en 1999, y en ese mismo año graban y editan su segundo disco, “Sombras” (Santo Grial Records). Incluyen temas en los volúmenes I, II y III del recopilatorio “Derrame Rock” (Santo Grial, 1998, 2001, 2002, respectivamente), y en “Baladas Heavy de la Emisión Pirata” (DRO EastWest, 1998). Después de unos cuantos conciertos de promoción, y tras diez años luchando, el grupo decide separarse. Pasan cuatro años, durante los cuales los músicos estuvieron en distintos proyectos musicales como Knock Out, y se reúnen para un concierto en honor a un amigo de la banda que había fallecido en un accidente laboral (imagino que Héctor Álvarez a quien se le dedica el disco “Alto y claro” en el interior del libreto). El concierto hace que tres de los fundadores (el baterista y percusión Alfonso Castrillo, el bajista y coros Javier Menéndez y el guitarra Carlos Suárez, ahora también en los heavy metaleros Vendaval), junto al guitarra Marcos, haga renacer el nombre de Tierra De Nadie, trabajando durante dos años en el tercer y nuevo disco del ahora cuarteto, tomando el guitarrista Carlos la labor también de la voz. Antes de grabar entraba como nuevo guitarra (y coros) Guillermo “Willy” López (Gaia).
Hartos de los errores del pasado con las Discográficas deciden valientemente autoproducir y autoeditar “Alto y claro”, que fue grabado por el grupo en su local de ensayo entre octubre y noviembre de 2006, siendo mezclado en los estudios Eclipse por Dani Sevillano y Carlos Suárez entre julio y septiembre de 2007, y masterizado en Madrid. Siendo el resultado más que satisfactorio, no es una producción que te deje impactado, pero suena rockera y directa que es lo más importante.
“Alto y claro” es más compacto y rockero que sus dos anteriores trabajos, sonando más clásico, y con bastante buen gusto en su Hard Rock influenciado por históricas bandas como Led Zeppelin, The Cult, AC/DC, Tesla, Badlands, Thunder… Pudiendo entrar en semejanzas con los valencianos Uzzhuaïa, los madrileños Tea, los malagueños The Smokers… y buenas y trabajadoras formaciones de ese estilo que pueblan la Piel de Toro. La voz de Carlos es más adulta, en contra de la que tenía Richard en los dos primeros discos, aunque éste le daba su puntito original.
El nivel en los seis primeros cortes del CD es estupendo, con la declaración de principios de la vuelta a la música del grupo en “Viejos tiempos”; la genial y pegadiza “Mirando al Sol”, con final ralentizado para luego ir in crescendo con más caña, siendo una gozada de orgía musical simple pero efectiva; “Libre” es una composición guitarrera llena de energía y vitalidad que nos hace imaginarnos rodando a gran velocidad por una larga carretera desierta y con el tema a un elevado volumen; algo de calma nos dan “En círculos”, sonando durante la canción algunas guitarras acústicas; agradecen y homenajean a los australianos AC/DC en “Por todos los del Rock”, con guiño incluido al “T.N.T”, y es que su amor por los de las antípodas es muy grande, teniendo como proyecto paralelo una banda de versiones de ellos llamada Heatseekers; el sonido de una sirena inicia otro buen tema guitarrero y con buenos coros, haciéndonos mover los pies de nuevo en “Despertar”, incluyendo una parte al final tranquila. Luego, para mi gusto, baja un poquito el nivel del disco con las canciones que siguen “Caminado”, “Presa fácil”, “Ahora” y “Revolución, que sin ser malas composiciones no llegan a la altura de las que forman parte del inicio del disco, aunque con ciertas partes guitarreras que están muy bien, como el solo de guitarra y el final de “Presa fácil”, y es que Carlos Suárez es un gran y efectivo guitarrista que poco sale a colación cuando se habla de destacar guitarristas dentro del Hard Rock español, y se merece tener más reconocimiento. La final “Dame tu alma” nos pone de nuevo las pilas a base de un temazo de Hard Rock, erigiéndose como una de las mejores y mis favoritas de todo el disco.
Espero de corazón que en esta nueva etapa que han comenzado Tierra de Nadie consigan más metas de las que consiguieron en el pasado. Quizás a base de carretera y tocar y tocar “Alto y claro” logren lo que merecen por méritos propios.
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Starbreaker
