TARANTULA “Metalmorphosis” (2005)

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tarantula_metalmorphosisAfortunadamente, ya ha dejado de ser una sorpresa comentar bandas procedentes de nuestro vecino Portugal. Lo que comenzó para nosotros casi como algo anecdótico se está convirtiendo en algo natural, demostrando que las bandas lusas también tienen mucho que decir. La brecha abierta por Moonspell nos ha hecho cambiar nuestra visión de los grupos portugueses, pero hay mucho más al otro lado de Cáceres. En este caso nos vamos a referir a Tarantula, quizás la banda más representativa del Heavy Metal clásico portugués.

No son unos recién llegados, sino que llevan en la brecha desde 1981, que se dice pronto. Y en este tiempo no han estado parados, ya que este “Metalmorphosis” (de qué me suena a mi este título…) es ya su séptimo disco, si bien los cinco primeros únicamente fueron editados en su país de origen hasta que con el anterior, “Dream Maker” (2001), se decidieron a dar el salto fuera de sus fronteras, actuando, por ejemplo, en nuestro Rock Machina.

Confieso que soy desconocedor de su trayectoria anterior, así que no busquéis en esta reseña ningún tipo de comparación con trabajos anteriores, ni un estudio de su evolución como grupo. Me limitaré a comentar lo que me ha parecido este CD. Y la verdad es que me ha gustado bastante. El grupo suena como un tiro y el disco es muy variado, con lo que la escucha se hace muy amena.

Músicos veteranos y experimentados, con edades comprendidas entre los 37 y los 51 años, están en un momento óptimo de su carrera. De ellos destaca sobremanera la guitarra de Paulo Barros, muy brillante durante todo el disco, cuyos riffs tienen el punto justo entre dureza y comercialidad bien entendida, recordando en muchos casos a los Judas Priest de los ’80, y sus solos son cortos pero brillantes. Jorge Marques cumple con nota sus labores como cantante. No posee una voz muy potente, pero utiliza sus recursos con mucha inteligencia, moviéndose con comodidad en melodías que no le exigen un despliegue de facultades excesivo y que consiguen darle a los temas una personalidad digna de elogio. La base rítmica es contundente, sin apenas momentos de brillo de cara a la galería, pero convirtiéndose en un sustento fundamental para la consecución de un buen sonido, tanto global como individual. La compenetración de Luis Barros (batería) y José Aguiar (bajo) es algo que envidiarían muchos otros grupos.

El disco ofrece temas para todos los gustos. La inicial “Breakings the barriers of time” es toda una declaración de intenciones: caña, buen gusto y un estribillo pegadizo, algo que se mantiene en todo el disco. Esa facilidad con la que entran las canciones es un punto a favor, ya que no se necesitan demasiadas escuchas para sacarle partido a las composiciones. Las melodías vocales asequibles, y unos buenos coros, continúan con los siguientes temas, “We go with the flow” o “The bleeding land”.

La variedad del disco es un claro punto a favor. Los temas tocan diferentes palos, desde una concepción más actual del metal estilo Pantera (“Far away from God”) hasta temas que recuerdan inequívocamente al Hard Rock ochentero (“Sea of doubts”, “Never be forgotten”), pasando por riffs inequívocamente Judas Priest (“New Tomorrow”, “All in your eyes”), siempre marcados por los brillantes riffs de Paulo Barros. Incluso se permiten bajar el pistón en un par de temas, “Your promised land” y “Meant to be alone”, éste último recordando a los grandes medios tiempos de Whitesnake.

Es, sin lugar a dudas, una excelente opción. Un grupo maduro y asentado, con las ideas claras y que sabe explotar al máximo sus posibilidades. No es el disco que cambiará tu vida pero seguro que enriquecerá tu discografía.

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Santi Fernández «Shan Tee»