En esta web no nos caracterizamos precisamente por las prisas en reseñar discos recientes, ya sabéis del carácter aficionado y esas cosas que decimos siempre. Digo esto porque esta reseña trata de un disco que se grabó hace ahora un año (aunque su salida fue posterior), en diciembre de 2003 y en directo desde Tudela (Navarra), con la pretensión de ser un regalo para los incondicionales de la banda en el momento mismo de decirles adiós.
El mundo de la música es muy perro, sobre todo para quienes pretenden vivir de ella tocando y publicando discos (otra cosa son los jerifaltes de las empresas). Y si hablamos del panorama nacional, ya ni te cuento. Muchos buenos grupos y músicos han visto truncadas sus carreras artísticas porque había que emplear el tiempo en trabajar para comer, y estas cosas de la música no daban más que disgustos y alguna que otra alegría en forma de satisfacción personal, que no monetaria. Es el caso de Tahúres Zurdos, como el de tantos otros.
Aurora Beltrán fue explicando, una vez publicado el disco, la necesidad de la autogestión del disco, los motivos de la disolución, los buenos ratos pasados y esas cosas que se dicen cuando uno pretende irse dejando una buena imagen de sí mismo y a la vez haciendo publicidad de su último parto. Y creo que le ha dado resultado, al menos según las ventas que, sin ser nada del otro mundo, sí al menos han recuperado terreno con respecto a discos en estudio anteriores.
Presentación en digipack de este ¿último y definitivo? trabajo, insistiendo en la buena costumbre de servir CD + DVD en un solo paquete y a precio sensatamente moderado. El CD está mutilado por falta de espacio pero el DVD viene completo, con lo cual se hacen inseparables.
En él repasan toda su vida discográfica a golpe de canciones imprescindibles como “Nieve negra”, “Azul”, “Chicas fuertes”, “Una noche de amor”, “Tocaré” o la versión del clásico de Patti Smith “La noche es… (because the night)”. Sin embargo, incomprensiblemente no entran otros en el CD que sí lo hacen en el DVD, como “Afiladas palabras”, “Mis hijos me espían”, “Él lo predijo” o la cañera “Planeta ruido”. Digo lo de incomprensible porque son temas suficientemente importantes, y el DVD se vende conjuntamente (no es reclamo para comprarlo, vaya).
El sonido del disco es de directo real con sus fallos y sus aciertos, contrastable con las imágenes del DVD, en las que se ven detalles de sencillez que hacen de Tahúres un grupo grande. Una puesta en escena sobria, sin parafernalia añadida, unas colaboraciones discretas (un cuarteto de cuerda, Luz Casal y el cantaor Ángel Ocray), las chicas del coro haciendo alarde de multifunción bien empleada, y los Tahúres de siempre, Aurora (voz y guitarra), Lolo (guitarra), Juanma (bajo) y Javi (batería), su música y su público. Punto.
Es una lástima que se separen porque hay quien todavía cree que la honestidad en la música -por extensión- y en el rock -en particular- es un valor en decadencia. Aurora podría haber sido cantautora al uso, pero eligió ponerle un acompañamiento guitarrero a sus lúcidas letras, y eso es algo que en algún momento hay que reconocerles, aunque sea a título póstumo.
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Alvar de Flack
