Dos caras distintas o si se quiere opuestas son el “emblema” de la banda californiana en todos sus discos, y dos caras son las posee esta nueva y esperadísima entrega. Una, agresiva y potente, con mucho gancho…. y otra, intima y preciosista. Una de las mayores virtudes de Symphony X es precisamente saber encontrar el equilibrio justo entre ambas facetas. Pues bien, en esta ocasión han sabido elevar esta virtud a la máxima potencia. Por otra parte, la producción es la mejor que hayan tenido nunca sin duda alguna. ¡Qué cruda suena y que cuerpo tiene la guitarra de Romeo! Por no hablar de la personalidad de su sonido. Como me han gustado siempre las rítmicas de Symphony X. ¡Y qué contundente y clara suena la bateria! Podría pasarme así horas y horas, jejeje…. todo suena “en su sitio” en este disco, el balance entre los instrumentos es sencillamente perfecto. Siempre he visto a Symphony X como a una maquina perfectamente coordinada y engrasada. Esta vez es así mas que nunca.
Han sabido dar a cada tema la atmósfera apropiada, sencillamente la idónea. Y todo ello sonando a Symphony X 100% en todo momento. Aunque nunca hayan sonado exactamente de esta forma, sabes que son Romeo y su sequito… y eso sin duda les hace grandes.
Los que para mi se llevan la palma en este disco son sin duda Romeo y Allen, que logran a mi juicio su mejor trabajo (mención aparte sobre Allen, que si bien siempre se ha caracterizado por poseer una enorme gama de matices, aquí definitivamente destapa el tarro de las esencias. Interpreta cada tema en el sentido mas amplio de la palabra, lo vive, se mete dentro y te hace implicarte y emocionarte). Sin desmerecer al resto de la banda, por supuesto. A destacar el detalle de que Michael Pinnella permanece en esta ocasión quizás mas relegado a un segundo plano (por cierto, le han dado un tratamiento al sonido del teclado en ciertos pasajes del disco un tanto distinto al habitual, lo cual otorga mayor frescura al álbum, si cabe).
LOS TEMAS:
Inferno: el album comienza a saco, sin vacilar, sin medias tintas ,de frente y hasta el fondo… con un riff de Romeo marca de la casa, realmente magistral y magnético. A contratiempo, con el bajo de Lepond marcando el camino a seguir (al menos hasta donde se Romeo se deje).
Desde el primer momento queda de manifiesto todo lo comentado anteriormente. Los solos, súper originales, con mucha frescura y con el inconfundible toque personal de Romeo (tanto a lo que se refiere en composición e interpretación, como a sonido). Aquí hay uno de los momentos en donde aparecen los teclados “especiales”. Como digo, muy relegado esta en este disco Pinnella, de hecho en este tema concretamente apenas tiene presencia, a excepción de los solos y poco mas. Y por cierto, no se luce como en anteriores ocasiones, está mucho mas sobrio.
Pero si de verdad hay alguien que brilla aquí, ese es Russell Allen, absolutamente sembrado y camaleónico. Podemos encontrar al menos cuatro o cinco “Allen´s“ únicamente en este tema. Su capacidad para transmutar la voz y transmitir distintas sensaciones no parece conocer limite. Él es la demostración de que para ser un gran cantante no basta con tener buena voz, hecha persona.
Wicked: Symphony X continúan sirviéndonos caña en forma de un duro e intrincado riff, un tanto persistente, obsesivo, para dar paso a una sección alocada y genial que da paso a un Allen que soporta el peso del tema. El estribillo posee los personales coros de Symphony X . La verdad es que les saben sacar tanto juego que jamás llegaran a sonar sobados, al tiempo que siempre llevaran el sello de la banda. Tras los solos, una original sección da paso a un fragmento en el que Allen canta a capella de poner los pelos de punta. El tema termina bruscamente dejando en el aire un halo de misterio y desasosiego apoyado por los teclados.
Incantations Of The Apprentice: aquí se comienza a coquetear con el terreno orquestal. Es un tema que no hubiera desentonado para nada en el V. Pero con detalles nuevos, como ese extraño teclado que he comentado. Jason Rullo está sembrado, que caña y que maestría. Lo mismo juega con los platos en plan jazzístico, exprimiendo las posibilidades de la batería al máximo, que se marca una sección plena de furia que ni el mismísimo Lombardo. El puente al estribillo lleva la firma de la banda grabada a fuego. El estribillo tiene cierto aire árabe (debido a la labor de los teclados), a la par que siniestro (en esta ocasión debido al señor Allen).
Accolade II: pufff… éste es uno de los platos fuertes del disco, sin duda alguna. Claro, que llevando ese nombre no podría ser de otra manera (por supuesto, no podía faltar el “guiño” hacia uno de los pasajes de su predecesor “Accolade”, a cargo de los teclados, los cuales vuelven a recobrar en este tema el protagonismo de antaño). La variedad, el buen gusto compositivo y la inspiración musical hechos uno solo. Guitarras acústicas, eléctricas, secciones orquestales, teclados y coros se dan la mano para ofrecernos uno de los mejores temas que hallan escrito jamás. El estribillo es sencillamente emocionante, de los que hacen que te enamores perdidamente de la banda. Andad con cuidado, es difícil sacárselo de la cabeza.
King Of Terrors: tras el break de “Accolade II”, regresan a la caña, con una de las intros mas duras y opresivas que hallan hecho nunca. ¡¡Realmente parecen Pantera!! El tema posee un estribillo adictivo y trepidante, con Rullo machacando los tambores desde el fondo. Aun así, en el tema tienen cabida sonidos orquestales y algunos teclados. (ese “diálogo” entre guitarra y piano justo antes del solo queda de muerte….. y el grito de Allen, desgarrador… o ese “LOOOOOSTTTTT!” del final… qué expresivo es siempre este tipo…)
The Turning: vertiginoso es el adjetivo que más le pega a este tema, cargado de riffs y punteos a toda pastilla, con un doble bombo frenético, y con numerosos cambios de ritmo. Aunque pueda parecer lo contrario, no por ser un tema relativamente corto y directo, deja de “despistar” a las primeras escuchas. Tiene más miga de lo que parece en un principio y requiere de varias escuchas para terminar de disfrutarlo.
Awakenings: sin duda otra de las piedras preciosas de este disco. Posee, al igual que “Accolade II”, un largo desarrollo y una gran riqueza instrumental. El piano lleva la batuta del desarrollo de la primera sección, con un gusto exquisito. El pasaje en el que se queda únicamente acompañado por la voz de Allen es tremendamente emotivo. A continuación, Romeo, Rullo y Lepond se unen al resto para arremeter con fuerza y hacer evolucionar el tema en busca de nuevos horizontes…y a fe que lo consiguen. Hacia la parte final del tema hay una sección a cargo de piano, bajo y batería con gran influencia del jazz para quitarse el sombrero. Este es otro de los momentos del disco en los que Pinnella se suelta la melena y nos ofrece todo su potencial. Uno de los mejores temas netamente progresivos que he escuchado en mi vida. Ni más ni menos.
The Odyssey: Para los que añoren el sonido orquestal de “V”, decirles que dejarán atrás la nostalgia de un plumazo con tan solo escuchar los primeros cuatro minutos de este temazo que narra las aventuras de Ulises, el heroico personaje de La Odisea de Homero… y todavía les sobran a estos chicos tocados por los dioses veinte minutos para terminar de convencer al mas escéptico. Comenzar a escucharlo es sentirte inmediatamente transportado… y experimentar todo tipo de sensaciones: emoción, expectación, entusiasmo… y placer, sobre todo un placer intenso, indescriptible. El “leit motiv”, a cargo de la guitarra apoyado por la sección de cuerda, es de ensueño. Consigue hacerme sonreír cada vez que lo escucho. Música Clásica y Metal se funden en un virtuoso abrazo hasta llegar a hacerse indivisibles, llevando el desarrollo del tema a cotas indescriptibles y haciéndote llegar a plantearte con cierta sombra de temor si serás capaz de resistir durante mucho mas tiempo tal grado de ebriedad sonora. En el momento cumbre la orquesta desaparece dejando paso a una “salvadora” guitarra acústica, abriendo una segunda sección lo suficientemente especial como para obrar el milagro de hacerte olvidar el mágico momento que acabas de experimentar.
Así pues, Allen comienza exponiendo el tema acompañado de una evocadora guitarra acústica, transmitiendo sentimientos encontrados: en un principio melancolía y recuerdos del pasado… y con la entrada del resto de los instrumentos el desarrollo del tema cobra fuerza y expresa determinación y valentía, dando paso a….
La tercera sección, mucho más dura y progresiva, en donde Romeo y Pinnella se explayan a gusto durante un rato y donde el tema cobra cierto aire oscuro, pesimista… trae malos augurios, y eso se refleja nítidamente en la voz de Allen…. te hace apretar los dientes cuando lo escuchas cantar de esa forma (por cierto, la línea vocal recuerda horrores al tema “Innuendo” de Queen, sin duda una de sus grandes influencias). De nuevo logran encontrar el equilibrio perfecto, en este caso entre lo progresivo y lo épico.
La misma melodía que antes fuera interpretada por la guitarra para abrir la segunda sección es retomada con algunos cambios por el piano para continuar con la cuarta sección, dominada por las cabriolas imposibles de Romeo y los alardes a la voz de Allen, que canta con agresividad adelantándonos el caldeado ambiente que se va a palpar en…
La quinta sección, en la que regresan las cuerdas generando una atmósfera agobiante y ominosa, rubricada con decisión por fuertes golpes de batería.
Después de la tempestad llega la calma… es la sexta y ultima sección, en la que el tema vuelve a desarrollarse por unos derroteros mucho mas positivos. Como magnifico colofón de esta odisea aparece triunfante la melodía del comienzo, esta vez en forma de estribillo coral. Ganas de salir corriendo de pura emoción, entusiasmo y ganas de estar vivo… ese es el efecto que produce en mi.
Todo se acaba de la mano de la evocadora melodía de la segunda sección: la acústica y Allen en una mágica comunión llevando el tema a su fin a través de una inspirada cadencia.
Dio… se hace duro volver a la realidad después de haber vivido esta odisea…
Es gracias a bandas como Symphony X por las que AMO la música con toda mi alma. Quien solo vea complicados riffs, cambios de ritmo, solos imposibles, raros juegos de armonías, etc… es que no es capaz de ver mas allá de la superficie. Pocas bandas despiertan en mi tal cúmulo de emociones… pocas consiguen dar algo de color a la vida cotidiana. Hay cosas que no tienen precio, y una de ellas para mi es la música de Symphony X.
Unos maestros indiscutibles de la escena musical (en general) que lo han vuelto a conseguir una vez más (y van…). Es difícil valorar si este nuevo disco es mejor o peor que obras maestras como Divine Wings Of Tragedy, Twilight In Olimpus o V, precisamente porque cada uno es distinto y tiene algo distinto que ofrecer. Y con eso… creo que está todo dicho…
Ahora, si me disculpáis, el canto de las sirenas me está volviendo a llamar con incansable insistencia, y no me veo con fuerzas para resistirme a su encanto…
“…I have return to make my dream… come true…”
Carlos G. Caballero (Charlie Knight)
