No es muy habitual ver chicas rockeando en las bandas nacionales. La mayoría de ellas asumen el rol de vocalista, salvo en contadas excepciones (Lujuria, Deidre, Casablanca…) a una regla que no tiene justificación racional, pero que se muestra estadísticamente cierta.
En Sweet Litte Sister el componente femenino tiene un peso mayoritario. Nasty Monty (voz), Laura “Law” (bajo) y Priscila Bee (batería) forman este grupo mixto junto a sus compañeros masculinos “Sergi in the night” y el joven hacha Nacho Mur, quienes se encargan de las guitarras del grupo.
“Apocalipstick” es su segundo disco, tomando el relevo de aquel “Livin’ rockin’” (2005) que supuso su debut en sociedad, de la mano de Exporockmusic, y supone un paso adelante en su trayectoria como banda. 12 temas que destilan fiero Hard Rock & Sleazy, a medio camino entre la escena angelina trazada por Guns & Roses o L.A. Guns y la energía vital de Skid Row, su otra gran influencia. Con todos estos ingredientes, más la aportación propia de unos músicos con carácter, producen una descarga de adrenalina que recupera la fiereza del más puro Rock and Roll.
La contundente base rítmica formada por el bajo de Laura “Law” y la batería de Priscila Bee (olvidaos de aquello del sexo débil…) es uno de los factores clave del éxito del disco. Ambas mozas se lucen en cada tema, aunando contundencia y versatilidad en su labor de dar soporte básico al grupo. Saliendo del otro vestuario, la parte masculina se encarga de las guitarras. Tanto “Sergi in the night” como el jovencísimo Nacho Mur (de quien ya comentamos en esta casa su maqueta “Personal Myth”) están perfectamente acoplados al sonido de la banda, destacando cuando deben hacerlo y con sentido de grupo en el resto de los casos. Y sobre todos ellos, la rasgada voz de Nasty Monty, ruda cuando la ocasión lo requiere y más limpia cuando debe serlo, desbordando una energía que se lleva todo por delante.
Los temas están trabajados, combinando la sencillez del Rock and Roll en el que están basados con cambios de tempo, arreglos más complejos y la inclusión, en algunos casos, de instrumentos clásicos que enriquecen el resultado final, como los instrumentos de cuerda en la inicial “Welcome To Dirty Town” o los vientos en el trepidante Rock and Roll de “What A Pity (You’re So Silly)”. Por cierto, que este tema, junto con “Do Ya Wanna Get Some Fun” son lo mejorcito del disco, dos cañonazos de Rock and Roll en los que la banda es una locomotora que hará mover los pies al seguidor más tímido.
Únicamente es prescindible el último tema del disco, una composición estructurada en un tramo lento, con la voz de Nasty Monty sobre un colchón instrumental cadencioso, interesante pero que se hace demasiado largo (7 minutos), más un período interminable de silencio de un cuarto de hora, sólo interrumpido por una parte orquestal de 3 minutos, al uso de las bandas sonoras de las películas. Vamos, para probar la primera vez y olvidarse para los restos.
Salvo este epílogo, el disco es muy recomendable. Una excelente opción para los amantes del Rock and Roll, con energía, vitalidad y calidad más que sobradas para no defraudar a nadie.
Santi Fernández «Shan Tee»
