Hacía tiempo que una portada sencilla no me comunicaba tantas sensaciones de misterio, incertidumbre, terror, angustia, miedo, desesperación, ansiedad… y si esas sensaciones son acompañadas por un brillante Doom Metal con voz gutural inspirado por los grandes bastiones del movimiento en la década de los ´90 (My Dying Bride, Anathema…), obtenemos como resultado un disco a tener muy en cuenta para degustadores del estilo y gente abierta de oídos.
Los seis finlandeses han parido un trabajo de gran clase, con temas que evocan tristeza, melancolía, rabia… bien ejecutados por la voz de M. Kotamäki, las guitarras de J. Raivio (compositor de todos los temas y fundador del grupo en la primavera del 2000) y M. Jämsen, acompañados por la buena labor del baterista P. Pasanen y el bajo de M. Honkonen, que junto con el teclista A. Munter, fueron los dos últimos en entrar en el grupo. Tan sólo habían grabado antes de este debut discográfico una demo, “Out of this gloomy light” (grabada en enero de 2003), con cuatro temas, también registrados en el disco, y con la cual consiguieron que la compañía discográfica de su país, Firebox Records, se fijara en ellos y los fichara para entrar al estudio a finales de julio y en tres semanas grabar este primer larga duración que se editó a mediados de noviembre del 2003.
Los teclados juegan un papel muy importante en los ocho temas que componen el CD, y no es que tomen protagonismo exacerbado, pero acompañan de muy buenas maneras, dando un colorido más melancólico y melódico, melodías que también encontramos bastante en las guitarras. Muestra de lo comentado lo podemos escuchar en todas las composiciones, pero especialmente en el primer corte, “Through the silvery body” (con comienzo sólo de teclas con una melodía que se te incrusta en la cabeza y que luego recrean Raivio y Jämsen con sus instrumentos), “Out of this gloomy night” (con buena batería al final y guitarras sonando a unos Pink Floyd oscuros), “Swallow (Horror pt. I)”, “Hold this woe” y la pieza que concluye el disco y la más extensa (9´19”) “The morning never came”.
Para los detractores de las voces guturales comentarles que el vocalista no sólo canta de esa manera. También podemos escucharlo con voz normal y melodiosa en “Silence of the womb”, alternando en partes esa manera de cantar (al estilo más tranquilo de Opeth o la última etapa de Anathema, por ejemplo) y muy de fondo voz rabiosa, con voz gutural, también narrando/susurrando de manera grave acompañado por llantos de bebé; así como en momentos de “Hold this woe” y en “The morning never came”. De genial pavor cuando canta gutural y con rabia, respondiéndose, en “Swallow (Horror pt. I)” (con el final cortado de sopetón).
El ritmo que consiguen en “Deadly nightshade” hace que uno se imagine en un concierto de ellos en penumbra y agitando la cabeza al compás de la música. Destacar también en esta el estupendo solo melódico de guitarra con pequeña armonía doble.
La canción con tempo más pausado y Doom es “Under the waves”, apagándose la música hacia el final poco a poco para quedarse sólo el sonido de las olas del mar.
Grupo para seguirle la pista muy de cerca. Esperamos con ganas el segundo trabajo de estos chicos y si es igual de brillante o más que el debut, podemos empezar a pensar que pueden ser unos de los grandes del Doom Metal.
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Starbreaker
