Desde que las “abejas maya” del Rock salieron a la luz, allá por 1983, han ido recopilando admiradores y detractores a partes iguales. Lo que en principio podría parecer un nuevo yacimiento de seguidores, como fue el invento aquel del Rock Cristiano, se les fue volviendo en contra con el tiempo, tanto a Stryper como a muchos otros grupos que se subieron a un carro que andaba por inercia… hasta que se paró.
“The Yellow And Black Attack” (1984) y “Soldiers Under Command” (1985) fueron capaces de atraer hacia sí a mucha gente que andaba buscando algo nuevo ‘pero no tanto’. La propuesta era rodear unas letras de marcado carácter religioso con música contundente basada en la empalagosa voz de Michael Sweet y la cansina batería de su hermano Robert. Después, con “To Hell With The Devil” (1986) les llegó el reconocimiento a base de una producción mucho más pulcra y un tema, “Calling On You” con su video-clip correspondiente, que fue capaz de convencer a los más escépticos, yo entre ellos.
“In God We Trust” (1988) supuso una modificación, mínima, en la imagen y un endurecimiento de los temas, pero solo al 50%, aunque con eso les bastó para darse cuenta de que estaban perdiendo fans por el camino, por lo que en 1990 se tiraron a la piscina del doble bombo y las guitarras más contundentes con “Against The Law”, pero aquello fue su final a pesar de haber grabado el mejor disco de su carrera. En 2003 reaparecieron con un directo, “7 weeks: live in America” y un disco en estudio en 2005 titulado “Reborn” en el que se apreciaba una cierta madurez como músicos, dejando atrás toda la parafernalia de imagen que les había caracterizado en los ‘80.
En 2008, Michael Sweet aceptó la oferta de los míticos Boston para hacerse cargo de la voz principal, una vez que había fallecido el cantante original, Brad Delp. Pero, tras el fallecimiento de su mujer tras una larga enfermedad, quiso alternar su trabajo en el grupo con la reactivación de su grupo de siempre para mantenerse ocupado, y fruto de ese empeño es este “Murder by pride”.
Aunque tiene el sello inconfundible de Stryper, sobre todo en la voz de Michael, no queda mucho de aquellos primeros discos, aunque sigue siendo Rock melódico en el que predominan las guitarras y sigue manteniendo una gran importancia la batería que, por cierto, tiene un sonido demasiado rudo para el concepto general del disco. En cualquier caso el sonido es mucho menos pulido que en obras anteriores, pero lo que pierde en arreglos y maquillaje lo gana en sonido directo lo que, junto a unos temas de calidad innegable y bastante heterogéneos entre sí, componen un disco más que interesante.
A destacar “Eclipse Of The Son” como el tema más representativo de los Stryper de toda la vida, “Mercy Over Flame” como la joya del disco y la gran versión de “Peace Of Mind” del primer disco de Boston. Las baladas y medios tiempos siguen siendo también una de las constantes en los discos de Stryper, y aquí hay tres en un total de 13 temas, todas muy sentidas y con un significado especial. Aunque yo no sea un gran admirador del género baladístico, tengo que reconocer que se les da especialmente bien.
Disco maduro de un grupo afortunadamente recuperado para el público en general.
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Alvar de Flack
